La conformación de la personalidad una perspectiva actual sobre su origen y evolución.

La conformación de la personalidad una perspectiva actual sobre su origen y evolución.

 

Por E. David Ruiz Bravo

 

Por E. David Ruiz Bravo

Cuando hablamos de <<Personalidad>>, afloran en la mente un cúmulo de definiciones que, desde tiempo inmemorial, más específicamente asociado al estudio del hombre y su interacción con la sociedad, intentan descifrar el porqué de su accionar y cómo es que piensan, actúan y se desenvuelven en su entorno bajo patrones que parecen estar sometidos a un guion específico que rige su pensamiento, su actitud e incluso su aptitud.

            Dichas interrogantes vienen desde estudios Darwinianos en búsqueda de respuestas sobre la conducta del hombre, el armado de tribus, como surge el liderazgo y seguimiento en las mismas, los rituales y el apego a estos, así como temores aparentemente infundados hacia lo desconocido; hasta tiempo presente donde muchas de las interrogantes prevalecen, aunque ahora con una gama extensa de respuestas, conforme la teoría de quien las estudia y busca descifrar para exponerlas.

            Sin embargo, el conocer diversas perspectivas acerca de la conformación de la personalidad no es un privilegio exclusivo de especialistas en conducta o estudio de la mente. Es importante considerar la importancia que puede tener como individuo el concebir un panorama sobre la conformación de la personalidad, sus orígenes, sus arraigos y desviaciones.

            Sin lugar a dudas este planteamiento puede desatar controversia entre la comunidad especializada e incluso para aquellos no profesionales en materia; sin embargo, es importante que analicemos factores que pudiesen haber influido en la formación de nuestra personalidad y que, al identificarlos, pueden llegar a permitir, sea por disciplina y voluntad propia, o bien con ayuda de expertos profesionales en psicología, un cambio en aquello con lo cual no estoy conforme y que pudiese estar minando mi existir.

LA PERSONALIDAD –CONCEPTO-

            Cada autor puede tener su concepto propio sobre la personalidad.  No obstante, la concordancia en sus definiciones nos conduce a elegir una simple definición, misma que explica de manera simple elementos básicos de la personalidad.

La personalidad se puede definir como la estructura dinámica que tiene un individuo, esta estructura se compone de características psicológicas, conductuales, emocionales y sociales; estas características se desarrollan a partir de la interacción de elementos ambientales y biológicos. (Seelbach, 2013 p. 3).

            En profundidad al tema, existe una clasificación de teorías de la personalidad, entre las que destacan los modelos psicodinámicos, de la cual son parte los principales expositores en materia de psicología, como son Freud, Jung, Fromm, Erikson y otros más que injustamente he dejado fuera.   Hay otro modelo denominado Cognitivo, encabezado por Piaget, Bandura y Elllis por citar los más relevantes y, con avance del tiempo aparecieron modelos Humanístico Existenciales, como la Gestalt, donde el enfoque es más sobre la persona y su aquí y ahora para buscar definir su personalidad.

            Ahora bien, si podemos definir la personalidad como: Un constructo de características propias de:  pensamiento, actitud, aptitud, conducta y capacidad intelectual, que distinguen a una persona de otra.  La conformación de la misma deriva –además de la parte genética- del proceso de pensamiento e interpretación que el sujeto brinda a la información que le rodea desde su concepción hasta alrededor de los 14 a 17 años. (Ruiz, 2023 p. 81)

 

            El sentido común nos remite invariablemente a la parte infantil, más allá de las teorías Freudianas al respecto, donde Sigmund Freud intentaba explicar el origen de la neurosis, pero principalmente de la histeria, como un resultado de las pulsiones sexuales reprimidas durante la infancia, más específicamente en la fase edípica durante la etapa fálica.

            Pero… ¿Cómo comienza la conformación de la personalidad? Esto es, ya citamos qué integra la personalidad, ahora debemos conocer ¿Cómo comenzó dicho proceso?  ¿Cuáles fueron los ingredientes que puso cada uno de los progenitores para conformación de la personalidad de un bebé?

            Sin duda, estas y otras interrogantes pueden instar a la reflexión sobre hasta dónde nuestros padres influyeron en el armado de una personalidad.  Aunado a que, si tomamos como referencia la teoría de la atribución de Fritz Heider, intentaremos fincar responsabilidad sobre nuestro accionar a nuestros padres o círculo primario, esto es el locus externo. Veamos a continuación:

La teoría de la atribución de Heider trata de analizar cómo explicamos el comportamiento de las personas​ y los acontecimientos de la vida, que en psicología social recibe el nombre de proceso atributivo. Para Heider, tendemos a atribuir la conducta de los demás a una de entre dos causas posibles: una causa interna (rasgos de personalidad, inteligencia, motivación, etc.) o una causa externa (suerte, situación, acciones de terceras personas…).

Locus Interno o Externo. Esta propiedad está, según Heider, íntimamente relacionada con la autoestima del individuo. Un sujeto que efectúe atribuciones internas a sus éxitos ganará en motivación y autoestima. Un individuo que atribuya sus fracasos a factores personales sufrirá un notable descenso de autoestima. El locus es externo cuando el éxito o el fracaso de la tarea son ajenos al sujeto, se deben a causas externas como podría ser la dificultad de la actividad realizada.

