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INTERVENCIÓN TERAPÉUTICA EN ADOLESCENTES EN SITUACIÓN DE CALLE DE UN CENTRO DE LA CIUDAD DE MEXICO: “Un taller para orientar, reflexionar y aprender”

Psicóloga Maribel Rojas Arellano

El presente escrito se ha elaborado con la única intención de manifestar de una forma muy breve mi opinión sobre una experiencia propia  al haber participado en un “equipo de intervención psicológica” y por el hecho de haberme encontrado con una serie de discrepancias, limitantes e imprevistos  para llevar a cabo dicha intervención con algunos adolescentes en situación de calle que se alojan en un albergue de la Ciudad de México.

En meses anteriores (febrero-abril) como parte de la evaluación en una materia escolar se nos propuso realizar una intervención psicológica en un albergue que se encuentra ubicado en la zona centro de la ciudad, esto con el propósito de abordar desde un enfoque de psicoterapia breve o de corto tiempo, un programa de atención a adolescentes en situación de calle y para lo cual se nos pidió, desarrollar un plan de acción acorde a esta perspectiva, sin dejar de considerar en todo momento, las condiciones de vida de estos chicos, lo cual desde mi punto de vista nos rebaso a la hora de estar allí, es decir, que en teoría todo encajaba pero al llevarlo a la práctica se fueron suscitando diversas situaciones.

Por consiguiente, es así como se determinó efectuar un trabajo por parejas (psicólogos) llevándose a cabo la planeación general con diversas actividades para realizarlas con un adolescente, las cuales se elaboraron con varios objetivos: primero al hacer un reconocimiento y aprovechamiento de las capacidades, habilidades y herramientas con las que cuentan este sector de la población, especificando la condición en la que se encuentran, (su vulnerabilidad y precariedad) puesto que, la visión que tienen del mundo, de la sociedad e incluso de la familia, es muy distinta al común de los adolescentes, aunque a grandes rasgos podría decirse que, al igual que todos los seres humanos, la forma de conducirse, de comportarse, de comprender e interactuar, una gran parte está condicionada por el medio que nos rodea, sin embargo, reitero, en estos chicos se percibe y verbaliza su pensar con respecto a los otros, en un sentido que tiene inclinarse a los aspectos negativos, en tono de recriminación y con cierta incertidumbre, más aún, si a todo esto le agregamos que de acuerdo a su edad y “ la adolescencia”, ellos están viviendo una etapa de transición, de crisis y de una búsqueda de identidad; esto los coloca en una posición difícil y lo hace todo más complicado de sobrellevar.

Continuando con las actividades que se tenían programadas, he de comentar que solo se logró ejecutar una mínima parte de ellas, debido a una serie de circunstancias de las cuales, una  parte de ellas no estaban en nuestras manos el poder controlar pero otro tanto quizás sí, es por ello que, relato lo que fue mi experiencia en este albergue haciendo también una descripción breve del chico que me fue asignado, esto es solo para fines de comprensión para los lectores de la situación aquí expuesta.

 

AHP (guardando su identidad real) nació en el Distrito Federal, actualmente tiene15 años y curso hasta segundo grado de primaria. El chico vive en un albergue del gobierno de la ciudad de México donde le proporcionan casa, alimento, aseo, educación y actividades recreativas. AHP es un adolescente de complexión delgada, tez clara, de rasgos gruesos, mide aproximadamente 1 m 55cm, su edad aparentemente es congruente con la edad cronológica, se ubica adecuadamente en tiempo, lugar y espacio y con apropiadas condiciones de higiene y aliño, físicamente apto para desplazarse y realizar actividades diversas, su estado de salud en general parece adecuado, no sabe leer y escribir, en todo momento su lenguaje fue acorde a lo que se le pregunto, fue fluido, buena memoria, retención, comprensión, mantiene una conversación, sabe contar y distinguir, así como discriminar formas, figuras, colores, tamaños, etc., le gusta la música, el futbol, los juegos de mesa, le agrada el estudio, y le gustaría estudiar electrónica ya que se interesa en el arreglo y reparación de aparatos eléctricos.

La actitud que mostró durante la primer sesión en la cual nos conocimos: da la impresión de ser un niño que sabe expresar sus ideas, mantener una conversación, durante los diálogos establecidos sus respuestas fueron congruentes, su vocabulario fue adecuado y se dirige a las personas mayores con respeto al hablar, al conversar espera a que se le dé la palabra, se muestra interesado en las actividades a realizar, aunque por momentos parecía estar incómodo con la situación o conversación que se estaba tratando, se mantuvo en general con una postura corporal abierta, sin embargo, también en algún momento muestra cierta resistencia al expresar su sentir y sus emociones en general. Durante la sesión y al preguntar sobre sus sensaciones, el adolescente respondió que todo estaba bien, que él se sentía a gusto, se mostró cooperativo y con buena actitud, interesado, sin embargo, por ciertos momentos su expresión facial y su vista se perdían.

