Adolescencia, duelo y melancolía en tiempos de pandemia COVID-19

Adolescencia, duelo y melancolía en tiempos de pandemia COVID-19

 

Por Génesis Dzoara Hernández López

 

Por Génesis Dzoara Hernández López

“la pérdida en la melancolía es una pérdida de objeto sustraída a la consciencia, a diferencia del duelo, en la cual no hay nada de inconsciente que atañe a la pérdida” (Freud, 1915)

Resumen

La adolescencia es un proceso de cambio que involucra un duelo de la infancia y las representaciones simbólicas de la misma, habiendo así un desplazamiento libidinal de los afectos hacia las figuras parentales, para ser depositado en un nuevo objeto amoroso, y dar pie a la identidad del yo, sin embargo, este mecanismo ha mermado debido a los cambios y crisis que ha traído la pandemia de la COVID-19, con lo cual han incrementado las manifestaciones de depresión e incluso el suicidio adolescente, llevando a este sector de un duelo a una melancolía latente.

Palabras clave: adolescencia, duelo, melancolía, pandemia.

A casi dos años del inicio de esta pandemia hemos podido notar sus estragos en las diversas esferas sociales siendo las más preocupantes aquellas que han puesto en riesgo la salud física y mental del mundo entero. Parte de estos estragos sociales trastocaron las fibras emocionales del mundo entero al verse afectado por todos los cambios que produjo en los etilos de vida, así como por las terribles consecuencias que seguimos enfrentando hasta el día de hoy.

Hasta el momento, se sigue estudiando el impacto psicológico del COVID-19 en la población general. En cuanto a la población adolescente es preciso valorar su situación en medio de este escenario de cambios inesperados y situaciones amenazantes (Boris, 2021). Para comprender este sector comencemos por entender esta etapa de la vida.

Para la OMS, es el grupo etario entre los 10 y los 19 años, y, en varias
sociedades occidentales, se considera el tránsito entre la infancia y la edad
adulta (Fernández Poncela, 2014).  Así mismo, la adolescencia no sólo puede ser considerada una etapa en tanto que dentro de esta se viven una serie de aspectos psíquicos, emocionales, biológicos, sociales y frecuentemente económicos, por lo que podemos considerarla como un proceso. Dicho proceso presupone una búsqueda de la identidad, es una etapa en donde se crea un sentimiento de continuidad hacia otra etapa, cohesión interior, sentido de seguridad y adecuación, organización en el tiempo y en el espacio, apreciación emocional, intercambio interpersonal, enfrentamiento a diversas situaciones, aprendizaje sobre la vida, interés sexual, integración al grupo de pares, valoración y participación social, desarrollo profesional, además de autoimagen social (Erikson, 1972).

Entendemos pues que la adolescencia es una etapa de vida en transición, es un duelo en sí mismo, entre el abandono de la infancia y la bienvenida a algo desconocido, intermedio entre el ser niño y ser adulto. Uno de los aspectos que puede ser considerado primordial, es el proceso de duelo que se vive ante las distintas pérdidas que debe enfrentar el adolescente durante esta etapa. Se ha hablado del duelo por el cuerpo infantil, por el lugar de niño y en este sentido por el lugar que se ocupa para los padres, es decir, el duelo por lo que implica el crecimiento. Crecer duele aunque sea un aspecto que sin duda, podemos considerar positivo (Iglesias Hermenegildo & Rosas Mercado , 2007).

Aunado a todos estos retos que implica esta etapa en sí misma, podemos afirmar que los adolescentes en nuestros tiempos están viviendo este proceso con muchos más duelos de los que anteriormente se hubiesen tenido considerando la crisis de la pandemia, la cual ha llegado a trastocar su realidad, comenzando por el corte radical en la cotidianidad de las personas, consecutivo a la paralización de la actividad económica y social, así como las medidas de restricción de movimientos y cuarentena domiciliaria instauradas para contenerla. Esta ruptura conlleva múltiples estímulos generadores de estrés (Boris, 2021).

