MI PODER Y EL PODER DEL OTRO

MI PODER Y EL PODER DEL OTRO

por Lic. en Psic. Nury Alejandra Margarita Maldonado Téllez

por Lic. en Psic. Nury Alejandra Margarita Maldonado Téllez

“Si no hay nadie encargado del poder,

Nadie al que condenar,

¿Existe alguien que resista el poder?”

Michelle Foucault (1976)

La historia de la sexualidad I: La voluntad del saber.

Ediciones Gallimard, Paris.

 Resumen

El siguiente texto aborda el tema del poder como la fuerza para imponer voluntad en una relación social, creando un vínculo que espera ser resistido, no de la forma impuesta, sino a través del conocimiento verdadero del ser provocando un cambio interno.

Palabras clave: Poder, ser, otro, sistemas, imitar, potencializar, conocimiento.

Introducción

Los seres vivos llegamos de manera perfecta y compleja al mundo; se necesita de espacio como una flor y sus frutos, acciones, como las que requiere el viento o los insectos para transportar el polen de flor en flor, y de tiempo como el que lleva crear ciertos cambios en la flor para producir los frutos. Los seres humanos no estamos tan alejados, de aquella realidad, ya que realizamos un proceso un tanto similar, siendo el mismo resultado; estamos vivos. Pero ¿realmente estamos viviendo?, ¿qué queremos vivir?, ¿qué es vivir? Estas preguntas pueden ser contestadas de forma diferente, haciendo alusión a posturas científicas, políticas, religiosas, más sin en cambio, todo depende del ser humano; no el ser en general, ser individual, el que piensa y razona para sí, pero sabiendo que tiene limitaciones hacia el quebrante de las normas, obligaciones hacia la sociedad y derechos que de alguna forma lo protejan ¿de quién?, ¿de otros? o tal vez ¿de sí mismo? Vivimos en cuánto a qué, o quién.

Desarrollo

Lacan (1935), en su Teoría del estadio del espejo, hace referencia a un niño que se identifica con una imagen que esta fuera de él, y que puede ser una imagen real en el espejo o simplemente la imagen de otro niño; es decir, estamos atados desde el nacimiento a nuestros externos, buscando el apoyo del otro para sobrevivir, y al mismo tiempo buscando y encontrando la identificación con la otra parte. Él niño podrá realizar lo que él otro haga, desarrollándolo no solo en la niñez, sino a lo largo de su vida, conllevando a la imitación del otro. Pero que sucede después, no hay cavidad en que se desarrolle a si mismo completamente, por el hecho de entender que el otro hace porque sabe, es decir, una verdad desconocida; como lo es la identidad de género, la mayoría de las veces el otro es quién dicta. Foucault (1926-1984) refiere en el comienzo de su carrera, “saber es poder”, explicando así: el conocimiento de varios mueve a los otros tantos; sin embargo, pudiese ser que el propio conocimiento ¿pueda mover algo en nosotros?, y ¿qué tanto de ese movimiento interno, pudo ser producido de un externo? La familia, el rol de auge en todo momento, es el primer contexto socializador, lleno a tope de historias, experiencias, llena de todo, llena de externos, y que sigue educando a los nuevos integrantes de la familia de la misma forma, quitando y poniendo de su cosecha. Se habla entonces de una búsqueda de representación hacia lo externo, más no una búsqueda de del poder interior individual, el conocimiento propio para potencializar, desarrollar, y generar cambios.

El niño aprende del poder que genera el saber, y que se interpreta no solamente con la fuerza física, sino con el lenguaje, el significado de lo que se va expresando al momento y hacia los demás, intentando demostrar, intentando darse un valor.

Aquel pequeño aprende a través del otro cuerpo a cuerpo, y lo refuerza hablando, expresando, y siguiendo instrucciones al pie de la letra. La ideología se refuerza en el círculo en el que el otro se encuentre con el otro; y son estos otros, quienes dan pauta a ser quienes son, como son, como deben de ser, como y que debes ocultar o que mostrar, ideas condicionadas llenas de poder, como en “El segundo sexo” (1949), donde Simone de Beauvoir hace mención de las mujeres, usando una de las mayores oposiciones binarias utilizadas hasta nuestros días en algunos lugares, donde ellas han sido criadas en un mundo definido por el hombre y también que las mujeres están definidas por ellos.

Bronfenbrenner refiere en la teoría de los sistemas ecológicos (1979) que el niño se desarrolla dentro de un contexto de sistemas de relaciones contextuales; en primer momento el microsistema donde se encuentran los padres, la familia, amigos, en el mesosistema esta la interacción o vinculo de los microsistemas, el exosistema incluye al sistema contextual, los eventos externos, en el macrosistema se habla de la cultura, costumbres y valores, y en el cronosistema se menciona al entorno como los acontecimientos y cambios en el transcurso del tiempo; sin embargo, no hay un sistema que pertenezca única y exclusivamente al ser, dando por hecho que estos rodean al niño.

Sin lugar a  dudas, los sistemas que sigue el ser, refieren un círculo, donde todo conlleva a todo, y que de igual manera el poder en el sistema limita individualmente, ya que no se conoce alguna otra forma de ser más que de lo aprendido en el primer contexto o sistema, donde se supone existe amor, apoyo y que al mostrarse un cambio, en específico de la individualidad, poniendo a prueba el poder la palabra y conocimiento, ejemplo, la “asociación del género” entendiéndose como las características construidas socialmente, que no están determinadas por la biología (Lomas, 2015), siendo el mismo microsistema busque reprimir, porque así se lo han demarcado con anterioridad. Si bien el niño, el adulto, no se encuentra dentro de alguno y solo acude en ocasiones, puede generar su propio sistema, equitativo, igualitario, sin poder manipulador impuesto.

Conclusiones

El encuentro cara a cara con el poder, si se habla de una sociedad, haciendo énfasis bajo el agua, en la fuerza que tiene enmascarada tal vez en una madre, en la familia, en las obligaciones castrantes, etc. generan seres humanos llenos de sujeción a todas o una de las situaciones, impidiendo desarrollar su propio sistema.

No se habla acerca del poder que tiene el individuo ya que este realmente no conoce y no se conoce, solo vive interpretando tratando de identificarse, aproximándose al conocimiento del otro que también aprendió a ocultar lo que cree conocer de sí; es en el momento en que sepa identificar y expresar, que  dará valor a lo que realmente quiere, a lo que sabe, es decir, lo que puede, colocando lo que se le pide, exige y demande a un costado; tener al poder en conocimiento, al poder en palabra, al poder en acción, generando al ser la modificación, la evolución de un poder que puede ser resistido, y a su vez al sistema que lo tiene envuelto.

 

Referencias

Beauvoir, S. d. (1949). El segundo sexo. Paris.

Bronfenbrenner U. (1979). La Ecología del desarrollo Humano: experimentos en entornos naturales y diseñados. España. Paidós.

Foucault, P. M. (1976). La historia de la sexualidad I: Volumen I. Paris: Gallimar.

Lacan, J. (1935). Teoria del Estadio del espejo. Paris.

Lomas, M. (2015). La perspectiva de género. UNAM Biblioteca virtual, 14.

Diplomado En Terapia Infantil A Través Del Juego Y La Dramatización

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