Considero aquí importante destacar que la información se logró obtener al haberse realizado una dinámica de grupo con todos los adolescentes y el grupo de psicólogos, puesto que el director del centro nos comentó que por seguridad de los chicos no se podría acceder a los expedientes y si existía alguna duda se gestionaría con las psicólogas que pertenecían a la centro, las cuales en general no estaban presentes en nuestra asistencia al lugar. Y que la función que las terapeutas desempeñan hasta donde nos pudimos percatar no era de gran aporte al área de la intervención en sí. El día en que se llevó a cabo la dinámica de presentación e integración, el director del albergue mostro una actitud muy renuente hacia nosotros en relación a la intención y deseo de abordar a los chicos, a mi parecer, las propuestas de trabajo que se le presentaron no fueron revisadas por él, y por consiguiente, no se tomaron en consideración para la hora de acceder a los adolescentes, no se respetaron los días y horarios que se tenían establecidos para su intervención, no se procuró la habilitación de espacios prudentes para lo mismo y ya no se volvió a tener contacto con el director más que la primera esa primera ocasión.

Y así habiendo hablando un poco del chico, otro objetivo que técnicamente se pretendía alcanzar en la intervención con él, estaba en función de la detección y el manejo de algunas conductas disruptivas que presentaba como resultado de su situación previa a la huida de su casa y lo vivido actualmente.

Por lo cual, algunas actividades que consideramos necesarias implementar como elementos básicos para alcanzar estos objetivos se señalan a continuación: a) el establecimiento de rapport, generando empatía y confianza con el chico, b) una entrevista breve con el dirigida a la recopilación de más información significativa para el abordaje posterior, ubicando con ello otro objetivo encaminado por una parte al reconocimiento y expresión inicial de emociones, sensaciones y pensamientos negativos, utilizando un juego de mesa como apoyo y por otra haciendo un trabajo con las emociones negativas de enojo y baja tolerancia a la frustración, agresividad y tristeza y pensamientos descalificativos, destructivos y pensamientos generalizados,

  1. c) indagar sobre lo ocurrido durante los días previos, d) la aplicación de algunos test proyectivos, e) indicar algunas tareas para realizar los días posteriores y antes de la siguiente sesión, f) así como algunas actividades dirigidas a proporcionar información, orientación y reflexión en temas que están inmersos en la realidad de los adolescentes como son las adicciones, sus riesgos y daños a la salud, orientación sexual y salud reproductiva; y otras más, destinadas a la concepción de un plan de vida, reconociendo las ventajas de contar con instituciones que pueden dar soporte al contar con los apoyos y recursos para el cumplimiento de las necesidades básicas.

Ahora bien, con relación a la intervención directa que se pudo tener con AHP quisiera describir muy brevemente lo que se llevó a la acción con él, sin dejar de mencionar que un primer inconveniente se nos presentó a partir de la segunda sesión en la que el abordaje ya era de forma individual, puesto que al llegar al lugar nos refieren que el chico ya contaba con otras actividades dentro y fuera del albergue en el mismo horario que se había asignado anteriormente por los propios encargados. Más, evaluando la situación general del adolescente, y en la oportunidad que se tuvo de estar con él, se pudo observar que sí mostro un cierto interés para efectuar un trabajo terapéutico pero que quizás el hecho de no contar con un espacio privado, de alguna manera estaba limitando el actuar del chico, generándole incomodidad y cierta resistencia a continuar en las mismas circunstancias la intervención, por lo que se intentó realizar algunas  actividades lúdicas para así abrir una posibilidad y que se empezaba a relajar, a sentirse más cómodo y no tan observado para poder avanzar en el trabajo que se tenía contemplado con él.

Sin embargo no se logró alcanzar ese objetivo y al efectuarse un trabajo incompleto, el interés estuvo enfocado: 1. hacia las emociones y sensaciones que presentaba al estar ante una situación estresante o incómoda y que principalmente le generaban enojo, incomodidad y cierta agresividad,  y como resultado le creaban dificultades en sus relaciones con los otros chicos o con otras personas en general; y 2. la forma en cómo responde, afronta los momentos y resuelve esos conflictos, expresando así algunas inquietudes, malestar e impulsividad (como elementos de una respuesta más visceral o completamente racionalizados), y 3. Como empezar a controlar las emociones negativas, recalcando nuevamente que solo se pudo hacer una intervención que quedó inconclusa debido al tiempo que se destinó para la actividad por parte de los encargados del albergue. Por lo que, para posteriores ocasiones, quizás como una forma más directa y rápida para abordarlo estaría siempre presente el juego, pero esto ya no fue posible por todo lo que se estaba suscitando en el lugar.

