Una Mirada a la Discapacidad

Una Mirada a la Discapacidad

Fátima

¿Sabías que la Organización Mundial de la Salud calcula que más del mil millones de personas (15% de la población mundial) presenta algún tipo de discapacidad y que éste porcentaje va en aumento por diversas causas?

Pues bien, el tema de la discapacidad ha estado en boga en los últimos años dando como resultado importantes avances en cuanto a leyes, educación e inserción laboral se refiere, sin embargo, es necesario remontarnos a la historia de dicha evolución para poder ver aquellas áreas de oportunidad que aún existen y es necesario atender.

Palacios, A. y Romañach, J. (2006) proponen un modelo basado en los Derechos Humanos y mencionan que existen o coexisten tres modelos de trato social a las personas con diversidad funcional (discapacidad).

  • Un primer modelo, denominado prescindencia, donde suponen que “las causas que dan origen a la diversidad funcional tienen un motivo religioso, y en el que las personas con este tipo de diferencias se consideran innecesarias…y son tratadas como objeto de caridad y sujetos de asistencia”.
  • El segundo modelo es denominado rehabilitador y se opone al anterior; parte de la premisa de que “las causas que dan origen a la diversidad funcional son científicas” y que por lo tanto, las personas pueden ser rehabilitadas y “el éxito se valora según la cantidad de destrezas y habilidades que logre adquirir el individuo”.
  • Un tercer modelo denominado social, parte de la premisa de que “la diversidad funcional es una construcción y un modo de opresión social, y el resultado de una sociedad que no considera ni tiene presente a las mujeres y hombres con diversidad funcional”. Se basa en la incorporación de ciertos valores intrínsecos de los derechos humanos, potenciando el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal lo cual propicia la inclusión social, una vida independiente, la no discriminación, la accesibilidad universal, la normalización del entorno y el diálogo civil, entre otros.

Sin embargo, este último modelo pareciera ser una utopía, ¿por qué? Es cierto que existe una evolución entorno a la discapacidad, lenta, pero constante, Pero, ¿en realidad cuántos de nosotros estamos preparados como sociedad para aceptar y afrontar las barreras para la participación de las personas con discapacidad?

Para dar respuesta a dicha interrogante es necesario analizar otras tantas más, tales como, ¿cuántos de nosotros sabemos qué es la discapacidad?, ¿qué la origina?, ¿cuáles son sus tipos?, ¿es prevenible o no?, ¿se contagia?, ¿deben ser separados o segregados del resto para una mejor atención?, ¿existe cura?, ¿son productivos?, éstos y muchos más cuestionamientos surgen al hablar de discapacidad y muchos de ellos, son respondidos desde el miedo, el cual se origina a partir del desconocimiento y por ello, es necesario informarse y generar un conocimiento más certero a la par con la concientización en torno al tema, ¿por qué? o ¿para qué?.

Recordemos que nada en ésta vida es seguro, que todo es cambiante y que todos estamos expuestos, a lo largo de nuestra vida a tener una condición de vida diferente, como es el caso de las personas con discapacidad.

En base a lo anterior se dará respuesta a dos de las preguntas cruciales expuestas en párrafos anteriores, esto con la intención de ir generando ese conocimiento del cual hablábamos.

Si partimos de que el ser humano es un ente bio-psico-social, tal como lo considera la OMS en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF, 2001) podemos establecer que la discapacidad es un término genérico que abarca deficiencias (problemas en las funciones o estructuras corporales tales como una desviación significativa o una “pérdida”), limitaciones de la actividad (dificultades para ejecutar acciones o tareas) y restricciones a la participación (problemas que una persona puede experimentar al involucrarse en situaciones vitales, como por ejemplo las relaciones interpersonales).

El origen de la discapacidad es diverso y puede ser nato o adquirido. El INEGI en 2010 estableció en base a los resultados del Censo de Población y Vivienda que existían alrededor de 5 millones 739 mil personas en el territorio nacional con algún tipo de discapacidad (motriz, visual, auditiva, intelectual y con problemas emocionales o mentales) lo que representaba un 5.1% de la población total del país, porcentaje que aumentó a un 6% en el Censo de Población y Vivienda 2014.

En dicho Censo, los principales detonantes de discapacidad entre la población del país son las enfermedades (41.3%) y la edad avanzada (33.1 por ciento). Entre ambas son la causa de prácticamente tres de cada cuatro discapacidades registradas. Las siguientes causas de discapacidad más reportadas por la población, son los problemas originados durante el nacimiento (10.7%) y los accidentes (8.8%), mientras que la violencia es el detonante de discapacidad menos frecuente (0.6 por ciento).

Tomando como referencia los datos estadísticos y los modelos coexistentes que nos proponen Palacios, A. y Romañach, J. (2006) es donde nos topamos con la realidad sobre la magnitud del problema en torno a la discapacidad, ya que aún en nuestros días y a pesar de las Leyes y Convenciones de Derechos Humanos para las personas con Discapacidad existe una marginación y una visión lastimosa sobre las personas con discapacidad que impide una inclusión real en la sociedad.

Bibliografía

La discapacidad en México, datos al 2014. 2016. Pág.31,34 (http://conadis.gob.mx/gob.mx/transparencia/transparencia_focalizada/La_Discapacidad_en_Mexico_datos_2014.pdf)

Las personas con discapacidad en México, una visión al 2010. 2013. Pág. 40-41 (http://internet.contenidos.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/discapacidad/702825051785.pdf)

Revista Sociológica de Pensamiento Crítico. Vol. 2, 2008. Pág. 37-38 (http://www.intersticios.es/article/view/2712/2122)

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs352/es/ Noviembre, 2016

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