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Intervención en taller “Prevención de violencia en juegos infantiles”

Lic. en Psicología Ángeles Edith Ruíz González

En el siguiente artículo realizará un recorrido a través de la experiencia de intervención en talleres de prevención de la violencia en escolaridad primaria, desde primer grado hasta sexto grado en la zona de Ixtapaluca, Estado de México en el año 2018.

Para poder comenzar definiremos la violencia a partir de la Organización Mundial de la Salud (OMS):

La violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte. (OMS, 2018)

A partir de esto detectamos tres tipos de violencia principales: violencia física (golpes, pellizcos, arañazos), emocional (descalificar o humillar psicológicamente) y verbal (groserías o palabras altisonantes). Donde nos encontramos que la escuela es un medio para reafirmar lo que se aprende desde el hogar, pues es aquí donde por medio de juegos se representa la historia de vida de la familia. Se dice esto ya que la intervención en talleres grupales mostro por medio de juegos e improvisación teatral, ejemplos de los tipos de violencia anteriores, donde cada uno de los niños y niñas mostraba qué era la violencia desde su punto de vista. Incluso aquellos que consideraban no vivirla o no practicarla se dieron cuenta que no estaban exentos, pues de manera implícita contribuían en su grupo a esta.

Los ejemplos más frecuentes fueron los siguientes:

  1. a) Cuando se presentaba una pelea ellos se alentaban a los golpes o bien influían para que pelearán por las propias diferencias con dichos compañeros.
  2. b) Se colocan apodos que al principio solo menciona un grupo reducido de compañeros, pero al paso del tiempo el grupo lo apropia y así se dirige a la persona.
  3. c) Aislar al compañero o compañera que “no hace caso a la maestra (o)”, “que pega”, “que grita”, “que es enojón” porque él o ella siempre es así.

Menciono que se reafirman las conductas del hogar pues en el caso “a”, al hablar de sus hogares la violencia física es aceptada como el medio para resolver problemáticas, pues dicen que se les pega porque lo merecen cuando se portan mal, siendo una respuesta unánime en los seis grados. De esta manera observamos que la violencia es justificada y aceptada por ellos mismos como un medio de resolución efectiva, que al ser aprendida por las figuras de autoridad es lo correcto.

En el caso “b” a pesar de que no todos los apodos están mal vistos por el grupo, hay algunos que ellos mismos rechazan pero repiten entre los compañeros, por ejemplo aquellos que aluden a condiciones físicas como: el/la cuatro ojos, gorda (o), el negro, el/la consentida (o), etc. Donde al preguntar por qué los dicen, comentan que no saben o bien porque alguien más lo dijo. Se supone en este caso una necesidad de pertenencia al propio grupo, que integra de forma particular a cada uno de sus miembros, aun cuando puede escindir o relegar bajo ciertas circunstancias a sus integrantes. Bajo estos títulos hay jerarquizaciones en subgrupos que en el día a día reafirman o niegan pero viven en el aula. Se notó que esta situación también se viven en los hogares de algunos, pues ciertos padres también nombran o apodan a sus hijos, bajo etiquetas entre los hermanos que aunque los niños y niñas no estén de acuerdo completamente, asumen, por ejemplo cuando les dicen: mi gordito (a), el burrito, el/la aplicada (o), por mencionar algunos.

En el último caso “c” al hablar de anulación entre los propios estudiantes no podemos tomarlo a la ligera, pues a nivel grupal se mueven los temores, lo prohibido e inaceptable del propio grupo, incluso como síntoma de este. Pues en todos los grupos desde primero a sexto año, existía el niño o niña que es aislado por ellos y el profesor o profesora, donde el rechazo iba desde no hablarle, hasta pegarle. Porque él o ella “estaba mal” en palabras de los compañeros y profesores, sin embargo cuando se platicaba de manera particular nuevamente muchos de ellos se enfrentaba a que él o ella nunca les habían hecho nada pero a sus amigos (a) si, es aquí cuando de nueva cuenta se convierte en un reflejo grupal de las problemáticas a nivel interno, que ese niño (a) solamente visibiliza pero no es responsable. Donde no se resuelven los problemas, si no que se les pone un sujeto y se le aísla a modo de solución, por el propio profesor que ya se vio rebasado mencionando que: no es su responsabilidad, no es guardería o que si interviene se meterá en problemas con los padres de familia, con esto notamos que posiblemente no cuente con estrategias diferentes de intervención y por ello se limite al grupo que sí hace caso.

En las tres posturas mencionadas anteriormente podemos identificar violencia física, emocional y verbal, es por ello que en la intervención se utilizaban los ejemplos para que los estudiantes la identificaran donde ellos mismos podían hacer algo para dejar de practicarla o reducirla en la medida que ellos consideraran, incluso cuando se les preguntaba cómo podían hacerlo los grupos mencionaban el dialogo y la comunicación, con los compañeros o profesores, algunos lo practicaron de forma independiente durante los juegos que les requerían ponerse de acuerdo, algunos otros no, sin embargo lo importante en este tipo de intervención es que el mismo grupo se convierta en creador de sus soluciones y sobretodo en la infancia se les empodere para solucionar conflictos. En este y cualquier grupo que se intervenga no se erradicara la violencia en una sesión, sin embargo se puede dejar una apertura al grupo para que visibilicen estas situaciones desde diferentes panoramas.

Para concluir desde esta óptica de intervención existe la violencia en todos los grupos sin embargo no podemos tomar una postura fatalista del entorno escolar, pues la violencia en el ser humano existe desde su época más primitiva para defenderse del entono, donde el desarrollo infantil no quedará exento de recrearla y jugarla, pero a  mi punto de vista de acuerdo con el filósofo y escritor francés, Jean Paul Sartre (1905-1980) coincido en su frase “Desconfío de la incomunicabilidad; es la fuente de toda violencia”. Pues la falta de escucha de cualquier sujeto o grupo creara un conflicto, que de no comunicarlo puede llevar a la violencia física, verbal o emocional, lo que se debe buscar es un equilibrio en el entorno sin negarla como síntoma del momento que se vive en la comunidad, en el estado, en el país y en el mundo en general.  

Referencias:

Organización Mundial de la Salud. (2018). Temas de salud, Violencia. Mayo 07, 2018, de OMS Sitio Web: http://www.who.int/topics/violence/es/

Sartre, J. (S/A). Frases Jean Paul Sartre. Mayo 12, 2018, de Proverbia Sitio Web: https://www.proverbia.net/citasautor.asp?autor=894&page=3

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