RELACIÓN ENTRE LA MEMORIA A CORTO PLAZO Y LA EDAD

Rosas Rodríguez Mariana Fernanda

RESUMEN

La memoria es un proceso cognitivo que involucra la adquisición, almacenamiento y recuperación de la información que obtenemos de manera cotidiana y lo largo de la vida. Forma parte fundamental de los humanos ya que es una herramienta muy valiosa en los recuerdos que nos distinguen y dan sentido a nuestra historia. Por otra parte, la memoria selectiva permite discriminar entre los datos que son relevantes de los que no lo son según las circunstancias. Además, está relacionada con los procesos de aprendizaje. Una de las clasificaciones para este concepto es: memoria sensorial, auditiva, visual, quinestésica, memoria a corto y largo. Los procesos cognitivos, como la memoria, están determinados por el número de experiencias así como el desarrollo de estructuras neurológicas en el cerebro humano.

Palabras clave: Memoria a corto plazo, memoria de trabajo.

La memoria es la capacidad de retener y de evocar eventos del pasado, mediante procesos neurobiológicos de almacenamiento y de recuperación de la información, básica en el aprendizaje y en el pensamiento. En los primeros años de la vida, la memoria es de carácter sensitivo, guarda sensaciones o emociones. Más tarde aparece la memoria de las conductas: se ensayan movimientos, se repiten y, poco a poco, se van grabando. De esa forma, los niños van reteniendo y aprendiendo experiencias que permiten que progrese y se adapte al entorno. Finalmente, se desarrolla la memoria del conocimiento, o capacidad de introducir datos, almacenarlos correctamente y evocarlos cuando sea oportuno (Etchepareborda y Abad-Mas, 2005).

Al realizar una serie de tareas cognitivas como la comprensión, el aprendizaje y el razonamiento utilizamos un sistema neuronal que temporalmente retiene y manipula la información. Este sistema, según Baddeley y Hiych (cit. en Pagán, 2012), se ha denominado memoria de trabajo u operativa; es el “espacio mental” de trabajo necesario para el recuerdo episódico y semántico, para el pensamiento y la toma de decisión, para la comprensión del lenguaje y el cálculo mental, (Pagán, 2012); está  constituida por procesos y representaciones activados en forma temporaria.

Las tareas de memoria de trabajo requieren generalmente la retención a corto plazo de un número limitado de estímulos (letras, palabras, dígitos, figuras, patrones viso-espaciales), en tanto que se realiza en forma concurrente, en forma simultánea o sucesiva, otro proceso de complejidad variable (p.ej. pronunciar sílabas irrelevantes, mover la mano formando un patrón definido, lectura de oraciones, verificación gramatical de oraciones, operaciones aritméticas…) (Burin y  Duarte 2005); es decir, que al recibir un estímulo y ser percibido–atendido, se transfiere al sistema de memoria de trabajo cuya función primordial es el almacenamiento pasivo de información mientras otras estructuras la procesan. Esto permite recordar la información y almacenarla a corto plazo, mientras a su vez se manipula la información necesaria para los procesos cognitivos de alta complejidad. En principio, la memoria de trabajo es un mecanismo de almacenamiento temporal que permite retener algunos datos de información, compararlos, contrastarlos, o en su lugar, relacionarlos entre sí a fin de responder al estímulo (Pagán, 2012).

La memoria de trabajo es un tipo de memoria de corto plazo en la que interviene la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas. Nos permite integrar percepciones instantáneas producidas en períodos cortos y combinarlas con el recuerdo de experiencias pasadas (Kandel, 2007, citado en Guillen, 2013), con lo que es imprescindible en tareas cotidianas como mantener una conversación, sumar números o leer una frase. Resulta fundamental para la reflexión y la resolución de problemas porque permite combinar la información que nos llega del entorno con la almacenada en la memoria a largo plazo.

El “cuaderno de dibujo” (sketchpad) visual–espacial es responsable del almacenamiento a corto plazo de la información visual y espacial, esto es, la memoria de los objetos y su localización. Además, juega un papel fundamental en la generación y manipulación de imágenes mentales. De acuerdo a Baddeley, este componente cumple una función importante en la lectura, ya que codifica visualmente las letras y las palabras mientras mantiene un marco visual–espacial de referencia que le permite al lector volver atrás y mantenerse en el texto (Pagán, 2012).

A partir de 1885, Hermann Ebbinghaus, empezó a trabajar listas de sílabas sin sentido de tres letras que el sujeto debía memorizar y recordar en condiciones diferentes. Sugería al sujeto que recordara entre 10 y 12 sílabas y anotaba el número de elementos de la serie retenidos; consideraba que este número constituía la expresión del volumen de la memoria pura. Ebbinghaus utilizó tres métodos para el estudio de la memoria: (a) Método de adquisición o método de las reproducciones sucesivas; en éste, se presenta el material a dominar varias veces en un ritmo constante y se intercala entre dos presentaciones consecutivas la repetición de aquellos elementos; (b) Método de anticipación o soplado; en éste se organizan los elementos del material en series de a-b-c-d y se presentan sucesivamente una o varias veces; el sujeto debe repetirlas respetando el orden impuesto; (c) Método de economía del ejercicio: aquí se investigan los fenómenos de transferencia y de interferencia entre tareas. Los niveles de aprendizaje varían en función del número de respuestas correctas, del número de errores, del tiempo de duración del ejercicio o número de repeticiones (Montealegre, 2003).

