Atizapán de Zaragoza

Estado de México

+52 5558210443

Informes

Lun - Vie 10:00 - 20:00

Horario de Atención

Transformación de las necesidades educativas especiales (NEE) a las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP)

 

Por BRAUER PADILLA, ANDREA

Por BRAUER PADILLA, ANDREA

Introducción

 

La educación especial en México, ha tenido que ceñirse a los cambios culturales, ideológicos y políticos por los que ha atravesado la sociedad desde sus inicios en la década de los 30´s. Este ensayo, busca ejemplificar tales cambios en la transformación de  este tópico hasta la llegada, en tiempos recientes, de las barreras para el aprendizaje y la participación (BAP). De la misma manera, se tratará de justificar la creación de las BAP, aludiendo,  a las necesidades particulares,  a las sociales y a las comunitarias.

 

Educación especial en México

 

La educación especial en México, tiene sus inicios en los años 30´s y consistía en agrupar a las minorías discapacitadas (ya sea física o cognitivamente) para crear espacios de aprendizaje y desarrollo  exclusivamente para ellos, teniendo como centro de la actividad un enfoque médico más que pedagógico.

En la década de los 60´s, se fundan, en nuestro país, las escuelas primarias de perfeccionamiento, que apuntaban a la productividad, pues buscaban que los alumnos fueran útiles, tanto a sí mismos como a la sociedad en la que estuvieran inmersos.

Si bien el sistema educativo, para estos momentos, ya reconocía una diferencia entre las capacidades y las habilidades de todos los usuarios estudiantiles, no fue sino hasta la inauguración del modelo rehabilitador que se implementó el término discapacidad, el cual,  describía a aquellas  personas que no obtenían beneficio  del sistema de educación regular. 

 

“Es a través del Modelo rehabilitador que se empieza a tener una conciencia respecto al termino discapacidad, en su ideología considera que la persona con discapacidad debe ser habilitada para que funcione en sociedad, este Modelo no debe interpretarse como lo que técnicamente es un proceso de rehabilitación, debido a que la función perdida ya no se puede recuperar en esta población.” (Barraza, Cárdenas, 2014)

 

 

A partir del modelo rehabilitador  se crean estrategias multidisciplinarias para atender a la demanda de la educación especial, completando el enfoque pedagógico  con quehaceres como la psicología, la medicina y el trabajo social.

Posteriormente, en los 70´s, se crea  la Unidad Técnica de Detección, que contaba con maestros especialistas, pedagogos y los ya mencionados, psicólogos y trabajadores sociales, que diagnosticaban las necesidades especiales de los alumnos, primero en la CDMX, y más tarde en el resto del país.

 

Problemas con los modelos de  educación especial

 

Se ha mencionado que la educación especial se enfocaba en la atención exclusiva de los alumnos con discapacidad, lo que intrínsecamente representaba un sesgo en la interacción social y el desarrollo de herramientas interpersonales  del sujeto, que desembocaba en un obstáculo para el aprendizaje. Y es que, este último, debe contemplarse como un proceso integral, pues se forma de experiencias.

Uno de los grandes problemas con los modelos de educación especial, es que centraban las demandas del aprendizaje en responder la pregunta ¿qué le puede aportar el alumno a la sociedad?, estos modelos apuntaban sus enseñanzas, a la productividad y los oficios, lo que provocaba la categorización de los alumnos a partir de sus habilidades y capacidades de resolución a una misma situación (hipotética o no), así, los alumnos más resolutivos, ya sea por sus dotes cognitivas y físicas,  o por el contexto en que se desenvolvían y desarrollaban, ganaban el privilegio de pertenecer a la educación regular, mientras que el alumnado que no tenía las capacidades de desarrollarse exitosamente en la misma situación planteada, pasaban a formar parte de la educación especial.

El problema con esta premisa, es que las habilidades y las discapacidades están sujetas a la situación y no al individuo. Por ejemplo, si una persona, que no tiene problemas de movilidad se une a un equipo de básquet ball de usuarios de sillas de ruedas, sería la persona en desventaja, pues, en su realidad no ha tenido que desarrollar las habilidades para moverse en este tipo de artefactos, por tanto, sus habilidades físicas no serían suficientes para alcanzar el éxito.  Siguiendo esta lógica, consideramos que la educación debería contemplarse desde el desarrollo de oportunidades y no sólo a partir de las habilidades individuales, es decir, la educación debería de estar al alcance de todos aquellos que integran una comunidad, sin segregar a aquellos alumnos con capacidades y contextos diferentes, por lo que las demandas del aprendizaje deberían responder la pregunta ¿qué puede hacer la sociedad y la comunidad por el alumno?

 

Educación integradora en México

 

A partir de este vuelco de ideas y del entendimiento de que los problemas de aprendizaje tienen más de un origen, en México, se comenzó a trabajar en una serie de leyes que apostaban por la diversidad en los asuntos de educación. De esta manera, se instauraron programas para la capacitación docente en materia de integración, y en 1991, por primera vez, alumnos asistentes a escuelas de educación especial  pudieron integrarse a escuelas regulares.

En 1996,  la secretaria mexicana de educación pública,  empieza a trabajar con un modelo de educación integral que representaba: 

 

“un proceso ideológico, político y técnico que pretende posibilitar e incrementar la participación democrática de los niños/as con necesidades educativas especiales y sus familias en la cultura del centro y del aula eliminando los obstáculos que impidan un acceso al currículum ordinario de las escuelas” ( Fortes, A. 1994).

