Cómo podemos ayudar a los niños a trabajar sus frustraciones

Cómo podemos ayudar a los niños a trabajar sus frustraciones

 

Por Joedy K. Infante Puente

 

Por Joedy K. Infante Puente

Antes de iniciar, quisiera qué nos realizáramos unas preguntas previas y reflexionemos sobre ello. Según los parámetros sociales en la edad adulta ya hemos alcanzado la madurez y también hemos controlado nuestras emociones. Sin embargo, hay situaciones que no lo parecen y vamos o describir algunas situaciones. Por ejemplo, cuando te esfuerzas continuamente en ahorrar dinero para comprar algo que deseas, pero lo necesitas utilizar para un gasto ¿cómo te sientes? o en el momento que estas agotado mentalmente y dices debo pedir mis vacaciones del trabajo y te las niegan porque otros compañeros pidieron esos mismos días ¿cómo te sientes? o, enfrentar conflictos familiares o con tu pareja ¿cómo te hace sentir?

            Esas preguntas que nos realizamos previamente, solo son algunas causas de frustraciones que podemos tener. Pero al momento de lidiar con niños, cómo nos sentimos. Por ejemplo, cuando acabas de limpiar la casa y el niño comiendo ensucio nuevamente, rayó las paredes de la casa o, simplemente, luego de un largo día de trabajo, estas agotado y tu hijo inicia a llorar sin parar, porque no le diste de cenar algo que quería, o por último, pero no menos importante, todas las mañanas el niño llora que no quiere ir al colegio debido a quiere quedarse en casa, estas retrasado para llegar a tu lugar de trabajo, y estás a punto de… explotar (o la emoción que te generé).

            Son situaciones el cual a cualquier adulto puede llevar a sobrepasar su capacidad emocional debido al cansancio, repetición de patrones y/o responsabilidades que debe cumplir. No debemos generalizar, sin embargo, consideremos, que actualmente pocos adultos tenemos la capacidad de evitar explotar con aumentar el tono de voz y ser muy autoritarios o constantemente reflejar enojo o cansancio por factores internos y externos. Por ello, te invito a reflexionar y pensar qué puedas hacer para ayudar a solucionar esas situaciones, debido a que te puedes sentir agotado física y emocionalmente, en constante estrés, trayendo como consecuencia enfermedades perjudiciales para la salud, como son el caso de la colitis, gastritis, etc. Al igual, generando traumas para los niños.

Por consecuente, te diré algunas ideas para sobrellevar la situación. Una de ellas, visitar a un psicólogo para sanar y cerrar heridas, evitando repetir patrones. Respirar antes de actuar o darte algún tiempo para ti.  Anticipar y hablar mucho tanto con tu pareja, familiares, amigos e hijos. Validar emociones tanto personales como la de los niños, colocándole nombre a esa emoción, dile al niño muy brevemente como te hace sentir algunas situaciones sin reproche o regaño.

Al igual, el niño si habla escucharlo y en caso de no comunicarse aún, ayudarle a poner nombre a esa emoción que siente, si es tristeza, enojo, frustración, como puede ser el caso de estar llorando, debido a que quiere un juguete que tiene su hermano o algún compañero “entiendo que estés enojado, debemos esperar a que termine de jugar, te puedo acompañar a esperarlo o podemos jugar con otro juguete. Así, ofreciéndole opciones o proponerle que dé alguna idea, ¿en caso de continuar el llanto? Preguntar si quiere un abrazo para generar contención, o darle su espacio sin dejarlo solo, es decir, estar en un mismo espacio en los primeros años y progresivamente requerirán su espacio para lidiar con sus emociones, plantear acuerdos, establecer límites, entre otras.

La educación positiva tiene algunos mitos en el cual creen que los niños deben hacer lo que deseen, sin control, tratando que siempre estén felices. Sin embargo, por el contrario, es establecer acuerdos y límites, acompañar y permitir que expresen sus emociones, tratando de hacer contención sin alzar la voz, validando y colocándole nombre a las emociones que siente, debido a que las está conociendo y experimentando. Progresivamente, los niños aprenderán a lidiar con ellas, así logrando en un futuro poder manejar sus emociones y frustraciones de la mejor manera posible con las herramientas que les has brindado, así logrando una mejor comunicación.

Evita pelear o tener conductas agresivas con los pequeños o frente a ellos, pero sin quitar afrontar situaciones difíciles que podría vivenciar en otro espacio, en caso de observar la conducta en otro lugar, no irte, sino explicar que está sucediendo y platicar sobre ello, hasta comentar entre ellos que soluciones pueden dar, para que en el momento que le suceda con otra persona o hasta en el hogar, pueda solucionarlo.

Cuando explotes debido a que ya trataste de diversas maneras sobre llevar la situación y no lograste, te invito a respirar y tratar de calmarte y luego, disculparte y explicar tus emociones brevemente. De igual manera, busca de hacer actividades que te relajen y generar tiempo para ti misma/o. Siempre buscar red de apoyo, con padres, familiares, o personas que sientas que te puedan acompañar en el proceso (siempre y cuando evites se juzgada o criticada, generando más malestar). Puedes escuchar otras opiniones, siempre y cuando sientas que no te general más carga emocional.

            En conclusión, trabaja en ti como persona, padres, familiares, docentes o cuidadores. En caso de requerir ayuda, busca apoyo psicológico. Tener red de apoyo con familiares o personas que te apoyen. Darte tiempo para ti de sanar y conocerte. Lidiar con situaciones desde el dialogo, negociaciones, límites y si te equivocas, disculparte y afrontar las consecuencias. Ponerles nombre a las emociones y acompañarlos en el proceso. Sin embardo, recuerda que debes sanar para poder ayudar a tu pequeño.

Referencias:

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2018). Poner fin al castigo corporal. Extraído el 24 de marzo de 2022 desde https://www.unicef.org/lac/historias/poner-fin-al-castigo-corporal

Guerrero, M. (2019). Límites Respetuosamente [Discurso principal]. Taller de Psicoeducar, Mérida, Yucatán.

Orihuela, A. (2019). Transforma las heridas de tu infancia: Rechazo, abandono, humullación, traición, injusticia. España: Debolsillo.

Siegel, D. y Payne, T. (2015). Disciplina sin lágrimas. España: Vergara.

Verduzco, M. y Murow, E. (2004). Cómo poner límites a tus niños sin dañarlos. México: Editorial Pax.

Diplomado en terapia infantil

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