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Adopción y aquello llamado parentalidad. ¿El vínculo nace o se hace?

Lic. en Psicología Ángeles Edith Ruíz González

Resumen

Adopción y aquello llamado parentalidad. Este texto abordará como se construye la parentalidad con un niño o niña que es adoptado desde una mirada de la corriente psicoanalítica que empata con el hilo transgeneracional de la teoría humanista- existencial, pues desde el deseo de un hijo hasta su desarrollo dentro del hogar mostraran ciertas implicaciones por los padres y madres que deciden abordar.

Palabras clave: Parentalidad, vinculo, transgeneracional, desarrollo, deseo, hijo (a), padres, madres

Introducción.

“Tal como dice Videla (1996) Un hijo no es sólo un producto de la genética, de las células, sino esencialmente de nuestro deseo” (Mirabent y Ricart, 2005, pág. 38).

Para poder comenzar es importante aclarar que a lo largo del desarrollo de este artículo, voy a partir de la parentalidad y de qué manera se va construyendo como un proceso psicológico, entre los padres adoptivos y el niño adoptado, me parece muy importante este punto porque todo ser humano es constituido por el deseo del otro y los vínculos que a lo largo de toda su vida lo van formando. Cuando se decide adoptar a un niño los futuros padres y madres, son llevados a procesos diferentes dependiendo de la región para adoptar a quien será su futuro hijo(a), en este momento los futuros padres hacen una idealización de quien será su futuro hijo(a), colocando sus deseos y fantasías de acuerdo a su historia familiar así como su relación Edípica con sus propios padres, pero ¿Qué sucede cuando el hijo real comparado con el imaginario no era lo que esperaban? ¿Es mayor la decepción o más difícil de aceptar por parte de un hijo adoptivo en comparación con un hijo biológico?

En esta nueva familia que se formará, la pieza esencial será el niño (a), pero al ser adoptado este(a) no es libre de escoger a sus padres, en comparación ella o él si será elegida(o), pero ¿Que hay en cuanto al desarrollo psíquico de estos niños?, es evidente que será diferente si la adopción se da en un lactante, un niño(a) de edad preescolar o primaria, ya que estos están viviendo estadios o ya habrán cumplido con ciertos procesos que constituyen al sujeto. El niño(a) tendrá también que adaptarse a sus padres formando vínculos nuevos con estos, ellos no serán sus padres biológicos sin embargo serán quienes le ofrecerán la protección y los cuidados necesarios para su desarrollo.

 

Desarrollo.

“La adopción es una figura legal que, constituida judicialmente, crea entre la madre y/o el padre adoptantes y la hija o el hijo adoptado, las mismas obligaciones y derechos que la filiación natural”. (Panchón y Pilar, 2009, pág.14.).

La adopción en cuanto a la parte legal ofrece una igualdad de derechos y obligaciones, sin embargo lo que nos concierne en este texto es el trato que puede recibir el niño(a) adoptado(a), al llegar el nuevo integrante a la casa el niño se ve inmerso en una dinámica familiar nueva y diferente en comparación al lugar en que vivía, en el caso del bebé recién nacido, al ser separado de la madre biológica podemos suponer que será investido con el deseo de la nueva madre, por medio de sus cuidados y caricias será erogeneizado sintiéndose parte de otro, la formación de este primer vínculo con la madre será esencial en su desarrollo y la formación de su narcisismo primario, pero a su vez la madre alimentará también su narcisismo idealizando a su bebé y mandara proyecciones inconscientes, transmitiendo de esta manera su propia vida psíquica; ella poco a poco se estará concibiendo como madre.

Si se construye un vínculo fuerte con la madre adoptiva, el hijo(a) adoptivo(a) tendrá un fuerte apego, el padre cumplirá con poner los límites y contribuir de forma importante en su estructura psíquica al prohibir el incesto, sin embargo la paternidad es un proceso netamente cultural ya que biológicamente el hombre no puede concebir un hijo, el padre no solo será la figura de autoridad, también formará un vínculo con el hijo o hija al jugar o arrullarlo, este notara la diferencia en comparación a su madre, el padre también abrirá el paso del niño a la cultura, contribuyendo a su socialización.

Un punto muy importante es el apoyo familiar y social, los padres adoptivos ya poseen lazos parentales con sus familias, si estas están apoyando el deseo de sus hijos de tener un hijo y criarlo, será más fácil que ellos se conciban como padres de una manera más natural, esto puede ayudar como en el caso de un hijo biológico a que el hijo adoptado se afiance a la cultura familiar y sus mitos. Poco a poco el niño(a) podrá confiar y formar una parentalidad con la línea consanguínea de sus padres adoptivos, si este se siente aceptado y amado por “los otros” podemos pensar que será más sencillo que pierda gradualmente sus temores al abandono.