Flores (citado en Montealegre, 2003) presenta tres categorías de problemas que compondrían el objeto especial de los estudios experimentales sobre la memoria:

  1. Las relaciones entre el grado de motivación, el aprendizaje y la memoria.
  2. Los efectos de la interrupción de la tarea sobre su asimilación. En 1927, Zeigárnik (colaboradora de Lev S. Vygotski) verificó la concepción general de K. Lewin a saber, que una tarea interrumpida crea en el sujeto un estado de tensión psicológica capaz de preservar su retención (esto se conoce en la literatura psicológica con el nombre de efecto Zeigárnik).
  3. Los efectos del conflicto entre las actitudes adquiridas y el contenido de la tarea sobre la memoria. Los trabajos experimentales tienden a demostrar que cuando el contenido de una tarea conflictúa las actitudes ya adquiridas, el aprendizaje es más lento y el olvido más rápido. (Montealegre, 2003).

Por otra parte, Vygotski, en el desarrollo de la memoria distingue dos tipos:

(a) la natural o inmediata, por medio de ésta el sujeto se relaciona directamente con los estímulos externos.

(b) La memoria mediatizada o mediada, la cual consiste en incorporar estímulos artificiales o complementarios con el objeto de recordar.

Psicológicamente, estas dos memorias presentan operaciones distintas: en la memorización inmediata lo obtiene directamente el sujeto, en la memorización mediatizada se adquiere con la ayuda de una serie de operaciones psíquicas, que pueden no tener nada en común con la memoria (Montealegre, 2003).

Por otra parte, a lo largo del desarrollo, las personas, pueden experimentar episodios en los que la memoria parece no funcionar de una forma tan eficaz como hacía normalmente, produciéndose pequeños olvidos a los cuales generalmente se atribuyen explicaciones tan sencillas como la acumulación de trabajo, tener mil cosas en la cabeza, etc. Pero, la realidad es que cuando se llega a la edad adulta y se avanza hacia la vejez, el sentido de estos sucesos suele cambiar, existiendo una tendencia a atribuirlo a la edad (Blasco &  Meléndez, 2006).

El envejecimiento trae aparejado menor rendimiento en una gran variedad de dominios cognitivos. En pruebas neuropsicológicas de memoria de trabajo, que requieren almacenamiento y procesamiento concurrente, los adultos mayores generalmente tienen peor ejecución que los más jóvenes, pero en tareas de memoria de corto plazo, que requieren sólo almacenamiento, las diferencias son pequeñas e inconsistentes. La evidencia neuropsicológica señala esto de forma indirecta, ya que el lóbulo frontal es especialmente susceptible a los cambios fisiológicos del envejecimiento, y en general los adultos mayores tienen menor rendimiento en tests de funciones “frontales” (Burin y Duarte, 2005).

En las últimas décadas se han ampliado los conocimientos sobre los procesos de envejecimiento y sus consecuencias funcionales sobre la salud. Esto coincide con la necesidad de aportar soluciones eficaces a los problemas planteados por la población mayor con el fin de lograr un aumento del bienestar y una mejora de la calidad de vida. Uno de los problemas de mayor relevancia en esta edad lo constituyen los trastornos cognitivos dentro de los que destaca la pérdida de memoria por diversas causas: demencias, depresión, ansiedad o simplemente, pérdida de memoria debido a la edad, que es nuestro objeto de estudio (Cohen, 1991, citado en Recio, 2000). Se pueden observar diferencias en esta capacidad cognitiva entre personas jóvenes y ancianos, lo que induce a pensar que se produce un deterioro progresivo de la memoria debido a la edad. Dentro de dichas diferencias, podemos destacar un peor rendimiento en los procesos de adquisición de memoria y de evocación de la información; el primer caso, debido posiblemente, a que las personas mayores no suelen emplear las estrategias de codificación adecuadas, y el segundo a que no emplean referencias verbales, visuales u otras eficaces, para recordar la información. También es importante señalar que la mayor parte de sus fallos de memoria se producen en la ejecución de tareas automáticas, lo que evidencia un problema de atención añadido.

