El cerebro adolescente

El cerebro adolescente

 

Por CAO ROMERO POMASKI KARLA ANGÉLICA

Por CAO ROMERO POMASKI KARLA ANGÉLICA

Son muchas las ideas que se tienen sobre los adolescentes, algunas de ellas han prevalecido por años y se mantienen dentro de las creencias populares. Estas ideas son por ejemplo, que las hormonas son las responsables de todos los cambios en ellos, no únicamente los cambios físicos si no también todos los cambios en sus emociones, su comportamiento, sus estados de ánimo, su impulsividad, su alejamiento, su interés en los amigos y búsqueda de aventura.

 

Otra idea es que la adolescencia en una etapa de “inmadurez” y que únicamente debemos esperar a que los jóvenes “maduren”, con suerte lo más rápidamente posible.

 

Sin embargo, a partir de que se ha desarrollado la tecnología que nos permite estudiar más de cerca al cerebro y sus funciones, podemos decir que más bien la fuente de los cambios mencionados anteriormente se encuentran en el cerebro.

 

La adolescencia es una etapa que abarca de los 11 a los 24 años aproximadamente, es una época cargada de intensas emociones, búsqueda de novedad y alejamiento de la familia, ¿Pero, qué es lo que está sucediendo?, ¿Qué provoca dichos cambios?

 

Sabemos que al nacer, el cerebro de los neonatos tiene un peso aproximado de 335 gramos y que este se incrementará hasta cuatro veces en el transcurso de la vida, llegando a pesar entre 1300 o 1400 gramos. Al momento de nacer y durante los primeros años de vida hay una superproducción de neuronas, estas, son totalmente necesarias si consideramos todo los que los niños tienen que aprender durante sus primeros años de vida.

 

Pero al llegar a la adolescencia suceden dos procesos muy interesantes: la “poda neuronal” y la “mielinización”.

 

 ¿En qué consisten estos procesos?

 

Al llegar a la adolescencia el cerebro cuenta con una enorme cantidad de neuronas, muchas de ellas han dejado de utilizarse por lo que genéticamente está programada una eliminación de las neuronas y las sinapsis que ya no son requeridas, a éste proceso se le conoce como “poda neuronal”.

 

Por otro lado, las conexiones restantes empiezan a cubrirse con una capa llamada “mielina” ésta capa permite que las conexiones entre las neuronas sean mucho más rápidas y eficientes, por eso es tan importante no ver a la adolescencia únicamente como una etapa de inmadurez que hay que dejar pasar, es una época de enormes oportunidades y crecimiento ya que las conexiones neuronales que se hagan en este momento definirán en gran medida que tipo de adultos serán estos adolescentes.

 

Si observamos las imágenes de un cerebro adolescente y uno adulto veremos que el del adolescente tiene un color gris, lo que se conoce como “materia gris” y el de los adultos se ve blanco y por ello se conoce como “materia blanca”, y es así realmente pues la mielina es de color blanco.

 

Estos dos procesos permiten que a lo largo de la adolescencia el cerebro se vaya “integrando”, es decir, no sólo que cada área del cerebro se va especializando, sino que además se van conectando entre sí.

 

La última área en integrarse es la corteza prefrontal, ésta, es responsable de la planificación, la memoria operativa, la toma de decisiones, el control inhibitorio, etc.

 

Cómo podemos ver la corteza prefrontal es responsable de funciones sumamente importantes que marcan el pensamiento adulto, los adolescentes al estar en un proceso de “remodelación” no cuentan siempre con todos los atributos de la corteza prefrontal y por ello se les considera impulsivos.

 

Sin embargo es muy importante tomar en cuenta que es vital para los adolescentes relacionarse con sus pares y salir al mundo, de ahí que el momento en el que se encuentra su desarrollo cerebral es perfecto, probablemente si ya contaran con todas las ventajas de las funciones de la corteza prefrontal, analizarían todos los riesgos posibles lo que podría llevarlos a no querer salir, explorar, relacionarse con otros, crear nuevas formas de hacer las cosas, etc.

 

Otro aspecto muy interesante del cerebro adolescente tiene que ver con la producción de un neurotransmisor llamado dopamina. La dopamina es la encargada del sentimiento de gratificación y de búsqueda de la novedad y durante la adolescencia aumentan los circuitos neurológicos que utilizan dopamina. Esto hace que los adolescentes se sientan vivos y quieran lanzarse a la aventura.

 

Al llevarse a cabo esta “remodelación” o “actualización” del cerebro, los adolescentes experimentan formas complicadas de pensar, de sentir y de actuar. Es por ello que los adultos que los rodeamos debemos ser temporalmente la corteza prefrontal de los jóvenes, acompañarlos en la aventura de explorar y salir al mundo y sobre todo protegerlos de las repercusiones negativas que puede tener el tomar decisiones impulsivas y con poca reflexión.

Diplomado en psicología clínica

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