Pero ¿qué sucede con el niño(a)? Esto dependerá de su edad, no será lo mismo adoptar a un bebe o un niño mayor, existen diversas repercusiones psíquicas en el niño(a), así como el llamado éxito durante el proceso de adopción, ya que adoptar a un niño no solo implica a los padres sino también a todos los que rodearan a esta familia.

Para Carme Pachón (2009). Varios estudios e investigaciones han mostrado sobradamente una mejor adaptación en niñas y niños que fueron adoptados antes de los 5 años. Las familias adoptivas consideran que la adopción; había salido bien; en unos porcentajes entre el 75 y 85% (p.104-105). En este estudio se muestra que hay un rango de edad en el que la adopción tiene mayor grado de éxito, pero al analizar la edad me hace pensar que es posible que esas edades tengan mayores posibilidades, ya que es la edad aproximada en la que se forma la relación edípica con los padres, en este triángulo Edípico se estructura una elección de objeto de amor (padre o madre), en el que el niño se identifica con las características del otro, en una lógica freudiana para que la contraparte lo mire, este deseo incestuoso (por el padre o la madre), queda prohibido por lo que el niño sale entonces por medio de la “falta” psíquica a la cultura. Todo lo anterior pensando que el niño fue adoptado desde muy pequeño cabe la posibilidad de que las identificaciones se dieran con la pareja adoptiva, esto heredaría al niño la estructura edípica y los mitos familiares de los padres adoptivos, quedando a un lado los padres biológicos.

Los niños que son adoptados de edades más avanzadas ¿tendrían un triángulo Edípico ya estructurado? Suponiendo que este cuestionamiento sea cierto sería una de las razones por la cual el niño al entrar a la nueva familia, no se adapte del todo o tenga algunos conflictos para formar vínculos con sus padres, abuelos o hermanos en caso de que ya los haya, será un trabajo acoplarse para el niño(a) a su nueva familia, que consistirá en la aceptación de ambas partes y la puesta en escena de pautas de crianza, los cuidados no solo cubrirán las necesidades básicas del hijo(a) (como la higiene, educación y alimentación) también deberán cubrir las necesidades emocionales del nuevo sujeto. Estas necesidades emocionales serán cubiertas dependiendo del lugar donde viene el niño(a) y la edad, en la mayoría de los casos donde el niño viene de un orfanato, podemos pensar que no estará acostumbrado a una familia y menos a la atención exclusiva que recibe un hijo, sería importante ver quienes han estado a su cuidado y de qué manera él/ella se ha relacionado en el contexto en el que ha vivido a lo largo de ese tiempo, estas relaciones con las personas del orfanato nos revelaran cuales son las posibles ideas que tengan sobre su futura familia (padres adoptivos), algo que también es muy importante es saber que piensa sobre sí mismo o misma, si es de mayor edad ¿qué idea tiene sobre el porqué está en el orfanato?, el entender cómo se siente, pienso que sería de gran ayuda para poder formar un vínculo sano y sobre todo una parentalidad como la de cualquier hijo biológico. El vínculo que se forma en cualquier sujeto otorga seguridad, esta seguridad contribuirá a la parte afectiva del niño(a), la formación de vínculos dentro del orfanato se pude dar con las personas que están a cargo de los niños o no, pero estas personas se encargan no solo de uno; sino de muchos niños, esto es una perdida para los pequeños lo que Mirabent, en su libro Adopción y vínculo familiar (2005), cita Bowlby menciona que cuando no hay estabilidad en estas figuras, se produce una reacción de; desapego, es decir, el niño no busca el consuelo del adulto, ni su proximidad. Esto sería un posible problema ya que la primera relación del niño(a) con los padres puede ser algo no esperado, puede que el pequeño(a) muestre cierta resistencia al entablar una relación al principio, esto por miedo a ser abandonado o no ser correspondido, incluso como otra hipótesis: porque no fue enseñado a vincularse afectivamente con los adultos.

Esta falta de vinculación también se puede ver cuando el niño maneja cierta “autonomía” para sí mismo (comer, cambiarse de ropa, control de esfínteres), esta supuesta independencia es porque en el orfanato no hay quien cuide de él, por lo que tiene que hacer todo para sobrevivir, aunque esto nos pueda parecer muy positivo no es así, ya que el niño como lo comenta Mirabent, tendrá regresiones cuando ya se sienta un poco más en confianza y no tenga miedo al abandono por parte de sus padres, estas regresiones muchas veces se verán en forma de berrinches o llanto sin una aparente razón, estos le darán la oportunidad de significar y cumplir con etapas que no vivió durante su estancia en el orfanato.

