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Los Problemas de Conducta y la Importancia del Entrenamiento para Padres durante el Proceso Terapéutico

 

Por Josefa Alacio Estrada

Por Josefa Alacio Estrada

Los que trabajamos en el ámbito clínico de la psicología, sabemos que uno de los principales motivos de consulta por los padres de niños y adolescentes son los problemas de conducta, donde su demanda es solucionen lo que nosotros como padres no hemos podido hacer, dejando en su mayoría la responsabilidad del cambio en el clínico, por ello es de suma relevancia sensibilizar desde la entrevista inicial, que el trabajo es en equipo y ellos tienen que participar activamente en el proceso terapéutico.

Los padres suelen contar con el control de los elementos más significativos para el niño, al menos hasta los trece-catorce años, se considera que éstos poseen un extraordinario potencial para generar cambios conductuales.

Patterson (1986) afirma, que los principales elementos en el desarrollo de problemas de conducta en la infancia son las carencias que en los repertorios de conducta presentan los padres para desempeñar tal papel. Es decir, habilidades implicadas en el empleo adecuado de la disciplina, la vigilancia de los hijos, el uso adecuado del refuerzo positivo o el manejo eficaz de las técnicas de solución de problemas serían algunas de ellas. También se considera el posible efecto de variables estresoras familiares, tales como las enfermedades físicas, o los problemas conyugales y el papel que pueden estar desempeñando algunas de las variables de los hijos.

 

El entrenamiento a padres, puede definirse como un enfoque para el tratamiento de los problemas de la conducta infantil que utiliza estrategias por medio de las cuales se entrena a los padres a modificar la interacción con los hijos, con el fin de fomentar la conducta social y disminuir la conducta desviada (McMahon, 1991, Olivares, Maciá y Méndez, 1993; Maciá, 2005).

 

 

 

 

 

Kasdin (1985) resume las razones que hacen importante el entrenamiento:

  • Los problemas infantiles suelen asociarse a situaciones muy específicas y concretas, por lo que la intervención más rentable será aquella que pueda modificar la conducta-problema en el contexto que se produce.

 

  • El cambio se conseguirá más rápidamente en el contexto natural que en una situación artificial como lo es el consultorio del terapeuta. En consecuencia la intervención alcanzará su mayor grado de eficacia si se interviene en el hogar, los padres pueden intervenir en el momento preciso, dado que tienen acceso inmediato a la conducta-problema y por ello pudieran controlar reforzadores muy eficaces y significativos para el niño (por ejemplo, la atención, el afecto, la utilización del tiempo libre, etc.).

 

 

  • Normalmente, los adultos que conviven con el niño o que interactúan cotidianamente con él son los que, en razón de su información, creencias, habilidades educativas y estado psicológico, han generado y/o están manteniendo la mayoría de las conductas-problema que presentan los niños y adolescentes, aunque no necesariamente de forma consciente.

 

Las características de este serían, por un lado, el entrenamiento en técnicas operantes; el asegurar que las habilidades y conocimientos adquiridos se empleen por los padres en el medio habitual del hogar después que la intervención haya terminado y que se apliquen a conductas problemáticas que surjan con posterioridad; todo ello con la incorporación de técnicas de manejo de ansiedad, técnicas de resolución de problemas, manejo de situaciones y autocontrol, el aprendizaje de estrategias de comunicación y negociación.

Se plantea como objetivo inmediato de los entrenamientos modificar el problema de conducta que ha originado la consulta, aunque a medio y largo plazo lo será el dominio de los principios y estrategias de modificación de conducta para que puedan solucionar los problemas que el niño pudiera llega a presentar en el futuro.

 

 

 

 

Según Maciá Antón (2007):

 Los objetivos a corto y medio plazo de un programa de entrenamiento a padres son:

  1. Emplear adecuadamente estrategias o técnicas conductuales específicas.
  2. Interrumpir el estilo coercitivo en las interacciones padres-hijos.
  3. Establecer patrones de interacción familiar positivos y prosociales.
  4. Incrementar las conductas prosociales del niño y disminuir las conductas problemáticas actuales.

Los objetivos a largo plazo serian:

  1. Prevención primaria de los problemas de conducta.
  2. Detección e intervención temprana de/en las conductas graves en niños y adolescentes.

 

Los padres proporcionan una gran tasa de reforzamiento que el niño recibe y por tanto pueden convertirse en agentes activos del cambio; de ahí que en todo proceso terapéutico infantil, los padres deben de estar considerados como pieza básica del trabajo a realizar en dicho proceso.

 

Bibliografía

Diego Maciá Antón. Problemas cotidianos de conducta en la infancia. Intervención psicológica en el ámbito clínico y familiar. España, 2007.

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