Aspectos psicológicos, cognitivos y sociales del aprendizaje en adultos

Aspectos psicológicos, cognitivos y sociales del aprendizaje en adultos

Nicte-ha Álvarez Espinosa de los Monteros

 Solemos pensar por lo general que el aprendizaje es único de las etapas de la infancia y la adolescencia, sin embargo  llegar a la adultez no es sinónimo de frenar la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades, por el contrario los proceso de aprendizaje se producen por el ancho y largo de toda la vida, en diferentes formas y contextos.

El proceso de aprendizaje en la edad adulto es distinto al del niño y el adolescente, tiene sus propias características psicológicas, cognitivas y sociales.

La etapa adulta va desde los 17 a los 60 años, la cuál Levinson (1986) divide en tres fases de transición de acuerdo a sus estructuras con un lapso de 5 años de adaptación entre una y otra fase, la adultez temprana de los 17 a los 45 años,  la adultez media de los 40 a los 65 años y la adultez tardía después de los 60 años, la cuál es una fase de consolidación en la que se revisa la vida que se ha llevado para lograr un envejecimiento exitoso.

Para Erikson (1950) la crisis normativa en la edad adulta es la generatividad vs estancamiento, por lo tanto el adulto experimenta la necesidad de ofrecer su conocimiento a la siguiente generación, de integrar su trabajo y su familia y aportar a la sociedad, es decir, desea sentirse procreativo, productivo y creativo.

Cuando un adulto decide aumentar sus conocimientos en algún área, el contexto de aprendizaje es distinto al de la edad escolar, debido a que en esta etapa de la vida se tiene diferentes intereses, necesidades y expectativas. A diferencia de una persona más joven, entre los adultos la necesidad de aprendizaje tiene que ver en menor medida con una obligación, influye mas la motivación de la propia persona, como: elevar la autoestima, disfrutar de la cultura o el arte, sentirse útil, alcanzar objetivos, entre otros. Así mismo lo que se espera de esta experiencia es diferente; reconocimiento, desarrollo personal, incidencia sobre su medio, sentirse independientes, integración laboral, etc…

Existen varias formas en las que se puede adquirir el conocimiento, de acuerdo a la European Comissión (2001), el proceso de aprendizaje se puede dar en ambientes estructurados y normalizados con la intención de obtener un certificado o documento que avale lo aprendido, como es el caso de las escuelas de educación superior, siendo un aprendizaje formal. También se puede dar el aprendizaje no formal  en ambientes estructurados como las instituciones educativas pero sin el documento que lo avale, es más común para aprender diferentes habilidades y competencias como complemento a la educación formal y en un ambiente.

Otra forma de educarse es el aprendizaje informal, al aprender de las actividades diarias, sin un ambiente estructurado ni reconocimiento.

Por lo tanto es posible aprender de distintas formas y en cualquier etapa de la vida, en ocasiones aprendemos habilidades cotidianas sin dar nos cuenta del mismo proceso.

Las necesidades y expectativas del aprendizaje en adultos son distintas y específicas de su edad, por esto Castaño (2009), define los puntos a considerar en el proceso de aprendizaje:

  1. Aprender a conocer – desarrollar habilidades que le permitan comunicarse con su entorno.
  2. Aprender a aprender – desarrollar habilidades que le permitan seleccionar y procesar información eficientemente.
  3. Aprender a hacer – combinar los conocimientos teóricos con prácticos.
  4. Aprender a Ser- desarrollar un sentido de integridad física, intelectual, afectiva y social.

Estas son habilidades que deben considerarse al enseñar a un adulto, sin embargo deberían desarrollarse desde la infancia como parte de los programas de estudio de la educación básica, debido a su importancia como herramientas para seguir aprendiendo durante toda la vida.

En cualquier etapa de la vida es posible seguir aprendiendo, (Thomae, 1979) ya que el desarrollo humano es continuado, es un proceso sin fin en el que se pueden observar cambios psíquicos en etapas con una constante en la conducta, tomando las propias experiencias y características particulares.

Bibliografía

Castaño, M. (2009). “La educación de adultos”. Innovación y experiencias educativas. (24). pp. 1-8. España.

Erickson, E.H. (1950). Childhood and society. New York: Norton.

Levinson, D. (1986). A conception of adult development. American Psychologist, 4(1), 3-13.

Thomae, H. (1979). The concept of development and life span development psychology. En P.B. Baltes y O.G. Brim (Eds.) Life span development psychology (pp. 281-312). New York: Academic: Press.

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