RELIGIÓN  “LA CREENCIA”

RELIGIÓN  “LA CREENCIA”

Maribel Rojas Arellano

    

Quiero comenzar especificando que esta solo es una opinión desde un punto de vista personal con respecto a lo que he observado y escuchado en relación a la postura que se tiene en un tema tan controversial como es la “religión” y que considero que precisamente por la diversidad que existe es por ello que también se da la diversidad de opiniones. Y para comenzar con mi punto de vista sobre este tema de las religiones y su trascendencia en el tiempo actual, he de considerar que solo el hecho de contar con una religión sea cual sea o llámese como se llame, esta es, un elemento que si bien, no es algo que es inherente al ser humano sí parece ser, un aspecto sumamente relevante para su vida.

Dicho de otra forma, pareciera que el hombre necesita sostenerse firmemente de una idea de que “algo más” fuera de él existe y que es superior, pero así mismo al dotarlo de “poderes sobrenaturales”, “acciones milagrosas”, o “prodigios” se convierte en un concepto de “algo-alguien” que, al momento de actuar de determinada forma, también se espera que pueda  proveerle de los elementos necesarios para que los seres humanos tengan los “favores y/o bendiciones” ante las múltiples  conductas que se desarrollan (es obtener una respuesta favorable o en beneficio  de lo que se ha realizado). Y esto tiene que ver con el hecho de que el constructo de “Dios”,  es,  histórico y cultural. Con ello, puedo señalar que se ha ido transmitiendo de generación en generación y a su vez, esta idea de que “sí” pudiese considerarse como algo inherente al ser humano. Y esto sucede por que como todo constructo histórico-cultural cuando nacemos también nos formamos con ese constructo de religión o con una creencia establecida, la cual es heredada por nuestros padres y si bien, en la mayoría de los casos,  no se tiene la oportunidad de elegir cuando se es niño, si puede cambiar conforme transcurre el paso de los años, porque se va tomando conciencia del propio deseo de elegir en lo que se cree, el poder de decidir qué es lo mejor o lo que más se adapta a las propias necesidades, o bien, a lo que en un momento determinado requiere para sí la persona.

Como ya mencionaba, al ser un aspecto histórico-cultural, se sabe que ha estado presente a través del tiempo, tanto en las grandes civilizaciones como en  los más  pequeños pueblos. Pero no obstante, la “Fe” es un elemento innegable en la vida de las personas y por esta razón es que los especialistas de distintas posturas científicas-ideológicas se han dado a la tarea de estudiar dicho fenómeno, pues mientras que para unos es algo necesario,  para otros es algo indispensable en su vida, y para otros más es algo ajeno pero que en algún momento se ven “orillados” por una necesidad a adoptar una creencia y permitir en sus vidas a lo “Divino” (religiosidad).

Ya se ha visto que desde los tiempos más remotos surge el concepto de la creación del hombre y de que somos formados por un ser majestuoso, y que el mundo se rige por obra de este ser creador y con ello, las diferentes religiones y creencias, ante las necesidades del momento histórico, social, cultural, se sujetan a esta ideología, pero a la fecha, es aún más común que esto se propicie en lo individual, porque si bien es cierto que existen dichas necesidades como sociedad, también y de forma más acentuada están presentes las necesidades individuales. Y por dicha razón parece que a pesar de tener el libre albedrío y la decisión de no profesar una creencia religiosa, existe aún un deseo profundo de afianzarse a ese “algo” que va a generar confort, alivio, “prosperidad” o “abundancia”, en algún momento de la vida, y eso pareciera ser un motivo que también lleva a adoptarla. Pero esto es a nivel personal y no ocurre en todos los casos. Está claro que vivimos en un mundo lleno de circunstancias adversas y muchas ocasiones dañinas, y aunque esta forma de vivir se ha convertido en un malestar generalizado, también es cierto que para muchas personas pareciera ser “una forma de vida”. Cuando me refiero a que esta es una forma de la vida, es porque creo que esto se presenta cuando las personas se encuentran en un nivel de depresión y carentes de sentido de vida, porque todo lo que viven día a día les resulta carente de significado, sin dirección, sin un estímulo que les permita estar a gusto con lo que tienen, con lo que les rodea, o dicho de otra manera, con lo mínimo que se requiere para poder pasar la situación en la que se encuentran. Y el contar con una ideología que procure el bienestar personal, es, lo que hace que los seres humanos se sujeten o apoyen con “aquello” qué ha de proporcionar la satisfacción a la vida cuando “ya no hay más que esperar”. Y ante esta perspectiva es que se han desarrollado una cantidad considerable de posturas religiosas o de creencias en el mundo, acaso por la insatisfacción que tiene el hombre y al querer optimizar sus necesidades que como bien dije antes, no son básicas hablando de un desarrollo evolutivo pero al ir más allá de lo meramente físico, de lo palpable y visible, esta “lo espiritual” pero vistas como parte de una doctrina religiosa.

