La Práctica de la Paternidad

La Práctica de la Paternidad

Por Hugo Nelson González Ibarra

 

Por Hugo Nelson González Ibarra

            La familia se conforma como un núcleo social que estructura y da soporte a sus miembros. Esos constituyen el eje central de las vinculaciones relacionales y por lo tanto de la vida. La familia se encuentra integrada por los entes tradicionalmente identificados como básicos: madre hijos y padre.  La madre es la que establece el primer vinculo relacional infantil pero no significa que el tercer elemento: padre se encuentre ausente de la relación pues constituye la base existencial, experiencial y relacional para la adecuada práctica de la maternidad bajo las necesidades de protección, crianza y aprendizaje infantil. La sociedad está cambiando mucho y los roles desempeñados se verán afectados por lo que se vuelve fundamental reconocer la función paterna siendo necesario que este se manifieste físicamente haciéndose notar en presencia y calidad.

Palabras clave

 

Familia, paternidad, núcleo y sociedad

Introducción

            El mundo cada vez se encuentra complejizando sus relaciones, las formas de hacer sociedad, las tendencias políticas y las nuevas formas de concebir al ser humano. Estas nuevas forman constituyen elementos de exigencia para el ser humano en las que se nos coloca entre la persona que quieren que seamos, la que deberíamos ser para estar en el lugar que nos dicen que deberíamos y el temor que ocurra lo opuesto. Todo ello se traduce en exigencias, requerimientos que el medio plantea a la persona y en especial para aquellos que van creciendo pues es en ellos en quienes generalmente proyectamos la responsabilidad de ser y hacer una mejor humanidad a la nuestra. Para hacer un realmente eficiente encuentro entre lo que se necesita y lo que el niño puede realizar, debemos procurar que sus capacidades integrales sean lo suficientemente adecuadas comprometiéndonos en su construcción y no depositando en todos los demás las responsabilidades para ello. Todos a quienes hacemos parte de nuestra obligación llámese Estado, sociedad, escuela, etc. La construcción de la humanidad comienza en casa y es en donde el triángulo básico constituye el aporte inicial al niño desde donde se formaran las relaciones básicas que este replicara en el futuro. 

 

            Al observar a la sociedad y puntualizar lo que se vive y como se vive, muchas de las ideas que originalmente buscan la reivindicación de sus miembros, terminen dañando los cimientos sociales y nucleares de la misma. Es decir la familia. La sociedad ha cambiado mucho a la manera tradicional en que la concebimos en la actualidad y esto se refleja en las necesidades y exigencias de un medio que puede llegar a resultar altamente exigente para el niño. Una forma de entender a la sociedad es comprender la manera en que esta asume las necesidades de los menores y los adolescentes (Martinez & Stiglitz, 2016).

            La constitución de la sociedad se puede entender mejor cuando la consideramos en relación a la familia siendo esta su núcleo básico y estructurante. Los miembros de la misma se constituyen tradicionalmente como madre, hijo o hijos y padre. La presencia de la madre tiene elementos obvios en el protagonismo del niño, algunos de ellos basados en la anatomía evolutiva al proteger  al niño aproximadamente por nueve meses.

            El padre y su función dentro de la relación madre-hijo modifican la realidad que se experimenta por cada uno de ellos y en general la estructura básica de la familia. Las expectativas que suponen su presencia en la familia incluyen la protección y contención de los hijos, ayuda a la madre y la colaboración por las buenas relaciones para que el clima de armonía prevalezca en la familia (Simeone, 2015, N.17).

            Las funciones del padre pueden verse opacada en algunos de nuestros países latinoamericanos por diversas ideas que se han convertido en el estandarte de movimientos sociales, modas de crianza e inclusive de organizaciones que llegan a menospreciar la presencia del padre y su función dentro del ahora triangulo familiar entre madre, hijo o hijos y el padre.       

            La presencia del padre conlleva muchas responsabilidades implícitas pues como se ha señalado por François Dopar aparecido en Simeone, 2015, N.17, las funciones del padre no aparecen cuando se estudian las primeras relaciones existentes entre la madre y el niño pero si se encuentran como un telon de fondo protegiendo la relacion madre y bebe evitando cualquier interferencia que interrumpa esta relacion tan importante principalmente en este periodo evolutivo del niño.

            El padre permite estabilizar espiritualmente el entorno en el que la madre introduce al niño a un mundo completamente nuevo lleno de reglas y necesidades que muchas veces deben vivirse con ira frustrante en la infancia y serà el padre quien reorganice dichas emociones en busqueda de proteccion y contencion de estas emociones cuando se dirijan a la madre (Simeone, 2015, N.17).

            La personalidad diferente y organizadora de valores y reglas de conveniencia social del padre atrae al niño provocando el aprendizaje de nuevas cualidades que constituyen parte de la base que serà la linea a seguir principalmente en los dificiles años de la adolescencia, epoca en que los padres seràn abatidos por las necesidades cada vez mas marcadas de una persona ahora en busqueda de su autonomia y domionio de su mundo (Simeone, 2015, N.17). Esto cobra mas sentido en las palabras de Alfredo Panceira que aparece en Simeone quien señala al padre como el elemento de confrontacion en los años adolescentes y quien le permite el reconocimiento a su hijo de tener diferentes puntos de vista y a hacerlos valer ademas de contener la impulsividad ante la falta de experiencia en el manejo de sus emociones y de las consecuencias de esto.

Conclusiones

            La paternidad es una experiencia que constituye parte de la construcción y realización humana para un hombre tanto en el rol de hijo como en el  de padre. En este último enmarca la oportunidad de corregir circunstancias de su propio pasado y de brindar todo lo aprendido para la continuación del proceso como especia a través de sus hijos.

            Para la adecuada practica de la paternidad, la presencia en la vida del niño debe realizarse en calidad, cantidad y de forma presencial pues es de esta manera en que sus funciones son ejecutadas integradoramente en el niño estructurando una personalidad lo más completa y adaptada socialmente bajo un concepto de disfrute y placer.

 

Bibliografía

Martinez, M., & Stiglitz, G. (2016). ¿Que tanto conozco a mi hijo? Mexico: Grijalbo.

Simeone, S. (2015). La Transferencia y funcion paterna. Controversias en Psicoanalisis de Niños y Adolescentes , 66-74.

Diplomado en Psicología Clínica

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