Los estereotipos y la autoestima en los infantes

Los estereotipos y la autoestima en los infantes

 

Por Psic. Laura  Zúñiga Ramírez

 

Por Psic. Laura Zúñiga Ramírez

Este artículo tiene como propósito hablar abiertamente acerca de las repercusiones en la salud mental de las expectativas que la sociedad deposita en cada niño. El papel que juega la sociedad en la salud mental de cada individuo es muy grande e importante. Primeramente, hablaré acerca de los roles de género y los estereotipos con los que nos vemos obligados a cumplir desde el día de nuestro nacimiento. Asimismo, abordaré diversos factores que influyen sobre las niñas y niños para desarrollar  trastornos mentales, tales como la depresión, trastornos de la conducta alimentaria, comportamiento asocial y antisocial, etc.

 

  1. Los roles de género

Actualmente y con todo el progreso que hemos tenido como sociedad, los conceptos “rol de género” son bien conocidos. El rol de género como su nombre lo dice no es más que el papel que se espera de las personas al nacer según su género. Dentro de rol de género entran diversos conceptos, pero los dos más importantes son sexo y género. Siendo el primero no más que las diferencias biológicas; es decir, las características biológicas y fisiológicas propias de un hombre o de una mujer. En cambio, cuando se habla de género, este engloba más allá de las diferencias fisiológicas entre ambos sexos, hace referencia a lo que es “masculino” o “femenino”. Se relaciona con los atributos sociales, las oportunidades y las expectativas que se tienen de ambos sexos.

Una vez comprendidas las diferencias entre género y sexo, podemos hablar de los roles de género. Al nacer a las personas se les asigna un sexo, dependiendo evidentemente de sus características biológicas. Es adecuado porque dependiendo de esas diferencias sus necesidades físicas en un futuro serán distintas. El problema surge con la asignación del género y lo que socialmente esto conlleva.

Los roles de género dictan lo que se espera de lo “femenino” o de lo “masculino”, la forma en que deben comportarse, los gustos que deberían tener, las actividades que deberían de realizar y el tipo de relación de deberían tener con las personas en su entorno, así como lo que deben de pensar.

 

  1. La aceptación social y los estereotipos

El rol que tiene una mujer “femenina” en la sociedad es diferente al que tiene un hombre “masculino”, por lo que lo que se espera de cada uno es diferente. Siguiendo con este esquema de roles, desde la infancia se nos imponen estas normas invisibles que deben regir nuestro comportamiento, pensar y nuestros gustos y aficiones.

Al cumplir con estas expectativas las mujeres y los hombres serían socialmente aceptados, pues cumplen con lo que se espera de ellos. Dentro de esta aceptación entran los estereotipos. Un estereotipo se define como una idea o imagen comúnmente aceptada por la sociedad y es de carácter inmutable. A grandes rasgos los estereotipos no son negativos, pues sirven para simplificar la realidad, facilitan la aceptación y el desarrollo haciendo todo de forma más comprensible. Se puede afirmar desde la psicología social que los estereotipos son verdades socialmente aceptadas, el problema inicia con las creencias populares sobre un grupo social específico y como deberían comportarse sin importar nada dentro del mismo.

Los estereotipos son peligrosos si no se tiene una idea clara de lo que son y de lo que representan, esto debido a la necesidad de pertenencia que queremos sentir los humanos. En otras palabras, lo estereotipos se pueden percibir como algo negativo cuando más allá de englobar, encierran a las personas en solo esa “verdad” y no se les permite presentar otro tipo de comportamientos, pensamientos o gustos sin que se les señale o juzgue.

Las ganas de “encajar” en un grupo y ser socialmente aceptado por este pueden generar conflictos dentro de las personas y de la percepción que tienen sobre sí mismos o su entorno. Los problemas de percepción pueden iniciar desde la infancia y en general se deben a las diferencias que presentan respecto al comportamiento de otros niños a su alrededor.

 

  1. La percepción que tienen los niños de sí mismos

Acerca de la percepción que tienen los niños sobre sí mismos, puede cambiar drásticamente según su entorno. El rol de género que tengan y lo que se espere de ellos también influye en gran medida. De hecho, es posible que afecte su percepción y aceptación por sentirse diferentes y que lo vean como algo incorrecto. Principalmente por notar diferencias que les impidan tener un sentimiento de pertenencia a un grupo en donde todos tienen similitudes en cuestión de gustos o apariencia.

