Duele ver su silla vacía

Duele ver su silla vacía

Viviendo el duelo, en una institución educativa

por Alison Mirna Montero Walls

por Alison Mirna Montero Walls

Hoy en día, se conocen diversos casos en los cuáles, las escuelas nos hemos enfrentado a perder a miembros de la comunidad educativa de manera inesperada, tras catástrofes naturales, accidentes automovilísticos, desapariciones, suicidios dentro o fuera del plantel.

Sin embargo, como instituciones educativas, docentes o comunidad de estas instituciones, no estamos preparados para dar frente a estos sucesos, si retrocedemos y miramos como enfrentamos estas pérdidas como individuos, notamos que generan un impacto en nuestro día a día, sin ser personas cercanas a nosotros, entonces, recordemos que este alumno que fallece, era alumno, compañero de clase, amigo de algunos de ellos, y quizás hasta pareja de alguien más, por lo cual, a nivel institución se vive esta pérdida, por ello es importante que conozcamos de que acciones podemos anclarnos para aminorar este malestar en nuestra comunidad.

El duelo es un proceso que transita el ser humano tras la pérdida de algún ser querido o persona significativa en su vida, este proceso, también puede darse tras perder un empleo, bienes económicos, en sí, se genera posterior a una pérdida significativa en nuestras vidas, sin embargo, en este artículo haremos referencia a las pérdidas humana, ya que nos enfocaremos al momento en que, dejamos de tener la presencia de algún miembro de la comunidad educativa, por algún evento extraordinario como su fallecimiento, o las constantes desapariciones hoy en día. (Worden, J. 2004)

Es sabido que existen fases por las cuales un ser humano transita el vivir un duelo, y aunque son enumeradas, no significa que se vivan siempre de la misma manera, sin embargo, la finalidad siempre es conseguir la aceptación de la ausencia de ese ser querido.

Será nuestra labor dar entendimiento a la situación vivida por nuestra comunidad, ya que trabajando con alumnos adolescentes es necesario comprender que este proceso se vivirá de una manera mayormente complicada, debido a que tan solo la adolescencia ya es una etapa complicada, y nuestros alumnos se enfrenta a cambios constantes, dónde muchos de ellos se viven como pérdidas en sí de la edad, de igual manera comenzamos a tratarlos como adultos, sin embargo aún no cuentan con la madurez de uno, pero tampoco podemos tratarlos como infantes y enseñarles a enfrentar las perdidas como si lo fueran, por la edad suelen  no deseas mostrar emociones de “debilidad” como es la tristeza, miedo y enojo ante la misma situación. (Reina, C. 2013) Por ello debemos brindarle las herramientas y espacios para poder expresar todos esos pensamientos, conductas, emociones que se han generado en ellos, y mostrarles maneras efectivas de continuar expresándolos para lograr una elaboración de la situación de dolor vivida.

Podemos brindar algunos signos que nos permitirían detectar a un alumno que no está solicitando ayuda desde los recursos que tiene en ese momento, ya que tendremos alumnos que logren verbalizar que requieren el apoyo, sin embargo, muchos de ellos, podrían estar gritando en silencio que nos necesitan. Dentro de las conductas que podrían manifestar estos alumnos son:

  • Pérdida de interés en realizar actividades en general o que consideramos generalmente son de su agrado.
  • Bajo rendimiento académico e indiferencia por el mismo.
  • Dificultades en las relaciones familiares o con sus pares.
  • Cansancio en clase, lo cual podría indicar dificultades para dormir.
  • Visualizarlo en conductas de riesgo como consumo de alcohol u otras sustancias en exceso.

Ahora será necesario que seamos conscientes que como institución debemos brindar estas herramientas para nuestros alumnos, así como, los docentes seremos las guías para trabajar con el dolor que rodea a nuestra comunidad, permitiéndonos además manifestar nuestro sentir y pensamientos al respecto, no podremos simplemente ser un contenedor de estas emociones.

¿Qué podemos brindarle a nuestra comunidad para la expresión y apoyo en este proceso de duelo?

Debemos buscar que a través de las actividades que realicemos, preferentemente de manera colectiva, generemos un ambiente de respeto a las posibles emociones que se lleguen a manifestar, y ,la manera de vivirlo de cada uno, para ello, nuestro papel será de un modulador de las actividades, ayudándoles a dar nombre a todo aquello que están sintiendo y pensando, animando a ser expresado de manera verbal, para que nuestra comunidad logre la elaboración del duelo, así como buscando que el mismo grupo sea la contención y apoyo del resto, sin olvidar que nos enfrentaremos a que algunos de ellos se muestren indiferentes, agresivos ante la situación, ya que quizás están teniendo mayores dificultades para elaborar la pérdida, o incluso hayan situaciones de su historia de vida que los ha llevado a enfrentar el dolor y tristeza de esta manera, será conveniente detectar que alumnos necesitarán de un seguimiento individual o algún apoyo adicional que ya no nos competa como institución educativa.

Algunas técnicas que podemos utilizar para realizar este trabajo grupo podrían ser:

  • Leer cuentos o relatos donde se pueda visualizar el proceso del duelo. Permitirá el reconocimiento de las emociones presentes ante una pérdida suelen ser generales para las personas, por lo cual los hace sentirse comprendidos y no diferentes al resto.
  • Escribir y representar las emociones y pensamientos que están viviendo, permitirá aclarar y desahogar todo aquello que no están logrando verbalizar.
  • Dibujar todo aquello que no están logrando colocar en palabras, y buscar en el arte, la sanación que por sí solo nos brinda la expresión artística.
  • Elaborar álbum de fotos y recuerdos con aquella persona, que les permita recordar los momentos vividos, agradecerla oportunidad de conocerle y despedirse del mismo.
  • Biblioterapia, de lecturas o libros que consideremos aportan elementos a nuestra comunidad para el proceso del duelo. (Reina, C. 2013)

La labor que hemos decidido hacer como docentes, tutores, orientadores, etcétera, nos acerca cada día más a nuestra comunidad estudiantil, sin embargo conlleva la responsabilidad ética, de no solo estar al pendiente de sus necesidades académicas, y voltear a ver también a aquellos alumnos, profesores, y comunidad en general, como seres humanos que día a día enfrentan una batalla distinta ante la vida, y será importante que por primera vez, los miremos diferente, salgamos y les permitamos salir de la cotidianeidad y brindemos un espacio y momentos para ser seres humanos con emociones y situaciones que nos aquejan día a día, y si no es posible no solo ante las situaciones de mayor dolor como comunidad como podría ser una pérdida, y quizás poder brindarles este espacio con mayor regularidad tratando diferentes situaciones no laborales, ni académicas.

 

Bibliografía

Reina, C. (2013) Inteligencia emocional aplicada a las dificultades de aprendizaje: Hablamos de duelo. España: CEFIRE de Elda.

Worden, J. (2004). El tratamiento del duelo: Asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós.

Diplomado En Terapia De Lenguaje

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