Ahora bien, desde el punto de vista psicológico se puede observar claramente la gran influencia que genera en el ser humano una creencia en un “Ser” supremo, todopoderoso, superior y magnifico en todo lo existente, ya que, esto  es en esencia el camino a seguir para que la persona pueda llegar a la “felicidad” o la “dicha”, pues se dice que es el bien común entre los seres humanos. Por tal razón como terapeuta, es importante conocer más acerca del mundo que le rodea, de sus costumbres, de sus ideas, de sus creencias, porque solo sabiendo de aquello en lo que cree la persona, es como se puede generar una herramienta viable y que le pueda servir para salir adelante de una situación que le aqueja, ya sea anímicamente hablando, o bien, que pueda estar afectando su estado general de salud y que a su vez le esté imposibilitando para continuar con su vida diaria. Porque “si un individuo se encuentra en óptimas condiciones, es decir, su conducta va acorde con sus pensamientos y solo desea el bien para sí mismo y por ende, para los demás”, entonces podrá discernir lo que venga y aportar algo productivo a los demás, pero sí en cambio, no es capaz de aprehender la realidad desde un punto de vista que le pueda generar un beneficio a pesar de todo lo negativo en su cotidianeidad, no será capaz de salir por sí mismo y mucho menos de ayudar a los que le rodean.

Aunado a todo esto creo que también existen otros elementos importantes a considerar a la hora de evaluar las creencias de un paciente, como son los valores tanto los sociales como individuales y principalmente los que tienen que ver con la moralidad. Y aquí menciono los valores morales, ya que se han  creado dentro del orden social y resultan ser ineludibles para el desarrollo de la vida en común, pues sin ellos la conducta social sería una especie de caos. Sin embargo, al hablar de la moralidad como concepto de la religión (se podría considerar que es la “envoltura” de la persona) entonces se hace alusión a que las personas pueden verse inmersas en los pensamientos irracionales donde la culpabilidad y la angustia son lo central del comportamiento debido a la creencia que se tiene sobre la falta de “honestidad” en su actuar ante determinadas situaciones, situaciones que en muchas de las ocasiones no tienen nada que ver con el aspecto tan tradicionalista que se le adjudica.

Y sin enfocarme en una religión en específico pues considero que, cada una de ellas ha aportado cosas positivas a través de la historia, tanto a naciones enteras en un mismo momento, tecnológicamente hablando,  como a la vida en sociedad (valores, costumbres, tradiciones, riqueza cultural entre otras cosas). Sin embargo, también sé que cada una de ellas ha tenido sus puntos de quiebre, yo he expuesto a grandes rasgos mi opinión con respecto a lo que es la creencia a ese “algo” y el impacto que puede tener a un nivel positivo (una cara de la moneda) pero ¿qué hay del otro lado de estas creencias?, ¿qué pasa cuando no todo se ve de forma positiva?,  es decir, en todos esos momentos históricos en los que la religión y la política principalmente se han servido de la “fe” para manipular intereses, controlar a las personas, beneficiarse y tener el dominio a nivel mundial en distintas áreas de la vida social.

Pues si bien, es importante conocer sobre la historia de las creencias para que se pueda generar un aprendizaje, creo que también es de vital importancia estudiar ese aspecto en el cual las religiones tienen mucho que ver para poder controlar o manipular desde una ideología a los pueblos manejando sin lugar a dudas un trasfondo que irrumpe en el orden social, económico, político, educativo, familiar, entre otros porque es lo que permitirá aportar los elementos para elaborar una adecuada intervención (que le sea funcional a los pacientes para salir y seguir adelante con su vida). Y aunque no dudo que en las diversas doctrinas religiosas haya aspectos que valorar creo que una de las más fuertes y poderosas que existe es la religión cristiana y es la que predomina. Su fundamento es la “Fe” y su propósito es el amor que se procura hacia sí mismo y hacia los demás para alcanzar una vida plena, feliz  y “eterna” y el camino que hay que recorrer para lograrlo es por medio del sufrimiento y del “dolor”, y aunque ya en el budismo y el judaísmo también se habla de un sufrimiento físico, también es cierto que la religión cristiana tiene sus raíces en el judaísmo pero después de la muerte de Jesús este aspecto prevalece y se arraiga aún más en la creencia y en los preceptos que maneja. Y es aquí donde considero que se completa la otra cara de la moneda, donde la “Fe” tiene sentido y de ser el “Dios” que es amoroso y proveedor se convierte en el “Dios de la Moral”, y por ende el que castiga por las faltas cometidas. Entendiendo que esa es la razón por la que al creer en “algo más” qué pueda liberarle de aquello que les oprime el pensamiento y por consecuencia, la conducta, es que se le adjudica a alguien más la “autoridad” de poder castigar o satisfacer todas las necesidades en la vida, las materiales, las físicas y las espirituales (no sé si en ese orden pero comúnmente es así como se presenta).