Dentro de esta cuarentena domiciliaria, se suspendieron las actividades presenciales no esenciales, entre ellas la educación presencial, la cual tuvo que trasladarse al terreno virtual, llevándose consigo uno de los factores más trascendentales de la educación, la cual vincula el acto enseñanza-aprendizaje ligado a la interacción social y entre pares.

Como se ha mencionado, el aspecto de los lazos afectivos del grupo de pares, es de vital importancia durante esta etapa para el desarrollo de su identidad, la cual da sentido de pertenencia, aunque esto resulta algo contradictorio y que genera en el adolescente confusión  ya que por una parte se muestra como alguien que  necesita su propio espacio para poder crear su propia identidad pero también hay
una parte que se resiste a ello ya que implica una separación emocional con su  familia, experiencia que sin duda es dolorosa (Iglesias Hermenegildo & Rosas Mercado , 2007). Es esta separación con los padres es la que da pie a su intento de autonomía en aras del desprendimiento de la dependencia parental infantil, construyendo entonces lazos amistosos como medio de enraizar su independencia y sentido de pertenencia como se explicará a continuación.

Para Iglesias Hermenegildo y Rosas Mercado (2007), durante la niñez los padres ocupan un lugar privilegiado, es decir, idealizado y necesario para que el niño pueda ir estructurándose. Sin embargo, durante la adolescencia esta idealización se ve dañada lo que produce un vacío en el adolescente. Esto conlleva a la separación con los padres, lo que implica de cierta manera perderlos, esto representa un aspecto necesario de llevarse a cabo con la finalidad de dar paso al proceso de individuación.

Este proceso representa la liberación del adolescente de los antiguos objetos edípicos, realizando así su duelo por la  pérdida de las figuras parentales (Iglesias Hermenegildo & Rosas Mercado , 2007). Se instala en un mundo homosexual (individual o grupal) que le permite la superación de la dependencia parental, apoyándose, sobre todo, en el grupo de pares (Bloss, 1962).

Este es uno de los trabajos fundamentales del adolescente, el
desplazamiento de la libido hacia otros objetos distintos de los parentales ya que el
adolescente tendrá que renunciar a los objetos primarios de amor entre los que se
encuentran no sólo los padres sino también los hermanos esta renuncia permitirá que ahora el adolescente pueda buscar a otros objetos amorosos fuera del ámbito
endogámico (Iglesias Hermenegildo & Rosas Mercado , 2007).

Pero, ¿Qué ocurre cuando ese desplazamiento libidinal se trunca debido a que ese lazo social y afectivo también se ve mermado? Podemos decir que los adolescentes de esta era se encuentran ante un gran reto, vivir su propia crisis propias de su etapa, la cual implica varios duelos, y a ello le sumamos un duelo más, es decir, la pérdida del contacto con el mundo y su entorno, el cual imposibilita ese contacto entre pares que propicia el desprendimiento libidinal parental para desplazarlo al otro.

Aunque las tecnologías y redes sociales han permitido emular una conexión e interacción social, podemos decir que nos enfrentamos a una nueva realidad de comunicación y vinculación, sin embargo, estas redes virtuales jamás lograrán sustituir el nivel de contacto humano que se requiere y se logra frente a frente.

Como consecuencia de ello vemos adolescentes atravesando una especie de duelo trasmutado ya en una melancolía, una especie de realidad distópica que llegó para quedarse, una “nueva normalidad”.

Freud nos dice que la vida misma consiste en un conjunto de pérdidas, y para él la palabra pérdida es sinónimo de castración. En este sentido Freud distingue entre el duelo  propiamente, que significa la pérdida que es aceptada como una parte de la vida, y la  melancolía, como un duelo que no se resuelve y que  permanece inmanente en el tiempo, es decir, que el  tiempo no pasa frente a esta pérdida (Troncoso, 2009).

En consecuencia a lo anterior, Freud pronuncia que el  objeto ha sido investido libidinalmente por el sujeto, en otras palabras, el interés por la vida, por vivir, ha sido depositado  en el objeto, proyectando en éste el narcisismo, al punto tal que el sujeto ha quedado vacío de  libido; por consiguiente,  cuando este objeto se pierde, es decir, se pierde el  objeto amado, llámese trabajo, patria etc., objetos que  son significativos para el sujeto, él pierde su libido,  éste sujeto llora la pérdida de su libido, y por esta  razón es que Freud afirma: “La sombra del objeto cae sobre el yo” (Freud,1917) lo que el  sujeto pierde, al perder este objeto narcisístico, son las ganas de vivir (Troncoso, 2009).