 

Este modelo resaltaba la importancia del contexto en la experiencia del aprendizaje y eliminaba toda acción de segregación y separación del alumnado. De la misma manera, buscaba que los contenidos enseñados en las escuelas se adaptasen a la diversidad de necesidades y posibilidades de los usuarios

 

Educación inclusiva en México

 

Desde los modelos de educación integradora, ya se hablaba de inclusión, pero si bien, los modelos integrales, resaltaban la idea de que todos los alumnos debían de tener las mismas oportunidades, partían de la premisa de que, de una u otra manera, el alumnado seguía categorizado, lo que se puede interpretar desde la aceptación social, es decir, representaba el nivel de rechazo o aprobación social. 

Booth y Ainscow, en su índice de inclusión (2000) proponen que la discapacidad se trate, también desde un enfoque social, y que el centro de la conversación respecto a las necesidades educativas, no sea el alumno sino las instituciones y  las organizaciones. Para esto, puntualizan que el trabajo debe hacerse integrando tres dimensiones: la cultura, las políticas y las prácticas. De la misma manera, proponen que el termino educación especial sea cambiado por barreras para el aprendizaje y la participación, pues, lo que debemos buscar como sociedad, en términos de inclusión en la educación, es eliminar o minimizar el impacto de esas barreras entre el alumno y su experiencia de aprendizaje.

 

Barreras para el aprendizaje y la participación (BAP)

 

Dentro la educación inclusiva, hoy en día, encontramos el concepto de barreras para el aprendizaje y la participación, BAP, por sus iniciales. Este concepto, atiende a los obstáculos que encuentran los alumnos en su acceso a la educación, y resalta la idea de que el alumnado enfrenta barreras educativas que no sólo tienen que ver con la discapacidad, sino también, con la diversidad, es decir, los problemas para el aprendizaje, no son exclusivamente propios del niño, también existen influencias externas, como su contexto familiar, cultural o social.

Para Echeita (2006), si el alumno interactúa en un contexto social positivo, con prácticas que promueven la participación equitativa, las dificultades para aprender serán menores. De la misma manera, el Foro Mundial sobre la Educación 2015 en Incheon, República de Corea (UNESCO, 2015), propuso que “se deberán formular o mejorar políticas y planes intersectoriales […] destinados a eliminar las barreras sociales, culturales y económicas que privan a millones de niños, jóvenes y adultos de una educación y un aprendizaje de calidad”.

Cabe resaltar, que el éxito en la creación de un contexto positivo, comienza con las acciones preventivas y el diagnóstico, pues antes de trabajar en la solución, primero tenemos que identificar los problemas o dificultades. Es por esto, que las BAP, proponen un sistema de categorización para los impedimentos del aprendizaje, basado en las, ya mencionadas,  tres dimensiones de la escuela inclusiva: cultura, políticas y prácticas, con el objetivo de puntualizar la semántica de las dificultades para la educación.

 

Concusiones

 

Sin duda, la trayectoria de la educación especial en México, es el reflejo de la sociedad. Y si bien, en materia de inclusión, todavía nos falta un largo camino por recorrer, podemos decir que vamos avanzando, no sólo en el tema de educación, también conforme a la inclusión social y cultural.

Creemos, que una mirada hacia atrás nos ayuda a identificar los errores de nuestros antepasados y trabajar en no repetirlos, así, al analizar las transformaciones que ha sufrido la educación especial en nuestro país, podemos tener una clara idea de dónde estábamos y hacia dónde vamos, quiénes fuimos, como sociedad, qué recursos teníamos, y cuáles tenemos ahora, por ejemplo, las herramientas tecnológicas enfocadas a la socialización, hoy en día, el uso de estas pueden ser de gran ayuda para la integración de este tejido, pues abren espacios para la visibilidad, lo que expone las diferentes experiencias de vida y las  necesidades, que el sistema comunitario aún no ha saciado. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

Barraza, M. Cárdenas, M. (2014). Marco conceptual y experiencias de la educacion especial en México. México: Instituto Universitario Anglo Español

Booth, T. y Ainscow, M. (2000). Índice de inclsuión. Desarrollando el aprendizaje y la participación en las escuelas. Reino Unido: Centre for Studies on Inclusive Education / UNESCO.

Covarrubias, P. (2019). Barreras para el aprendizaje y la participación: una propuesta para su clasificación. México: Escuela Normal Superior

Echeita, G. (2006). Educación para la inclusión o educación sin exclusiones. España: Narcea.

Fortes, A. (1994). Teoría y práctica de la integración escolar: los límites de un éxito. España: Ediciones Aljibe.

UNESCO. (2015). Educación 2030. Declaración de Incheon. Hacia una educación inclusiva y equitativa de calidad y un aprendizaje a lo largo de la vida para todos. Corea: UNESCO.

Conferencia Gratis

Atenta invitación

Acerca de lo que compartimos en el Blog:


La AMPSIE no es responsable por ningún contenido de videos, fotos, artículos libros enlazadas con este blog. Todo ese contenido está enlazado con sitios tan conocidos como YouTube, Vimeo, Vevo,  recursos y libros encontrados en la web, del mismo modo si tienes algún recurso que quisieras compartir libremente para la comunidad, puedes enviarlo a nuestro correo y pronto lo verás publicado.  El objetivo de este blog es promover la difusión de la psicología, la psicoterapia y la educación, no la piratería. Si tú consideras que algún contenido de este blog viola tus derechos, por favor contactar al web master y lo retiraremos inmediatamente. Por favor escribe a 
[email protected]