Atención de adicciones desde el psicodrama

Atención de adicciones desde el psicodrama

 

Por Yazmín Edith Quiroz Salcedo

Por Yazmín Edith Quiroz Salcedo

Si bien, es cierto que los tratamientos en las situaciones de adicción se deben abordar desde una perspectiva multidisciplinar, el tratamiento psicológico es fundamental en los resultados de los procesos.

Es común que la atención terapéutica a personas en situación de adicción, se centre principalmente en la reducción del consumo de sustancias psicoactivas, dando como resultado, la mejoría en otros aspectos de su vida. Seguramente es funcional ese camino terapéutico, sin embargo, para el psicodrama, el consumo de sustancias psicotrópicas se entiende desde una perspectiva diferente.

Podemos hablar de una verdadera adicción, cuando la persona presenta una estructura del Yo como un consumidor compulsivo, es decir, un Yo incapaz de posponer la demanda, y por tanto, se da un vínculo de dependencia sin poder inhibir o postergar el consumo de la droga.

Es importante entender que la droga adquiere para la persona o para el Yo, el valor de una salida exitosa, aunque sea momentánea, frente a la angustia o ansiedad que experimenta. Y mientras se encuentra bajo el efecto de la droga, es incapaz de decodificar toda la información que le viene del entorno, así como de tener una clara conciencia de sus auténticas necesidades, desencadenando que ya no sea espontánea, ni pueda crear o adaptarse.

De acuerdo con Sánchez (2004), es imprescindible tener en cuenta el contexto familiar y social en el que se encuentra inserto el paciente, ya que ambos factores aportan su propia patología. Y esto debido a que la familia impone límites y representa la autoridad, además de que aporta un modelo de relación afectivo y sexual, por su parte, la sociedad oferta metas y sus posibilidades de realización, modelos culturales y leyes que rigen la convivencia, que afectan directamente a la vivencia del paciente.

Como cualquier paciente, la persona dependiente de sustancias psicoactivas, tiene el derecho a recibir el mejor de los tratamientos disponibles. En este contexto surge la necesidad de la realización de un posible itinerario de atención terapéutica que abarque las realidades más relevantes del contexto relacional del paciente.

Siguiendo el esquema que Forselledo (2008) propone, se plantea un programa con 8 temas a abordar, aunque el mismo no constituye un esquema cerrado, sino más bien una orientación general que puede modificarse y adaptarse en función del paciente y del propio proceso de trabajo.

Se trata de un programa por objetivos terapéuticos, algunos de ellos de carácter general, que involucran todo el proceso, y otros de carácter específico, para cada uno de los temas, como el mismo Forselledo (2008) lo menciona.

Los objetivos generales, son los siguientes:

  • Reconocer límites.
  • Manejar los comportamientos impulsivos.
  • Mejorar los niveles de insight,
  • Mejorar la capacidad de anticipación simbólica.
  • Mejorar su capacidad adaptativa (asimilación-acomodación).
  • Incrementar el aprendizaje desde la propia experiencia de vida.
  • Mejorar los niveles de objetividad y autocrítica.
  • Incrementar el sentido de realidad.
  • Ampliar la capacidad para el manejo de alternativas para la vida.
  • Objetivar el valor simbólico de las drogas.

 