Es por todo esto que, considero importante efectuar un manejo distinto de la intervención específicamente en este lugar, pues dadas las circunstancias creo que sería más conveniente el llevar a cabo una intervención a manera de talleres de Psicoeducación y orientación principalmente y tal vez como resultado de ello se pueda abordar de una manera más ad hoc o más cercana algún malestar o problemática con los adolescentes. Considero que las actividades lúdicas bien planeadas, pueden servir como un recurso adecuado para la expresión de emociones, actividades como otorgarle una libreta con imágenes para colorear, distintos juegos de mesa o elementos como la música o la respiración profunda, solo como un apoyo y que puedan brindar un beneficio al ayudarles a estar más conscientes de sus sensaciones, y así poder identificar su capacidad de resolución desde otra perspectiva, (ya que una primera intención fue el que el chico pudiese expresar y comentar sobre lo que le ocurre y conseguir un cambio desde esta postura), y al estar trabajando en hacerlos conscientes de esta parte también hacerles notar la responsabilidad que cada uno tiene sobre lo que hace, que somos seres que inevitablemente como parte de una sociedad estamos en contacto y las relaciones con los demás son parte de la vida diaria y que de aquello que pensamos, detectar el sentido que le damos y como es que respondemos a las demandas que se nos presentan, así, con base en ello, lograr dar una respuesta más favorable primero para sí mismo y después para con los demás, tomando de la misma manera, la parte positiva de determinadas acciones y pensamientos para así  favorecer dicha resolución de conflictos.

Con lo que respecta a la orientación, creo que es de vital importancia dialogar con nuestros adolescentes, informarles sobre temas que son necesarios pues como ya lo mencionaba antes, la etapa que viven es de muchos cambios, de nuevas cosas, de querer encajar en algún lugar, de experimentar con personas y objetos y nuevamente puntualizar la parte de la responsabilidad para actuar ante las situaciones que se les presenten, el hecho de contar con una información más detallada puede hacer la diferencia en la manera de cómo habrá de responder, es decir, si los chicos tienen desarrollados y activos sus recursos, les puede ser más fácil, enfrentarse a las distintas circunstancias, a darles una mejor solución, a pensar antes de actuar pero sobre todo a analizar lo que es productivo y lo que puede dañarle. Entonces creo que debido a los obstáculos presentados por parte del albergue, la intervención individual no es la más adecuada para abordar a estos chicos pero sí un taller donde se aborde y trabaje con distintos aspectos y que de las actividades que se realicen al momento se le otorgue a los adolescentes los recursos que más se puedan y así hacer frente a esta etapa de crisis.

A manera de conclusión quiero comentar que me sentí algo molesta e insatisfecha de no haber podido llevar a cabo lo que tenía considerado, pues creo que hubiera sido una gran oportunidad y algo muy enriquecedor sobre todo para los adolescentes que están expuestos y vulnerables, yo estoy segura de que se pudo hacer algo más con los chicos sin afectarles, pues mucho se puede lograr al proporcionarles información tanto de temas generales como de cuestiones más particulares, pero comprendo que la situación a veces no da acceso para llegar más allá de lo que las instituciones permiten, aunque creo que esa no es o no debería ser la forma de conducirse, pero trato de comprender que es como una medida de protección para estos chicos y chicas.

Por lo que creo relevante mencionar algunas situaciones que debieron haberse cuidado para que la atención que se prestaba a los chicos y chicas y que considerándolas en posteriores intervenciones serán de gran utilidad y pueden obtenerse mejores resultados, pero sin olvidarse de sustentarlo perfectamente para así gestionarlo con la institución y lograr una mayor apertura para el desempeño de las actividades dentro del lugar al contemplarlas como una herramienta que será útil en algún momento de la vida de los adolescentes y que por otros medios no les es posible acceder a dicha información y atención. Pero sobre todo reflexionar en lo que uno como parte de esta sociedad y como profesionales de la salud podemos hacer, poner ese granito de arena en lo que hacemos y en lo que elijamos apoyar. Y sin más que decir, concluyo aquí.

A continuación se enuncian algunas de las situaciones detectadas y que requieren de un ajuste para la intervención terapéutica:

  • La anticipación con que se planeó intervenir con los chicos
  • La presentación oportuna con el director del albergue (en tiempo y forma) de la planeación de actividades a realizar con los chicos
  • La disposición por parte de quien dirige el lugar para permitir el acceso con más apertura
  • El interés del chico en participar de dicha intervención
  • La postura del terapeuta
  • El tipo de actividades a realizar
  • El momento en que se efectuaría las sesiones
  • El lugar donde se efectuarían las sesiones
  • Trabajar con sesiones únicas por ser lo más adecuado a su condición
  • Examinar sobre cómo se siente con las actividades realizadas durante este tiempo,
  • Era muy ambicioso el plan de trabajo pues abarcaba mucho
  • El enfoque de corte cognitivo conductual y la aplicación de una terapia breve

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