Sobreprotección o protección Padres débiles, sobreprotectores y autoritarios

Sobreprotección o protección. Padres débiles, sobreprotectores y autoritarios

Por Beatriz E. Rodríguez L.

 

Por Beatriz E. Rodríguez L.

Hoy en día nuestros niños parecen confundidos, ¿tienen Padres o amigos? ¿Estamos fallando como figuras de autoridad?

Para poder identificar cómo actuamos con nuestros hijos, es conveniente darnos una idea de lo que es sobreprotección y protección.

“La protección psicológica y física es vital para nuestros hijos, [ésta conlleva al individuo a] experimentar su unidad, su vulnerabilidad y su capacidad de ser autónomo. Fundamentar la autonomía es la misión paterna, sobreproteger es minarla y no dejar que la persona crezca desde su interioridad” (Gil, 2018).

Como dice el terapeuta Marcelo Antoni (2018), “protegerse es salir a la calle con un paraguas en un día de lluvia y sobreprotección es salir con siete” (s.f.).

Podríamos decir que sobreproteger a un hijo es ir más allá de cubrir y satisfacer sus necesidades y cuidados básicos. Es pensar por el hijo, tomar decisiones por el hijo, solucionar todos los problemas del hijo. Sobreproteger es quitarle poder para desarrollarse, o para ser quien es. Es la invasión, una mutilación de sus recursos naturales y por lo tanto una agresión. Es vivir por el hijo, cuando el hijo es en esencia, una persona que debe desarrollar sus propias capacidades personales si quiere funcionar correctamente en el mundo (Gil, 2018).

Cuando mi hijo era pequeño, leí un cuento de una mariposa que nunca pudo volar,  se trataba de un capullo que se movía porque la oruga que estaba adentro ya se había convertido en mariposa y tenía que abrir el capullo para fortalecer sus alas y poder volar, pero un animalito que pasaba todos los días por ahí se compadeció de la mariposa y le abrió el capullo, según él para ayudarle, pero lo que no sabía es que al ayudarle la iba dejar indefensa y nunca más iba a poder volar, ya que las mariposas fortalecen sus alas al abrir el capullo y esto no sucedió porque le abrieron el capullo, así que para el resto de su vida iba a depender de la habilidad del animalito que le abrió el capullo para protegerla. Esto me dio mucho que reflexionar ya que siendo hijo único me estaba pasando en sobreprotegerlo y lo que menos quería es que fuera dependiente e indefenso ante la vida. Les pregunto a ustedes Padres y Madres: ¿ESTÁN ABRIENDO EL CAPULLO DE SUS HIJOS? ¿LOS QUIEREN DEJAR INDEFENSOS ANTE LA VIDA? ¡MEDÍTENLO!

Por otro lado, cuando damos una orden al hijo, y éste nos pide más tiempo, nosotros accedemos y luego damos otra vez la orden, y el pequeño vuelve a pedir más tiempo, y se lo damos hasta que nos enojamos para que nos obedezca. Por ejemplo: -Ven a lavarte los dientes, -pero mamá estoy viendo mi caricatura favorita, otro ratito, y le decimos que 5 minutos más. Pasan los 5 minutos y volvemos a llamarlo, nos pide más tiempo y se lo damos porque estamos ocupados en otra cosa, hasta que vemos el reloj y nos enojamos de que ya es muy tarde y no va a llegar a su clase de fútbol, entonces le gritamos: ¿por qué no obedeces cuando uno te dice algo? El hijo se pone a llorar, uno se siente como ogro y va en el auto, camino a la clase arrepintiéndose de haberse enojado con el hijo de esa manera, pero cuando acaba la clase estás sumamente arrepentido y deseas reconciliarte con tu hijo, le pides disculpas y le compras un helado o un juguete. ¿Qué sucede en esta situación? ¿Somos amigos o sobreprotectores?, pues no somos capaces de decir un NO firme ante la petición de nuestros hijos. Esto nos lleva a enojarnos, a la frustración y al arrepentimiento, y al niño lo confundimos y desorientamos pues no hay una firmeza ante la orden ni un buen guía.

¿Qué es un buen guía?

Es aquel adulto que tiene un proyecto definido y claro: estoy formando hábitos en mi hijo por lo que debo ser constante y firme pues le estoy dando una herramienta de disciplina y orden para la vida (Larraín 2014).

Debemos de ser congruentes con lo que pedimos y hacemos, pues nuestros hijos viven una constante confusión porque no hay un líder que los guíe y con su firmeza les dé seguridad. Actualmente vemos muchos padres que acceden en forma inmediata a las peticiones de sus hijos para no crear conflictos, pero esto nos está llevando a criar individuos sin tolerancia a la frustración, individuos que ya no desean nada pues todo se les da de inmediato y sin luchar por ello.

Como padres tenemos la obligación de criar individuos que tengan recursos y capacidades para enfrentarse a la vida resolviendo y brincando todos los obstáculos que en ella aparezcan.

Langford, reconocida psicóloga británica, señala tres estilos de paternidad:

  • Permisivo y buena onda: queremos ser amigos de los hijos, no queremos decirles que no y nos la vivimos negociando.
  • Sobreprotector o asistencialista: no queremos que el niño se frustre o sufra por lo que nos anticipamos y resolvemos todos sus problemas y hacemos todo por ellos.
  • Autoritario o tirano: imponemos las normas a través de gritos y amenazas (Larrain, 2014).

Yo complementaría con otro estilo de padres: los que están muy ocupados trabajando, que no tienen tiempo de estar con sus hijos y siente remordimiento por no estar con ellos, por lo que acceden a todas sus peticiones tratando de, con ello, recompensar el tiempo que no se dan para pasarlo con sus hijos.

 

CONCLUSIÓN

Para ser buenos guías debemos tener claridad y firmeza en los valores y hábitos que queremos formar en nuestros hijos, debemos dejarlos que aprendan de sus errores y debemos dejarlos “ser”. Me refiero a permitirles ser independientes y a no resolverles la vida, no somos amigos de nuestros hijos, somos guías, debemos darles seguridad. Amenazas y gritos nos llevan a la frustración, debemos ser ecuánimes.

Nadie nace sabiendo y no hay un curso para ser excelentes padres, cada hijo es un individuo único e irrepetible y, debido a las características de cada uno, es como debemos guiarlos.

Como padres debemos buscar libros y artículos de buenas fuentes que nos ayuden a entender mejor a nuestros hijos y nos guíen de la mejor forma para no caer en estilos de padres que no ayudan a una buena crianza.

Debemos de ser conscientes que, al tener hijos, somos responsables de darles la mejor crianza para que ellos sean autónomos, independientes y felices.

 

Referencias

  • Gil, J. (2018). Protección o sobreprotección en la crianza:Signos de alarma y sugerencias para el desarrollo de la autonomía en los niños. Recuperado el 13 de julio de 2019, de: Gestalt Salut: https://www.gestaltsalut.com/sobreprotección-crianza
  • Ignacia, & Javiera., L. (2014). Padres débiles,sobreprotectores y autoritarios.¿Estamos fallando como figuras de autoridad? Recuperado el 13 de julio de 2019, de: El Definido: https://www.eldefinido.cl/actualidad/plazapublica/3059/Padres_deb…

 

Diplomado en Psicología Clínica

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