.(https://es.wikipedia.org/wiki/Teoría_de_la_atribución /2023)

            Ahora veremos una perspectiva diferente en torno a la conformación de la personalidad, de donde surge a partir de la concepción de un bebé y las circunstancias en que éste fue concebido y porque influyen en su personalidad.

            En el deber ser, la concepción de un nuevo ser se da en un marco formal de unión entre una pareja por voluntad propia, más allá de los sentimientos que los vinculan.   No obstante, es posible que también el nacimiento sea en circunstancias no favorables e incluso desde su gestación, ya que la concepción pudo haber sido, si me permiten la expresión, <<accidental>> o, en otros términos, un bebe no esperado y en casos extremos no deseado.   Todo esto da inicio a la integración de elementos que construyen la personalidad del sujeto.

            Ante escenarios como los expuestos, es posible que exista inexperiencia, inmadurez y, porque no decir, negación ante la realidad.  Los padres del pequeño tendrán que enfrentar una situación y responsabilidad para la que no estaban preparados. Sin embargo, si el bebé era anhelado, si la espera era con grandes expectativas e incluso existe la disposición a su llegada y todo un contexto ad hoc al nacimiento de un nuevo ser, invariablemente también influirá en la personalidad.

LA PROYECCIÓN

            1) Quiero que sea como yo, pero mucho mejor, o bien

2) No quiero que sea como yo, quiero que tenga lo que yo no tuve.

Paradójicamente, el destino del bebé, en consecuencia, de la búsqueda inicial de su beneficio por parte de sus progenitores, comienza a ser impactado por la proyección de sus padres, quienes, en toda una canasta de protectores físicos y mentales, agregan sin saberlo, el más común de ellos, denominado PROYECCIÓN

Los instintos maternales sumados al proteccionista del papá conducen a buscar en todo momento el beneficio de su pequeño, tomando como parámetro de referencia su propia vida, aunque entre ambos pudiese haber diferencias marcadas, como, por ejemplo, estrato social, cultural y, desde luego, la personalidad (elemento único de cada individuo).

Ahora bien, si el núcleo familiar se rige por un patriarcado, entonces la influencia que prevalecerá será la del padre, quien en su proyección buscará a toda costa desahogar sus traumas y complejos derivados de limitaciones o bien, cuando fue alguien que lo tuvo todo, buscará que su hijo tenga eso y más.   Situación similar aplicaría en caso de ser un matriarcado, pero la proyección correría a cargo de mamá y sus prejuicios en materia.

En el argot popular podríamos citar una frase, cercana a la realidad, donde se dice que el papá o la mamá están viviendo <<su infancia>> en la vida de su pequeño y por consiguiente buscan afanosamente el saldar sus cuentas pendientes por la vía de su pequeño, influyendo notablemente en su accionar, sus elecciones, las cuales -dicho sea de paso- son propias vertidas en su pequeño como si fuesen de él mismo.

Todo esto conduce a un conflicto interno, ya que cuando inicia la interacción social del pequeño, ésta puede verse afectada por los paradigmas propios de sus padres en el accionar del pequeño en su entorno, al menos durante las 2 etapas primarias de Piaget, esto es: Sensomotriz y Pre operacional.

La conclusión a esta perspectiva sobre el origen de la personalidad puede ser en primera instancia el reflexionar sobre qué intento sobreponer a mi pequeño(a) ante su manifestación de personalidad.

El trabajo fundamental de un padre estriba en la inculcación de principios y valores a prueba de balas, brindarle elementos impenetrables que conformen su identidad y fortalezcan su yo real, alejándole de un yo ideal, cuya brecha entre ambos conduce invariablemente a la neurosis.

Partiendo de una idea de Freud sobre el inconsciente, donde señala que éste se rige por el principio del placer, es común el intentar deslindar responsabilidad por características que para uno pueden ser negativas, ya que el solo identificarlas le conduce al displacer y ante ello hace caso omiso o busca atribuir a factores externos. (remitirse a la teoría de la atribución ya citada previo)

El resultado es intentar –bajo criterio propio- minimizar o tratar de erradicar características naturales en la personalidad del bebé, tan solo porque las considera negativas o no apropiadas, sin darse cuenta que está sucumbiendo ante la proyección y en ello afecta a un tercero que es su hijo(a) a quien está creándole un alter ego que, cuando crezca será indudablemente un factor que pueda propiciar un posible trastorno de personalidad.

Lo que se debe hacer es reflexionar si lo que está haciendo es tratar de superar sus frustraciones a través de su hijo(a) o en realidad está tratando de fortalecer la personalidad de éste.  No es algo fácil pero la ruta más corta para identificarlo es que, una vez que determine su intención, debe filtrarla sobre sus prejuicios y los factores que a ello obligaron.

BIBLIOGRAFÍAS:

Germán Adolfo Seelbach González

Teorías de la personalidad

ISBN 978-607-733-193-3

Primera edición: 2013

 

David Ruiz Bravo

Triada de Personalidad

 Letrame Editorial.

ISBN: 978-84-1144-944-1

Primera edición 2023

https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia

2023

Diplomado en terapia infantil

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