Significantes que ensombrecen la psique educacional

Significantes que ensombrecen la psique educacional

 

Por Génesis Dzoara Hernández López

 

Por Génesis Dzoara Hernández López

RESUMEN

Para el psicoanálisis, desde una perspectiva Lacaniana, el poder alojado en la palabra es el precursor para la conformación del inconsciente, éste definirá un destino en la psique de cada sujeto o ente involucrado en la didáctica escolar. De ahí la importancia de los múltiples significados y significantes empleados dentro de dicho proceso de enseñanza-aprendizaje, vistos éstos como huella y rastro que nos permiten apreciar y comprender el psiquismo de cada sujeto en el ámbito educativo.

PALABRAS CLAVE: educación, docente, discente, significante, tarea, palabra, pulsión, deseo, transferencia.

En el presente artículo apreciaremos el poder de la palabra como forma que define un destino en la psique educacional. Explicaremos la importancia de los múltiples significados y significantes como huella y rastro psíquico que nos permite apreciar y comprender la estructura psíquica de cada sujeto en el ámbito educativo.

Desde diversas épocas históricas se ha estudiado la educación como eje central de nuestra cultura y sociedad.  Si nos remontamos a la antigua Grecia, podemos percibir el papel preponderante que se le da a la palabra como constructo base, ya que se consideraba a la poesía como su eje vertebrador de la educación clásica, cuya función era dejar ver lo oscuro, no para iluminarlo, sino para que la oscuridad pueda ser percibida. “La poesía tenía para los griegos la función de dejar ver la impenetrabilidad de lo real…” O sea, no echar claridad sobre lo oscuro de tal modo que lo oscuro se diluya, sino iluminar lo oscuro para que la oscuridad pueda ser percibida (Elgarte, 2009)

Podemos ver cómo es que desde la antigüedad la palabra juega un papel preponderante en la existencia, tal y como lo dice Lacan (1966), quien afirma que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Por ello procuraremos el análisis del lenguaje entrañado dentro de la pedagogía.  De esta manera vemos tenemos tanto el discurso psicoanalítico y el discurso pedagógico; que figuran como dos discursos, dos campos del conocimiento, con diferentes objetos de estudio, pero con algo en común: ambos operan con sujetos y con la palabra.

Para Elgarte (2009), el psicoanálisis logra aproximarse al campo pedagógico desde los conceptos básicos de su teoría: sujeto, inconsciente, pulsión, deseo, transferencia, Complejo de Edipo, ley, castración, función paterna, identificación, entre otros. Podríamos afirmar que el acto docente opera entre sujetos. Corresponde aquí la distinción entre yo y Sujeto. Para el psicoanálisis el sujeto es un Sujeto dividido entre consciente e inconsciente y se produce en el interior de una trama intersubjetiva, en el Otro del lenguaje.

Entonces, si el sujeto no es el yo consistente de la identidad, no es el hombre pleno de la psicología tradicional, ello nos conduce al revolucionario descubrimiento freudiano del inconsciente y los efectos que puede producir si el discurso pedagógico lo tomara en cuenta, en tanto que, en general, no hay coincidencia entre el sujeto de la pedagogía y el sujeto del psicoanálisis (Elgarte, 2009).

El inconsciente no aprende, no es mensurable ni evaluable; el psicoanálisis no apuesta al rendimiento (Elgarte, 2009). Entonces el sujeto del psicoanálisis, Sujeto del inconsciente, es diferente de un supuesto sujeto del conocimiento, donde se le otorga prevalencia a lo voluntario consciente y se considera a lo intelectual como una entidad independiente y recortable. Desde el psicoanálisis pensamos que lo intelectual no es una aptitud autónoma, sino que depende de la dinámica psíquica, de la trama significante del sujeto. (Bustamante, 2009)

Conocemos el influjo que la palabra ejerce en el lazo social; la influencia del discurso entre los seres humanos, cuestión básica en el contexto de un proceso analítico y también en el acto educativo. Pero para que esto ocurra el psicoanálisis nos advierte, como resorte de la cura analítica, sobre el requisito de la instalación del fenómeno de la transferencia. (Correa, 2008)

Transferencia, otro concepto fundamental del psicoanálisis; pensémoslo a propósito del acto educativo. Si la palabra en sí tiene efectos transferenciales, para que un proceso de enseñanza aprendizaje tenga efectos, el docente, la tarea, la teoría tendrán que ser investidos libidinalmente por el alumno, se le atribuirá algún saber al Otro. Despliegue necesario, prestar creencia, resorte deseante como condición de realización de la tarea.

Así como la situación analítica presupone una asimetría de lugares: analista y paciente, también la situación de enseñanza es asimétrica: lugar del docente y lugar del alumno.

El docente es responsable de propender que el mensaje que emite tenga la posibilidad de llegar a destino, cuestión que no solo depende de él, sino también del proceso de apropiación del alumno, pero cualquier objeto de conocimiento puede ser presentado generando el deseo de su apropiación o todo lo contrario (Coriat, 1994). Es por ello que el docente tiene una enorme responsabilidad en sus manos, para Elgarte (2008) es el poder de usar la transferencia, ya que de no hacerlo existe el peligro de caer en el autoritarismo en la enseñanza o uso y abuso de la sugestión, promoviendo fenómenos identificatorios que tienden a generar alumnos a imagen y semejanza del docente.