¿Si el niño no es lo que los padres esperaban? Esta pregunta es amplia ya que en muchas ocasiones las adopciones que se hacen son internacionales, como ya mencionamos anteriormente los padres le otorgaran al niño(a) su vida edípica con sus padres (abuelos), heredaran diferentes mitos familiares, costumbres que el niño aún desconoce por el contexto cultural del que viene; este puede ser un obstáculo que se puede librar mediante el aprendizaje mutuo, pero otro aún más inconsciente son las proyecciones e idealizaciones que hace la pareja desde su individualidad, sobre cómo debe ser un hijo(a).

La pareja se ira concibiendo como padre o madre, en este proceso utilizaran sus propias identificaciones y probablemente tengan proyecciones retornando a su infancia, en algún momento serán proyecciones de sus propios padres o cuidaran al niño(a) como a ellos les hubiese gustado ser cuidados. El deseo de tener un hijo juega un papel importante en la construcción de esta nueva familia, ya que gracias a este los padres enseñaran al hijo y el hijo aprenderá, pero para que esto suceda y el niño se vincule con sus padres, ellos también tendrían que estar vinculados afectivamente. La aceptación que tenga la pareja frente al niño, así como su confianza en sí mismos y el ser empáticos con los sentimientos que pueda tener el niño(a), puede darles un empuje para permitirse entender su hijo(a) de mejor manera.

En una nueva familia este niño(a) podrá re-significar su vivencia sobre el sitio donde vivió antes, en caso de que el niño sea mayor cuando sea adoptado, también significara cosas nuevas adquirirá el signo y significante de su nueva manera de vivir. Si este es aún un bebe se construirá en base al deseo de sus padres y de la manera en que lo conciban, se convertirá en “sujeto”. Sin embargo otro cuestionamiento que se  puede llegar a plantear es ¿decirle o no al niño su origen?, es importante para todos saber sobre lo que nos constituye y quiénes somos, para un niño adoptado no debería ser excepción, el también tendrá una historia y es parte de la realidad, el ocultar la verdad al niño no considero que sea sano ya que solo construiríamos una fantasía que probablemente el niño desmentirá más adelante causándole incluso un conflicto mayor o cierta desconfianza sobre sus padres adoptivos, como una hipótesis me preguntaría si ¿El niño al descubrir en la adultez la verdad sobre su origen, ve roto el vínculo y las reglas que aprendió con sus padres adoptivos? ¿Que tanto se puede fragmentar en una decepción de este tipo? o dependería también de que tan amado es el sujeto.

En base a estos supuestos podemos pensar que la identidad del sujeto estará siempre significada de su historia familiar y más adelante cuando este sujeto forme una familia, heredara el mito familiar aprendido en su hogar adoptivo, así como las pautas, reglas y sobre todo la prohibición del incesto en base a su triangulo Edípico.

Conclusión.

Podemos concluir que quien decide adoptar un hijo o hija está tomando una decisión muy importante, no solamente para su vida será una elección en la que está optando por ser padre o madre, también estará influyendo en la vida de otro ser humano sin importar la edad que este tenga, debemos tener en cuenta que la herencia generacional tendrá consigo las pautas de crianza que adquirieron los padres en su niñez, así que estos tendrían que preguntarse ¿qué tan preparados están para amar a un ser humano que no es su hijo biológico pero que será su hijo por decisión?.

Si bien ninguna persona está preparada para ser padre o madre, podrá ser  siempre capaz de formar la parentalidad al concebir, proteger y criar siendo más que importante desear al hijo y aceptarlo aunque no sea del todo congruente con el hijo imaginario, comprenderlo en el proceso de desarrollo porque el también tendrá que adaptarse a su nueva familia. Tratarlo como un hijo con los mismos derechos y obligaciones, con igualdad sin discriminación por ser adoptado le dará esa confianza que necesitara, pero siempre hablándole con la verdad para evitar un futuro conflicto sobre su origen.

Los padres adoptivos deben tener también clara la edad de la que adoptaran a su futuro hijo, para poder ofrecerle una mejor paternidad y que ellos también tengan un poco más claro a que posibles obstáculos y recompensas se enfrentaran, también tener claro el sexo al que pertenecerá su hijo, pienso que no hay como tener consiente ¿por qué se decide adoptar? para evitar el arrepentirse de esa elección a futuro.

Bibliografía.

Bleichmar H. (2012). Introducción al estudio de las perversiones. Buenos Aires: Nueva Visión.

Mirabent V., y Ricart E. (2005). Adopción y vínculo familiar. Barcelona, Buenos Aires: Paidós.

Panchón C. y Heras P. (2009). Adopciones sin recetas. Barcelona, España: Graó.

Solís-Pontón L., Lartigue T., y Maldonado-Durán J.M. (2006). La cultura de la parentalidad, antídoto contra la violencia y la barbarie. México: Manual Moderno.

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