Hablando muy brevemente de estas dos doctrinas, el budismo dice que el sufrimiento existe por sí mismo, que no es necesario que exista un ser supremo que lo castigue y lo haga sufrir para alcanzar la felicidad, que el deseo de tener las cosas es la causa del sufrimiento y esto a su vez es lo que le impide al hombre crecer y vivir en paz. Si el hombre no tuviera ese deseo y apego a las cosas podría ser feliz, ya que acepta las cosas y los procesos tal cual son, aunque para esta escuela filosófica también se considera necesario seguir un proceso para conseguir su propósito en el cual debe buscar mediante diversas prácticas meditativas (pensamientos positivos), una vida apartada de lo mundano así como una estricta alimentación (preferentemente en el consumo de vegetales), para conseguir una purificación, un entendimiento y una iluminación que le permita obtener paz, tranquilidad y felicidad. En el judaísmo también existe el sufrimiento pero es visto desde otra perspectiva, el “dolor” que se genera yace por la “desobediencia a su Dios”, una creencia que también se describe en el cristianismo.

Pero ¿qué pasa entonces con el sufrimiento anímico que se encuentra adherido a la piel, en la mente y en los actos que gobiernan la conducta de las personas de hoy en día? Aquí la intención está en puntualizar que por las razones descritas arriba, es que muchas personas tienen problemas a nivel psicológico, ya que sus creencias parecen ir mucho más allá de lo racionalmente admitido, su ideología sobre pasa los límites de cualquier forma de vida que se esperaría estuviera fuera de conflictos mentales, sin embargo no es así y este es un punto clave que aborda el aspecto moral de la religión y que ancla la vida de la persona, por el extremo control que puede tener una doctrina religiosa tan extendida como el cristianismo. Pues hay quienes verdaderamente viven con el temor de que van “a ser castigados por su Dios”. Y esa es el motivo por el cual las personas llegan a presentar una crisis existencial y que necesitan el apoyo psicológico que les permita visualizar de forma distinta las cosas (una forma más sana, menos aprehensiva, menos radical).

Al estar analizando sobre la religión y la creencia, me doy cuenta de lo  mucho que aún me falta por aprender, y creo que al conocer más sobre todo esto es lo que me proporcionará las herramientas para trabajar con el paciente, ya que, la creencia o religión que profesa, es un aspecto necesario considerar en determinado momento de la intervención. Pero sobre todo no hay que dejar de tomar en cuenta que al trabajar con las creencias se debe mostrar un respecto por estas sino se tiene el conocimiento suficiente y aunque no se esté de muy acuerdo nuestras opiniones e intervenciones se pueden dar en forma de sugerencias evitando así caer en un conflicto y que el paciente se sienta incómodo, incomprendido o agredido por el terapeuta. Y cuando se tenga la información suficiente del tema en cuestión, entonces, la intervención tiene la oportunidad de fungir como un conducto  asertivo en la modificación de las creencias irracionales.

Este pequeño y breve análisis también genera en mi cuestionamientos personales con respecto a mis creencias, a lo que estoy viviendo en el momento actual y de qué manera causan impacto en mi vida, saber que estoy haciendo, que me hace falta, cuales son las herramientas con las que debo de contar para salir y ofrecer lo mejor que tengo a los demás. Este tema ha resultado ser un cuestionamiento muy acertado y que me permite darme cuenta de mis limitaciones, de mis propios impedimentos y de las carencias o “vacíos” que aún tengo que llenar. Considero que estoy adquiriendo conocimientos que necesitaba, y que me ha servido para aclarar algunas ideas y, que en adelante sé, puedo utilizar para otros. Pero sobre todo el hecho de actualizarme día con día, es la mejor herramienta con que puedo contar para desarrollar y trabajar con los pacientes. Si lo veo desde el enfoque espiritual considero que es un elemento muy importante para el manejo de las situaciones en las personas, ya que, mucho se ha dicho y visto que se confunde la espiritualidad con lo religioso, por lo que, entonces hay que separar y poner bien en claro que es lo que se involucra en cada uno de estos aspectos y como se pueden llegar a conjugar para un beneficio en común: la libertad de vivir tranquilo, satisfecho con la vida y en paz consigo mismo.

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