  1. Presentación y conocimiento:
  2. a) Permitir que el paciente exprese libremente las características de su vinculación con las drogas: motivaciones explícitas, mitos, explicaciones personales, sociales, culturales, etc.
  3. b) Objetivar el valor “adaptativo” del consumo.
  4. c) Introducir al paciente en un encuadre de libertad con límites.
  5. La iniciación en el consumo:
  6. a) Correlacionar las frustraciones y conflictos con la aparición del objeto “droga”.
  7. b) Mejorar los niveles de objetividad y autocrítica.
  8. c) Incrementar el sentido de realidad.
  9. d) Objetivar el valor simbólico de las drogas.
  10. El tiempo, el futuro y los proyectos de vida:
  11. a) Mejorar la capacidad adaptativa (asimilación-acomodación)
  12. b) Incrementar el aprendizaje desde la propia experiencia de vida.
  13. c) Mejorar la capacidad de anticipación simbólica.
  14. d) Construcción de una imagen simbólica de la situación presente: en ella deben estar representadas las siguientes variables: el tiempo ocupado y el tiempo “vacío” o libre, las necesidades y sus satisfactores, las drogas, los personajes más significativos del entorno familiar y social del protagonista y el propio protagonista.
  15. e) Construcción de una segunda imagen simbólica con la situación futura: en ella deben estar representadas las mismas variables que en la anterior, con las modificaciones que el protagonista sugiera.
  16. Imagen que tengo de mí mismo vs. la imagen ideal:
  17. a) Mejorar los niveles de insight.
  18. b) Mejorar la capacidad de autopercepción.
  19. c) Incrementar el sentido de realidad.
  20. d) Para la construcción del Contexto Dramático, se explica que no se va a trabajar sobre su anécdota, sino que se realizará un juego simbólico. Se efectúa una primera pregunta “absurda”: “Supone que tienes la posibilidad de vivir otra existencia en el futuro, ¿Qué es lo que nunca te gustaría llegar a ser, sin ser persona?, podrías ser cualquier cosa o animal, pero no persona – ¿Qué es lo que nunca serías?”
  21. e) Luego que el protagonista nos responde, le solicitamos que trate de representar con su propio cuerpo ese objeto o animal como si fuera una estatua.
  22. f) Después se le solicita que, desde su imagen actual le diga a la imagen no deseada del futuro y a la imagen deseada del futuro, qué piensa y qué siente de ellas.
  23. Estados afectivos negativos:
  24. a) Reconocer los estados de ansiedad, angustia y depresión.
  25. b) Identificar las situaciones desencadenantes de tales estados.
  26. c) Mejorar la capacidad de comunicarlos.

d)A través de la escenificación de una situación de ansiedad, angustia y/o depresión, utilizando la inversión de roles.

  1. e) Búsqueda de alternativas para mejorar la situación plasmada en la imagen.
  2. El valor de las drogas:
  3. a) Objetivar el valor simbólico de las drogas.
  4. b) Reconocer los intentos adaptativos que encierra el consumo.
  5. c) Reconocer los cambios que se producen mientras duran los efectos del consumo.
  6. d) Se escenifica una situación de intoxicación o embriaguez provocada por una o más drogas y se hace uso del juego de roles.
  7. e) En la escena se introduce una “tarea” a realizar, por ejemplo, ayudar a alguien accidentado. Se tratará de que el paciente o protagonista reconozca y manifieste la finalidad del consumo durante los “efectos” de la intoxicación. Luego se procederá a repetir la escena, bajo la consigna de que está sobrio, y por último manifestar cómo se siente.
  8. f) Se tratará de analizar el valor simbólico que le dio a la droga y si apareció o no el sentido y la función “adaptativa” del consumo.
  9. Los límites en la vida:
  10. a) Reconocer el valor funcional y adaptativo de los límites.
  11. b) Vivenciar la importancia simbólica del NO como límite.
  12. c) Ensayar las formas que los pacientes tienen para poner sus propios límites.
  13. d) Se construye junto al protagonista la puesta en escena de una situación cualquiera en la que haya límites a respetar y/o transgredir.
  14. e) Se tratará de que el paciente transgreda los límites y manifieste lo que siente. Luego se procederá de forma tal que sea el protagonista quien deba establecer, mantener y hacer respetar los límites. Debe manifestar cómo se siente.
  15. f) Se buscan las ideas y los sentimientos respecto de la forma en que fueron transgredidos y puestos los límites y qué funciones cumplían los mismos en la situación dramatizada.
  16. El cuerpo en la comunicación:
  17. a) Mejorar los niveles de insight.
  18. b) Mejorar la percepción del esquema corporal.
  19. c) Relacionar el cuerpo en la comunicación con el cuerpo intoxicado.
  20. d) Se trata de despertar la espontaneidad en el manejo del cuerpo. Pueden hacer lo que quieran con su cuerpo apoyado por objetos intermediarios: globos, cintas, pelotas, música, etc.

Se da la consigna de que debe expresar sus sentimientos, usando al cuerpo como único medio de comunicación. Se le solicita que trate de jugar con su cuerpo “como si” estuviera muy borracho, o muy estimulado, o muy alterado por el alcohol y/o las drogas. Se le pide que comunique sobre cómo se sintió liberando y utilizando su cuerpo para expresarse y qué diferencias encontró con el cuerpo bajo los efectos de las drogas.

Si se considera necesario u oportuno, se puede recomendar al paciente a programas de reinserción social o, eventualmente, al alta.

Referencias:

 

  • Sánchez H. (2004). Los tratamientos psicológicos en adicciones: eficacia, limitaciones y propuestas para mejorar su implementación. 28 de agosto 2021, de Papeles del psicólogo Sitio web: http://www.papelesdelpsicologo.es/resumen?pii=1138

Diplomado en terapia infantil

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