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Las dos caras de la moneda

Por Andrea Galván Valle

 

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Por Andrea Galván Valle

En la vida diaria podemos ver en las personas conductas que a simple vista son completamente opuestas entre unos y otros. Incluso muchas veces decimos que los opuestos se atraen cuando encontramos a personas dentro de la pareja que aparentemente son muy diferentes entre sí. Tendemos a identificar polaridades en el comportamiento y no nos damos cuenta de que ambos polos nos hablan de lo mismo. Casi siempre estas conductas contrarias tienen el mismo trasfondo psicológico.

 

En ocasiones damos una carga o imagen positiva a una de las polaridades y esta es vista como socialmente aceptable, mientras que la otra cara de la moneda adquiere la connotación negativa.

 

Un claro ejemplo de como las polaridades tienen el mismo trasfondo se da en la crianza de los hijos. En un polo tenemos a padres negligentes y en el polo opuesto a los padres sobre protectores.

 

 Los padres poco presentes en la crianza de los hijos son juzgados como si la conducta que tienen fuera inaceptable por la mayoría de la sociedad. La gente podrá decir que los padres no debieron haber traído hijos al mundo si no tenían tiempo para ellos, que los niños son de tal o cual forma porque los padres no los quieren o tienen otras prioridades, entre otras cosas.

 

Los padres sobre protectores, en cambio, son vistos por la sociedad como padres muy presentes e incluso muchas veces son considerados superhéroes. La gente los admira por siempre estar pasando tiempo con sus hijos, por ser padres dedicados y comprensivos y por estar “guiando” a sus hijos constantemente por el buen camino. La gente no se da cuenta de que al estar demasiado ausentes o demasiado presentes como padres las consecuencias en el desarrollo del niño son las mismas.

 

Los padres negligentes al no estar presentes y poner pocos límites a los hijos, les envían el mensaje de que “no me importa lo que haces porque no te quiero o no eres importante para mí”. Esto da como resultado niños poco estructurados y con apegos inseguros. Por su parte los padres sobre protectores mandan el mensaje de “no puedes tú solo y por eso lo hago por ti”. Este mensaje es recibido por los niños de manera inconsciente y hace que los niños se sientan inseguros y poco capaces de solucionar las cosas por sí mismos.  

 

Como podemos ver ambos tipos de crianza, aunque a primera vista parecen ser muy diferentes, son nocivos para el desarrollo y dan como resultado personas poco seguras de sí mismas y con poca inteligencia emocional por lo que les cuesta vincularse adecuadamente con otros.    

 

Otro claro ejemplo relacionado con la crianza y sus efectos en la autoestima, en donde lo que vemos a simple vista puede parecer agua y aceite, se da en las personas con aparente alta autoestima y las personas con baja autoestima.

 

Las personas que aparentan tener todo, que cuidan mucho su imagen física, que son exitosas laboralmente y que pueden comprar todo para estar al último grito de la moda nos hacen pensar que son personas muy seguras de sí mismas y que por lo tanto cuentan con una alta autoestima.  La realidad es que todos estos medios externos y materiales son solamente máscaras que no permiten ver la baja autoestima que hay de fondo. Por lo tanto, las personas que son consideradas egocéntricas al igual que las personas que tienen baja autoestima tienen una valoración pobre de sí mismas que les dificulta el poder relacionarse consigo mismos y con los demás adecuadamente.  La única diferencia en estos opuestos recae en como se presentan al mundo.

 

Los ejemplos para expresar las similitudes entre los polos son infinitos. Las personas que se muestran temerarias en una actividad específica, por ejemplo, tienen el mismo fondo que aquellos temerosos de la actividad. El mecanismo de defensa utilizado es lo única que cambia llevando a los temerarios a sublimar sus miedos y de estar forma poder enfrentarse a ellos.  Los temerarios al realizar la acción toman control del miedo para poder controlarlo, mientras que los temerosos viven ese miedo y dejan que sea el miedo el que tenga el control.

 

Como podemos ver, lo que a simple vista pareciera ser muy diferente tiene la misma raíz de fondo. Podemos decir entonces, que los extremos son solamente las dos caras de una moneda y que lo ideal es encontrar el balance en todo lo que hacemos.

 

 

 

 

 

referencias

Clemente, S. (2019). La falsa autoestima: Una máscara para ocultar que La Tenemos baja. Retrieved February 23, 2021, from Recuperado de: https://lamenteesmaravillosa.com/la-falsa-autoestima-una-mascara-para-ocultar-el-desanimo/

Navarro, M. (2020). 5 peligros de la sobreprotección. Retrieved February 23, 2021, from. Recuperado de: https://psicopedia.org/4037/5-peligros-de-la-sobreproteccion/

Diplomado en terapia de lenguaje

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