Particularmente comienzan a sentir este tipo de diferencias cuando entran en contacto con otros niños en las escuelas, donde de forma tradicional niñas y niños tienen sus propios roles o comportamientos marcados como “ideales”. Esto se nota desde los juegos entre niños o niñas, el uniforme que usan o las cosas que les gustan. Son asociaciones culturales como, el color azul va con los niños, el rosa con las niñas. La vestimenta, faldas y vestidos son propios de las señoritas y los pantalones son propios de los jóvenes. Los juegos, los carros y herramientas son aptos para los varones y las muñecas y princesas para las jovencitas.

Ese tipo de estereotipos o ideas muy generales de las aficiones, gustos o comportamientos de los infantes empiezan a notarse mucho más cuando salen a interactuar entre ellos. Como tal no está mal, pues al final son solo gustos o cuestiones de comodidad para los niños.

El problema radica cuando los intereses de los niños no van acordes a lo que se espera de ellos; es decir, que tengan otro tipo de gustos e intereses y comiencen a ser juzgados por los adultos o los niños mismos de su entorno. Es muy probable entonces que su imagen cambie, se sientan incomodos consigo mismos y que sientan que algo está mal con ellos. Es aquí donde comienzan a surgir múltiples dudas respecto al como deberían de ser y si les gustaría ser de ese modo.

 

  1. Los problemas emocionales que surgen

El sentido de pertenencia es ciertamente muy importante, pues está directamente asociado con la identidad de cada individuo. El sentirse como parte de un grupo, ser reconocido y aceptado por el mismo, contribuye a la identificación subjetiva de cada persona. Es por esto, por lo que ser juzgado y rechazado por figuras importantes en la vida de un niño puede repercutir de forma negativa en su estado emocional y la forma en que se percibe.

Incluso puede llegar a tales extremos en los que la estima que se tengan se vea afectada, depositar las mismas expectativas para todos los niños y niñas según su sexo, es meramente erróneo. Se puede afirmar que en diversos aspectos es una especie de limitante para su libre desarrollo, sin mencionar todos los posibles cuestionamientos que comenzarán a hacerse sobre sí mismos a una edad muy temprana.

Estos cuestionamientos tales como: ¿Estoy haciendo un buen trabajo?, ¿Hay algo mal conmigo? ¿Soy menos hombre por gustar de esto? ¿Soy suficiente? ¿Por qué no encajo? ¿Soy raro? ¿Soy menos femenina por gustar de esto? ¿Qué hay de malo conmigo?, entre muchos otros se ven reflejados y son consecuencia de “no cumplir” con lo que se espera de ellos dentro de estos “roles de género”.

Si bien son cuestionamientos casi típicos en la adolescencia, durante la infancia no deberían existir o estar tan presentes, pero salen a relucir tras ser juzgados por su comportamiento “inadecuado”.

Los problemas que podrían surgir a raíz de esto son a grandes rasgos, baja autoestima, esto surgiría a causa de sentirse insuficiente comparado con lo que se espera de ellos. Problemas alimenticios, se dan principalmente en mujeres, pero pueden iniciar como consecuencia de no sentirse conforme con su cuerpo o con la forma en que es percibido. Comportamiento asocial o antisocial, este podría surgir sin duda por los mismos motivos, el no sentirse cómodo con el entorno, no sentirse aceptado, lleva a una necesidad de aislamiento para evitar esa confrontación de incomodidad y disgusto.

 

  1. Conclusiones

El único fin del artículo es dejar en claro que los roles de género y las expectativas para hombres y mujeres pueden ocasionar problemas y confusión en los niños y adolescentes y que, si bien no es del todo erróneo tener estos estereotipos, pues existen muchas personas que voluntariamente encajan en ellos y se sienten cómodos de esa forma; existirán muchos otros seres que simplemente no encajen en estos roles y que no tiene nada de malo y es completamente normal. Los niños no deben de ser juzgados o encasillados en este tipo de “estereotipos culturales” pues todos son diferentes y lo único que se debería de esperar de ellos es que tengan una infancia feliz, en donde se desarrollen plenamente para poder crecer como personas integras.

 

  1. Referencias:

Para, N. (2022). Los estereotipos de género afectan negativamente a niños y niñas. Gob.mx. https://www.gob.mx/conavim/articulos/los-estereotipos-de-genero-afectan-negativamente-a-ninos-y-ninas?idiom=es

Museo Memoria y Tolerancia. (2014). Myt.org.mx. https://www.myt.org.mx/tolerancia_url/estereotipo-prejuicio

Ramos-Lira, L. (2014). ¿Por qué hablar de género y salud mental? Salud Mental37(4), 275–281. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252014000400001#:~:text=Los%20autores%20concluyen%20que%20las,de%20alcohol%20y%20otras%20sustancias.

Diplomado en terapia infantil

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