Implementación de la crianza respetuosa como maestra

Implementación de la crianza respetuosa como maestra

 

Por Joedy K. Infante Puente

 

Por Joedy K. Infante Puente

En muchos hogares se pueden encontrar padres con poco interés en la aplicación de la disciplina positiva, debido a la poca información, falta de practicidad para ejecutarla, o simplemente no están a favor de llevarla por prejuicios sociales o patrones familiares y podemos escuchar en padres decir “a mí me pegaron y mírame estoy bien”. Por consiguiente, hay que hablar y reflexionar sobre la importancia de la implementación de la disciplina positiva o también conocida como crianza respetuosa en la educación de los niños.

La crianza respetuosa trata sobre evitar la violencia física o verbal, desvalidar emociones, ignorar o aislar al niño con diversas estrategias; tales como, la silla de pensar, “ve a tu cuarto”, “deja de llorar”, entre otras. De igual manera, dejar de utilizar los chantajes, premios y castigos. Debido a que son estrategias de disciplina tradicionales que utilizaron padres, abuelos, tíos, etc. y ha sido transgeneracional, lo cual traen consecuencias perjudiciales para los niños en su desarrollo. Por eso, se debe pensar en los efectos que pueden generar dichas situaciones traumáticas desde la primera infancia hasta la adolescencia; como pueden ser el caso de la baja autoestima, inseguridad, violencia, ansiedad, angustia, frustración, miedo, niños tiranos, entre otras.

Dicho método, expone que debemos considerar a los niños como personas, con capacidad de pensar, autónoma y respetando sus derechos como ser humano. Cuestión, que en la sociedad desde generaciones pasadas los niños son tratados como individuos dependientes, en el cual tienen que adaptarse a la vida de sus padres o personas a cargo, en lugar de los adultos de su entorno considerarlo en la toma de decisiones, validando sus emociones y opiniones.

En un espacio educativo podemos encontrar niños inseguros, con inhabilidad de tomar decisiones, dependiente, acostumbrados a seguir solo indicaciones para hacer las actividades en lugar de explorar, niños frustrados y desregulados emocionalmente cuando son educados con disciplinas antiguas. O, por el contrario, podemos encontrar personas que aplican la disciplina positiva y generan en los infantes una personalidad autónoma, con pensamiento razonable, reflexivo, empático, en el cual progresivamente aprenden a canalizar sus frustraciones y emociones. Por esas razones, recomiendan aplicarla para que estos pequeños seres sean capaces de contenerse emocionalmente, siendo tolerantes a las frustraciones, y tomados en cuenta para comunicar sus opiniones sin dificultad. Asimismo, según Pallamares (2016) dice, que los niños deberían estar en un ambiente lleno de afecto, con padres amorosos y respetuosos para poder tener una relación respetuosa. Esto no quiere decir que el niño hará lo qué el desee, también se establecerán acuerdos con él o ella y se pondrán límites claros desde el amor y el respeto.

Ahora debemos pensar, si los padres aplican la disciplina positiva, pero son inscritos en colegios en el cual no son aplicados dicho método, qué lograremos. Por esta razón, desde el rol docente, la principal tarea es tratar a los niños con amor y respeto. Dándole oportunidad de explorar con límites planteados y acordados, siempre permitiendo que expresen sus ideas, tomen decisiones y validando sus emociones. Explicando las situaciones en lugar de decir “no hagas estos” o explicando las reglas planteadas. Hablando con amor sin alzar la voz para dirigirme al pequeño.

De igual manera, es inevitable que se pierda la paciencia y al igual que él o ella se frustra, como seres humanos todos nos equivocamos, y es totalmente válido; por ejemplo, alzando la voz, diciendo alguna palabra que puede lastimar. Por lo tanto, nunca es tarde para asumir el error y disculparse, acompañarlo desde cerca o con un poco de distancia como el infante lo elija, pero estar presente donde se pueda sentir seguro, en el cual se puedan abrazar, calmar, hablar, explicar y reflexionar cuando el niño o niña se sienta preparado.

Desde la docencia se pueden realizar todas estas tareas sin ningún problema, trabajando desde los intereses de los niños y haciendo compromisos. Hablando de manera positiva, evitando decir tanto el no, explicando las situaciones, generando conexiones emocionales antes de corregir, en lugar de decir lo que no quieren que haga, expresar lo que esperan que haga de manera breve y clara (Guerrero, 2019). Aprendiendo con estrategias de juegos, ofreciendo oportunidades de experimentar y elegir, dando la seguridad de que estará apoyado siempre y cuando se cumplan los límites acordados con amor. Asimismo, recordar que se pueden caer en roles permisivos o muy rígidos, en lugar de tener un equilibrio de ser un adulto amable y firme, en consecuencia; siempre será necesario plantear limites desde la base del vínculo amoroso y el diálogo, anticipando situaciones, llegando acuerdos siempre y cuando estén en un ambiente seguro para el niño.

En conclusión, hay que recordar romper patrones de crianza, sanar heridas de la infancia desde el corazón con los profesionales correspondientes, para ser capaz de generar un ambiente de educación con amor para los niños. Tratándolos como seres humanos, siendo tomados en cuenta, aceptando sus emociones, dialogando, anticipando y previniendo situaciones de peligro o que generan desregulación de los niños biológicamente, como son el caso de dormir, comer, etc. Permitir a los niños ser niños, disciplinándolos con amor, por ejemplo; en lugar de gritar, dialoga. En lugar de pegar, respira, toma unos segundos y habla planteando o recordando los límites que se habían planteado anteriormente. Si se comete un error, disculparse y abrazar, pero siempre desde el amor.

La disciplina positiva jamás habla de que al niño no tendrá momentos de llanto, las desregularizaciones por frustraciones mal canalizadas, llamadas “berrinches”, que están presentes en todos los niños en determinadas etapas del desarrollo, son normales. En el cual aprenden a sobrellevar esas frustraciones a través de las estrategias antes mencionadas. Desde la implementación de la crianza respetuosa en el rol de maestra, en casa o cualquier lugar en el cual se tenga relación con cualquier niño o niña, respétalo y dale la oportunidad de expresarse con afecto.

Referencias:

Pallamares, A. (2016). Pasos para una crianza respetuosa. Crianza en flor. Recuperado el 17 de febrero de 2022 de https://crianzaenflor.cl/pasos-hacia-una-crianza-respetuosa/

Guerrero, M. (2019). Educando con disciplina positiva [Discurso principal]. Taller de Psicoeducar, Mérida, Yucatán.

Diplomado en psicología clínica

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