EL JUEGO COMO UN PODER TERAPÉUTICO

EL JUEGO COMO UN PODER TERAPÉUTICO

Por Miriam Hernandez Cortes

El desarrollo del ser humano se define a través de diferentes etapas, una de estas es denominada como infancia, es en esta fase donde la persona comienza a desarrollar diversas capacidades según sus características físicas, psicológicas y sociales. El primer entorno social del individuo es la familia donde adquiere creencias, costumbres y formas de responder antes los estímulos de su entorno, es en este ámbito en donde el niño va adquiriendo formas futuras de relacionarse con sus iguales y que le van a permitir desenvolverse de forma asertiva respecto a quienes convive, sin embargo, en diversos casos, el infante puede adquirir conductas negativas no aceptables, toda conducta expresada por los niños es considerada una expresión de su estado emocional y o experiencias familiares, puede llegar a ser retador, intolerante ante la normas o responder con conductas violentas hacia su exterior.

Es complicado que los niños identifique y expresen verbalmente sus emociones, no son conscientes de lo que están sintiendo y su forma de expresarse es a través de su conducta, en algunos casos la conducta es considerada difícil de modificar y es cuando la familia busca al especialista en salud mental para su regulación.

El especialista en salud mental puede llegar a utilizar el juego como una herramienta terapéutica. El juego es una de las principales actividades usadas por los niños (as) con fines de diversión  por lo que supone un estado de goce de quienes lo practican. Como proceso terapéutico según  Kevin J. O´Connor, Charles E. Schaefer y Lisa D. Brauverman (2017), el juego ayuda a producir cambios en los sentimientos, pensamientos y conductas del niño.

Schaefer (2012), identifico 20 poderes esenciales del juego, componentes específicos que mejoran la formación del apego en el niño, autoexpresión, regulación emocional, resiliencia, autoestima y manejo de estrés entre otros. (Citado en O´Connor, Schaefer y Brauverman, 2017, p. 85).

El juego es una forma que utiliza el niño para la expresión de su realidad, durante esta actividad, el pequeño se siente con la autonomía de poder expresarse sin temor a los posibles castigos impuestos por los adultos de su ambiente, el niño se siente menos amenazado internamente y logra mostrar sus sentimientos, se comunica con facilidad, adquiere mayor seguridad en sí mismo, en tanto, logra un estado de bienestar emocional, al respecto Landreth (1993), menciona que los niños usan los juguetes como palabras, y el juego es su lenguaje, el juego permite que el niño represente sus problemas, preocupaciones y sentimientos de una manera similar al lenguaje verbal en la terapia con adultos. (Citado en O´Connor, Schaefer y  Brauverman, 2017, p. 89).

El juego posee poderes terapéuticos por que brinda a los niños una oportunidad de crecimiento emocional, cognitivo y social. Durante del juego tienen la posibilidad  de descargar tensión y ansiedad para que una vez liberada, logren llegar a un estado de relajación. Su experiencia al tener contacto con los juguetes es satisfactoria y sus deseos de repetirla no terminarán, es por ello que, este poder terapéutico funcionará siempre y cuando el juego sea del agrado de los pequeños, un ambiente de confianza y escucha activa, serán complementos necesarios durante la terapia.

Oaklander (1978), explica que el juego es una forma de auto terapia para el niño mediante la que, con frecuencia, se llega al centro de las confusiones, ansiedades y conflictos. A través de la seguridad que brinda el juego, los niños pueden someter a prueba sus propias y nuevas formas de ser. (Citado en West, 2000, p. 15).

Por lo que se podría considerar la terapia de juego con una de las más óptimas alternativas para trabajar con niños, el juego ayuda a desarrollar en el niño cambios favorables en el manejo de sus emociones, propicia la comunicación simbólica y lo lleva a una solución creativa de sus dificultades cotidianas. Es complicado para los pequeños expresar sus emociones mediante el lenguaje verbal, además, es una práctica desagradable que llevaría a resultados desfavorables, al ser una experiencia frustrante e incluso traumática.

 

 

 

BIBLIOGRAFIA:

West, J. (2000). Terapia de juego centrada en el niño. 2a. Ed. México: El Manual Moderno.

O´connor K., Schaefer CH., Braverman L. (2017). Manual de terapia de juego. 2a. ed. México. El Manual Moderno.

 

 

Diplomado en Psicología Clínica

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