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Idealización, ¿bueno o malo para la relación de parejas?

 

Por Andrea Galván Valle 

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Por Andrea Galván Valle

Es muy común que al empezar una relación de pareja tengamos fantasías y expectativas altas de la otra persona y pensemos que hemos conocido a nuestra pareja ideal. Todo lo que hace lo vemos como correcto. ¿Es saludable para la relación hacer esto?

 

A pesar de que es normal enfocarnos en los aspectos positivos de una persona, ya que esto en muchas ocasiones nos ayuda a formar las bases de la relación, cuanto más grandes sean las expectativas que tengamos, mayor es la probabilidad de que suframos una decepción y pasemos un mal rato al darnos cuenta de que las cosas no son como “creíamos” o “esperábamos”. A estas fantasías que le atribuimos al otro se les llama idealización.

 

La idealización es un mecanismo de defensa en el cual las personas atribuyen cualidades positivas y exageradas a personas, cosas o eventos que las acercan a un ideal de perfección. Al mismo tiempo, al idealizar tendemos a disminuir características negativas o amenazadoras del otro con la finalidad de poder manejar tanto la ansiedad como los miedos que puede provocarnos la incertidumbre del inicio de algo nuevo.

 

Las personas tendemos a buscar sentirnos seguras para poder desenvolvernos libremente y poder experimentar bienestar, por ese motivo muchas veces recurrimos a esta defensa. Al principio de una relación necesitamos pensar que la otra persona es digna de nuestro amor y confianza y por esa razón proyectamos en el otro cualidades y deseos propios que nos reafirmen que la persona es digna de nuestra entrega, y que nuestro final de cuento de hadas es posible estando con él o con ella.

 

Es en la etapa de enamoramiento cuando se da este proceso que funciona como la base para formar proyectos en común y forjar un nuevo camino. La duración de esta etapa varía en cada persona, pero el promedio es de 3 a 6 meses hasta que empecemos a tener contacto con la realidad. Lo único que tenemos en mente al inicio es el cumplimiento de nuestros sueños; los resultados.

 

Al pasar este periodo de enamoramiento normalmente empezamos a ver realistamente al otro y cuando esto sucede pueden pasar 2 cosas, podemos empezar a fortalecer la relación al darnos cuenta del trabajo que se tiene que realizar y comunicándonos adecuadamente, o podemos darnos cuenta de que no hemos sido objetivos y esta realidad puede ser difícil de asimilar si las expectativas difieren en gran medida de la realidad y nada de lo que veíamos en nuestra pareja es real. Después de un tiempo llegamos a la conclusión de que no consideramos todo lo que se necesita para llegar hasta ahí. Nos visualizamos felices, formando una familia, realizados y se nos olvida que detrás de ese deseo, como de cualquier otro, hay que hacer sacrificios, ser pacientes, flexibles y estar dispuestos a hacer ciertos ajustes en nuestras vidas al igual que la persona con la que nos encontramos.

 

Cuando el nivel de idealización es muy grande y su función es defendernos y darnos la seguridad que necesitamos, hacemos lo posible por continuar idealizando y no ver los rasgos reales de la persona con la que nos encontramos postergando el contacto con la realidad.

 

A pesar de que todos tendemos a idealizar, existen algunas características de personalidad que hacen que algunas personas idealicen en mayor medida que otras. La autoestima, nuestras relaciones en la infancia y la presencia del perfeccionismo son algunos de estos factores.

 

Las personas que no logran integrar los aspectos positivos y negativos de las personas, aquellas que ven todo de color blanco o negro son las que tienden a sobrevalorar las características positivas de las personas con mayor frecuencia y son las que sufren las mayores decepciones. Es similar a lo propuesto por Klein en las primeras etapas del desarrollo, cuando tendíamos a ver a mamá como completamente buena o completamente mala. Esta es una visión poco realista que nos puede hacer sentir completamente seguros o en caso contrario amenazados por el otro. 

 

Es importante ser conscientes de que la idealización es un proceso normal al inicio de una relación. Es saludable para la misma, si esta no se aleja demasiado de la realidad porque nos ayuda a consolidar la relación y las metas que tenemos en cuanto a la vida en pareja. Idealizar deja de ser sano para la persona cuando las expectativas son muy grandes porque al tener contacto con la realidad podemos llevarnos una gran decepción que puede causarnos malestar emocional.

 

 

 

 

Referencias

Daneri, C. (2015). La idealización en psicoanálisis. Psicoanálisis En Azul. Recuperado de: https://www.cristinadaneripsicoanalista.com/la-idealizacion-en-psicoanalisis/#:%7E:text=Todos%20hemos%20o%C3%ADdo%20hablar%20alguna,la%20sobreestimaci%C3%B3n%20sexual%2C%20por%20ejemplo.

Sanz, E. (2019). Qué es la idealización. La Mente Es Maravillosa. Recuperado de: https://lamenteesmaravillosa.com/que-es-la-idealizacion/

Diplomado en terapia lenguaje

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