El recuerdo de la información almacenada en la memoria secundaria es más difícil en el anciano. Esta dificultad está unida, más particularmente, al hecho de que el anciano no organiza habitualmente la información de manera espontánea. No repite la información y no agrupa en categorías los temas que se relacionan con la misma, dos importantes estrategias utilizadas frecuentemente por los jóvenes. Además los ancianos, y sobre todo los jubilados, frecuentemente utilizan menos su memoria que cuando estaban trabajando. Su disminución en la rememoración puede estar influenciada por la falta de actividad.

Sin embargo los jóvenes no están exentos de presentar dificultades con la memoria. Victoria Masi (2010) afirma que al estudiar, trabajar, mantener el propio hogar o ayudar a la familia, cuidar a la pareja y a los amigos, proyectar un futuro mejor y mientras, surfear el presente los jóvenes tienen la agenda completa y la memoria, confirman los especialistas, comienza a fallar. La razón de estas “lagunas mentales”, tiene nombre: el estrés, enemigo invisible que corroe las cabezas y los cuerpos, y que ya dejó de ser patrimonio exclusivo de los adultos. La preocupación de los especialistas es que muy pocos registran que se olvidan actividades o que les cuesta concentrarse porque están agotados o muy presionados.

“Es muy común que se presenten pacientes jóvenes, ejecutivos o estudiantes universitarios con dificultades para memorizar, que postergan tareas o, directamente, evitan dificultades”, afirma Fernando Torrente (citado en Masí, 2010), jefe de Psicoterapia Cognitiva del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) . “El hipocampo, región fundamental para el correcto funcionamiento de la memoria, es sumamente sensible a los efectos del estrés. Está asociado con la capacidad de lograr memoria y adquirir nueva información. El estrés afecta la capacidad de aprender cosas nuevas”, resume Facundo Manes, de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro (Citado en Masí, 2010).

“La primera falla en la memoria es que como no se puede sostener la atención, hay cosas que se vuelven no memorizables. Es como decir ‘tengo el disco duro lleno’. Estar alerta a tantos estímulos, hace que la atención sea más limitada y, por ende, la memoria más débil”, señala Andrea Homene (2010, citado en Masí, 2010), psicoanalista e integrante de la Red Provincial de Salud Mental en Incidentes Críticos (PROSAMIC).

Existen distintos factores relacionados con el desarrollo de procesos cognitivos así como el deterioro de los mismos. La memoria  es muestra de nuestro repertorio de experiencias vividas, así como el reflejo del aprendizaje en las distintas esferas del humano. A pesar de que existen diversos estudios que detallan los avances en el estudio del cerebro humano, aún falta un largo camino que recorrer; sin embargo, con el avance tecnológico podemos esperar un mayor auge en los temas tan complejos de la mente humana.

REFERENCIAS

 Blasco, S. & Meléndez, J. (2006). Cambios en la memoria asociados al envejecimiento.

Revista del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación, Gerlátrlka

2006; 22(5):179-185. Facultad de Psicología Unlversitat de Valencia, España. Recuperado el 7 de septiembre de 2013 de: http://www.uned-illesbalears.net/Tablas/distorsiones3.pdf

Burin, D. y  Duarte, D. (2005). Efectos del Envejecimiento en el Ejecutivo Central de la

Memoria de Trabajo. Revista Argentina de Neuropsicología 6, 1-11 Efectos del Envejecimiento. Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Recuperado el 3 de septiembre de: http://www.revneuropsi.com.ar/pdf/Burin_y_Duarte_vf.pdf

Etchepareborda, M. y  Abad-Mas, L. (2005). Memoria de trabajo en los procesos

básicos del aprendizaje. Revista de Neurología, Red-Cenit Valencia. Centro de

Neurodesarrollo Interdisciplinar; 40, S79-S83. Valencia, España.

Recuperado el 5 de Septiembre de 2013 de:

http://www.lafun.com.ar/PDF/21-MT_en_los_procesos_de_48C50.pdf

Guillen, J. C. (2013) La memoria de trabajo: un recurso limitado pero fundamental en la

resolución de problemas. Escuela con cerebro: un espacio de documentación

y debate sobre Neurodidáctica. Recuperado el 5 de septiembre de:

http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2013/03/25/la-memoria-de-trabajo-un-recurso-limitado-pero-fundamental-en-la-resolucion-de-problemas/

Recio, P., Rodríguez, R. & García, M.  (2000). Mejora de la memoria en un caso

mediante aprendizaje de estrategias mnemotécnicas. Recuperado el 7 de

Septiembre de: http://www.redalyc.org/pdf/727/72797113.pdf

Masí, V. (2010). Aumentan los problemas de memoria en los jóvenes. Clarín.com.

Recuperado el 5 de septiembre de 2013 de: http://edant.clarin.com/diario/2010/01/11/um/m-02117694.htm

Montealegre, R.  (2003).LA MEMORIA: OPERACIONES Y MÉTODOS

MNEMOTÉCNICOS. Revista Colombiana de Psicología, 2003, No. 12, 99-107. Recuperado el 8 de septiembre de 2013 de:http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/psicologia/article/viewFile/1191/1743

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