En la medida en que el sujeto ha puesto la libido en el objeto, es decir, libido objetal y ésta se pierde, lo que se pierde en consecuencia es la libido del propio yo. Y  es justamente aquí donde se pierden las ganas de vivir  y aparece la patología melancólica, o depresiva como  se llama hoy en día, y muy probablemente como en  muchos cuadros clínicos, puede aparecer el suicidio
como una posibilidad real (Troncoso, 2009).

Esto encaja como una pieza del rompecabezas que pretende explicar el aumento de suicidios adolescentes durante esta pandemia, el cual, según la Secretaría de Gobernación del gobierno mexicano, en 2020, el número de suicidios de niños y adolescentes de ambos sexos en el país alcanzó la cifra récord de mil 150, lo que representó un crecimiento de 12% con respecto a 2019 (UNAM, 2021).

Estas cifras son alarmantes, por lo que queda claro que este proceso de desplazamiento libidinal en el proceso del duelo adolescente hacia sus iguales, juega un papel fundamental durante esta crisis pandémica.

Podemos destacar que este proceso de desplazamiento se favoreció en muchos casos gracias al manejo de las redes sociales, las cuales permitieron trasladar la interacción social hacia otra esfera.

Habrá que esperar el giro, y ajuste que se haga en lo posterior respecto a las dinámicas sociales que la pandemia del COVID-19 nos permita realizar. Sin embargo, es importante visualizar esto como una oportunidad, ya que los adolescentes se enfrentan a un reto, sí, pero la historia de la humanidad nos recuerda que siempre hay retos, los más fuertes, los que sobreviven, son aquellos que se adaptan mejor, esta pandemia es, entre otras cosas, un mecanismo de selección natural que lejos de destruirnos nos hará más fuertes si es que empleamos nuestros recursos para enfrentar esta crisis y apoyar en este grito silencioso que nuestros adolescentes están emitiendo.

Entre otras cosas, esta pandemia puso sobre la mesa la importancia del contacto humano, confirmando ahora más que nunca lo afirmado por Aristóteles: “el hombre es por naturaleza un animal social” (Aristóteles & traducción y notas de García Valdés, 1988) .. somos seres sociales, estamos unidos de una forma inherente, nos necesitamos los unos a los otros, coexistimos, no existimos, como lo afirman Marx y Engels, “si el hombre es sociable por naturaleza, sólo en sociedad puede
desarrollar su verdadera naturaleza, cuya fuerza debe ser medida,
no con la del individuo particular, sino con la de la sociedad
Marx” (Marx & Engels, 1971).

Referencias:

Aristóteles, & traducción y notas de García Valdés, M. (1988). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos.

Boris, I. M. (2021). Impacto psicológico de la COVID-19 en niños y adolescentes . MEDISAN, 123-137.

Fernández, A. M. (2014). Adolescencia, crecimiento emocional, proceso familiar y expresiones humorísticas. EDUCAR, 445-466.

Erikson, E. (1972). Sociedad y adolescencia. Buenos Aires: Paidós

Freud, S. [1915] (1917). Trabajos sobre metapsicología, duelo y melancolía. Tomo XIV.  Buenos Aires: Amorrortu.

Iglesias , A., & Rosas,  A. (2007). Adolescencia y duelo. REVISTA CIENTÍFICA ELECTRÓNICA DE PSICOLOGÍA, 98-110.

Marx, C., & Engels, F. (1971). La sagrada familia. Buenos Aires: Claridad.

Troncoso, I. A. (2009). Duelo y Melancolía, Complemento del Narcisismo . Revista de Psicología GEPU, 25-31.

UNAM. (2021). Gaceta UMAN. Obtenido de Gaceta UMAN: https://www.gaceta.unam.mx/suicidios-en-la-ninez-y-adolescencia-al-alza-durante-la-pandemia/

Evaluación psicológica infantil

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