Lacan (1962/2006) nos habla del deseo del enseñante estableciendo un vínculo entre éste y el saber. Y nos dice que “allí donde la cuestión del enseñante no se plantea, hay profesor” (Lacan, 1962). Esta frase nos hace cuestionarnos la relación docente-discente, que planteada como lo anuncia Lacan pone en tela de juicio el hecho de que la existencia de la enseñanza no presupone como fin último un saber. Habrá que replantear la posibilidad de pensar diversos posicionamientos del docente. No será lo mismo ubicar el saber en el lugar de agente comandado por la verdad reprimida del amo (discurso universitario) que pensar al enseñante como sujeto escindido, ocupando la función del analizante, (discurso de la histérica) que desde su falta pueda dar lugar a la producción de un saber en el otro; se trata del sujeto del inconsciente interrogando los significantes amos, revelando que el amo es por su función castrado (Elgarte, 2008).

Lacan (1962) liga la concepción del deseo al saber, al afirmar que el psicoanalista se posiciona no como un sujeto que transmite un saber, sino como ese ente que da pie al deseo del otro, el cual nos llevará al saber.  De esta manera el autor citado hace una diferenciación entre ambas cosas, ya que al conocimiento lo posiciona entre lo imaginario y simbólico, por otro lado, el saber es entendido entre lo simbólico y lo real, queda sujeto al orden significante y su dimensión de real presupone lo inabordable e indecible (Lacan, 1966). En una situación de enseñanza-aprendizaje, el discurso del docente dice más de lo que quiere decir y de lo que sabe que dice.

Tal caso lo podemos apreciar en el poder que tienen las palabras del maestro al ser recibidas por el alumno, ya que estas no son más que una enorme carga de significantes y significados que entran en la psique del estudiante, formando así, de antemano, una condición predispuesta a responder de cierta manera respecto a la educación escolar, según el uso de ellas.

Es aquí donde podemos ver uno de los significantes más utilizados en el ámbito escolar, el significante tarea, el cual, tiene un gran peso en los estudiantes de hoy, ya que éste va ligado a un significado, que, a su vez, se liga a otros significantes, entre ellos el de obligación, responsabilidad, compromiso, etc. Los cuales van cargados de afectos.  Es de esta forma que se crean resistencias para con el mismo, según el caso de cada sujeto, pero que en general se aprecia que hay ese significado de la labor como algo obligado, de lo que no se quiere saber nada. Pareciese que al instante en que dicho significante se escurre por las terminales auditivas del sujeto, crease en él un rechazo absoluto, acompañado de múltiples afectos contrarios al disfrute de dicha realización que culminan con la germinación de una acción apática ante esta situación, lo cual propicia renuencia en muchos estudiantes a continuar satisfactoriamente con las actividades académicas.

Este significante, al ser colocado y visualizado como algo obligatorio, que además representa una condicionante para obtener una calificación, anula en el sujeto su deseo, para convertirse en el deseo del Otro, de ese sujeto supuesto saber revestido como autoridad, y ¿Dónde queda el deseo de ese estudiante? ¿Dónde queda su curiosidad y amor por descubrir y aprender del mundo? quedan anuladas, postradas a merced de ese gran Otro, ese amo que no sólo es representado por las figuras escolares, sino que es apoyado también por esos padres de familia.

Se trata entonces de pensar el lugar en el que se ubica el enseñante, la vertiente de enunciación presente en todo enunciado de saberes que se emiten. Lo que el enseñante comunica, para que efectivamente fructifique en una práctica eficaz, deberá hacer lazo con el saber inconsciente del que escucha (Coriat, 1994).

La célebre frase freudiana acerca de que educar, gobernar y psicoanalizar son profesiones imposibles merece una mirada. Imposible no quiere decir irrealizable, sino que alude a que no hay palabras ni representaciones que puedan cubrir enteramente la tarea de educar, a que no hay indicaciones; ninguna formación ni estudio académico basta para ejercerla correctamente. Solo en un tiempo a posteriori se podrá decir si hubo o no acto docente, por sus efectos (Elgarte, 2009).

Sin perder las esperanzas, es indispensable crear conciencia de lo antes mencionado, para de esa forma poder fisurar los mitos de armonía y felicidad abre las puertas de algo nuevo a producir, posibles caminos creativos en esta profesión imposible, donde se implemente una nueva forma de ver al alumno, donde los docentes sean conscientes de los significantes o palabras que emplean en su labor, desde los cuales se generen, en el acto de enseñanza-aprendizaje, un clima educativo nutritivo y propicio, encaminado a la libertad subjetiva de cada sujeto.

Referencias:

Bustamante, G. (2009). Investigación, psicoanálisis, educación. Parte III avance de investigación: Freud, educación y psicoanálisis. Redalyc, 237-263.

Correa, M. P. (2008). Vínculos posibles entre maestro y alumno. Revista Educación y Pedagogía, 189-197.

Coriat, E. (1994). La paja y el grano en la transmisión del psicoanálisis. Ponencia presentada en las Jornadas de la Escuela Freudiana de Buenos Aires. Extraído el 15 de julio, 2008 de http://www.efba.org/efbaonline/ coriat-01.htm.

Elgarte, R. J. (2009). Contribuciones del psicoanálisis. Educación, Lenguaje y Sociedad, 317-328.

Lacan, J. (1962/1999). Seminario X: La angustia. Buenos Aires: Paidós.

Lacan, J. (1966/2012). Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el psicoanálisis freudiano. Escritos 2. México: Siglo Veintiuno Editores.

Diplomado en psicología clínica

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