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El apego en el aula

 

Por María del consuelo Hernández García 

Por María del consuelo Hernández García

La evidencia científica ha demostrado que durante la primera infancia (de 0 a 5 años para el caso de México), se sientan las bases para el desarrollo motriz, social, emocional, cognitivo y del lenguaje.

El apego durante esos primeros años es esencial para contribuir a la solidez de los aprendizajes socio-emocionales que las niñas y niños van a adquirir desde la primera infancia y que perdurarán hasta su edad adulta.

Pero, ¿qué es el apego? López (2009) lo define de la siguiente manera:

Es un sistema de conductas genéticamente programadas, aunque con capacidad de adaptarse a diferentes situaciones, que están al servicio del mantenimiento de la proximidad, la exploración y la petición de ayuda en caso de necesidad. Si se pierde la proximidad, los niños sienten ansiedad y protestan de una forma u otra.

De ahí la importancia del apego como algo fundamental para que niñas y niños alcancen un desarrollo integral: En primer lugar porque es una necesidad biológica, igual de básica como otras, que son el comer, dormir, etc. Todas y todos los seres humanos necesitamos sentirnos vinculados a otras personas para desarrollar sentimientos y emociones relacionadas con el afecto, el cuidado, la protección, el amor.

El apego brinda a niñas y niños seguridad, confianza refuerza su autoestima, promueve su autonomía progresiva y efectividad para enfrentar el mundo. Es decir, el apego se convierte en ese espacio seguro y reconfortante para el crecimiento de todas las niñas y los niños.

La personalidad, el modo de actuar y relacionarse, el modo de gestionar y expresar las emociones e incluso la futura elección de pareja, están íntimamente relacionados con el tipo de apego que se ha desarrollado en la infancia entre los padres y el infante.

Es importante fomentar en el ámbito educativo, el conocimiento sobre la teoría del apego y la investigación circundante para informar y apoyar las relaciones que se establecen entre el profesorado y niños con historias de apego inseguras. Bergin y Bergin (2009) indican una serie de recomendaciones para desarrollar un apego seguro en el aula:

La investigación sugiere que las relaciones cálidas y de apoyo maestro-niño pueden ser consideradas relaciones de apego y pueden compensar de manera significativa los impactos negativos de historias de apego pobres. La sensibilidad del maestro se refiere a la detección e interpretación precisa de las señales de los niños, crear un lugar seguro y saber percibir y entender la angustia de algunos de estos estudiantes.

Una forma de aumentar la sensibilidad de los maestros hacia los estudiantes es aumentar su conocimiento sobre el desarrollo infantil. Los maestros conocen muy bien a los alumnos con dificultades de aprendizaje, conocen sus dificultades emocionales y sociales. Algunos alumnos pueden poco a poco al ambiente del salón y centrarse en el aprendizaje, sin embargo otros requieren una intervención más especializada, por ejemplo, una atención más personalizada o estar en grupos pequeños. Y a otros pudiera no funcionarles ninguna atención y alterar todo el ambiente del salón junto con el profesor.

Cuando el profesor comprende el significado y las consecuencias de las dificultades sociales y emocionales del alumno, su actitud suele cambiar hacia el alumno, el cual puede mostrarse más receptivo a la enseñanza. Se cambia la experiencia negativa a una positiva, en la que puede reforzar su autoestima, aumentar su resiliencia.

Hoy día los niños viven situaciones que pueden ser estresantes para ellos, pueden ser experiencias sociales o emocionales tempranas las cuales repercuten en su conducta en la escuela.

Los problemas emocionales y de conducta suponen un gran desafío. Atkinson (1989) comentó que la conducta inadaptada tiene un gran efecto en los docentes como estrés, ansiedad, absentismo aun en un grupo de profesionales de la educación.

Cuando los pequeños llegan a la escuela han vivido experiencias que van marcando profundamente sus relaciones escolares y su disposición al aprendizaje. Dowling y Osborne (1985) describen estas experiencias:

Los niños comprenderán las relaciones basándose en sus padres, hermanos, amigos y familia extensa. A través de ellos habrán experimentado la rivalidad por el afecto de los progenitores, el sentido de la propiedad y la generosidad. Habrán desarrollado estrategias para llegar a satisfacer sus necesidades personales. Los niños experimentaran el fracaso y el éxito y contaran con defensa para sobrevivir en situaciones de tensión  (pp.141).

La teoría del apego asocia  los siguientes factores a las dificultades de los alumnos: conflicto explícito de los padres, ruptura familiar, disciplina incoherente, relaciones hostiles y de rechazo; abuso: físico, sexual y emocional; delincuencia, abuso de sustancias o trastornos de personalidad en los padres, muerte y perdida.

Es cierto que los padres o cuidadores primarios con el eje fundamental en la construcción del apego, considero que desde el aula es posible trabajar el apego. Un docente puede ayudar al niño a reconocer y educar sus emociones. Enseñarles a aprender a decir NO sin sentimiento de culpa.

Por tanto, crear en el aula un espacio para conocer a los alumnos y potenciar que entre ellos hablen de sí. Esto se puede llevar a cabo mediante juegos de preguntas, dinámicas sociales, etc.

La educación emocional es fundamental en la construcción de cualquier persona, sin embargo, se torna aún más necesaria en aquellos casos donde la relación de apego no está siendo la más deseable. Desde el aula, se puede dar herramientas para mejorar la relación de los infantes con su mundo interno y el de los demás.

 

REFERENCIAS

 

Atkinson, J. (1989). Developing a whole-school approach to disruptive pupils, en EVANS, R (ed.): Special Educational Needs- Policity and Practice. Oxford. Blackwell Education.

Bergin, C., & Bergin, D. (2009). Attachment in the classroom. Educational Psychology Review, 21(2), 141–170. https://doi.org/10.1007/s10648-009-9104-0

Dowling y Osborne (1996). Familia y escuela: una aproximación conjunta y sistemática a los problemas infantiles. Barcelona: Paidós.

López, F. (2009). Amores y desamores: procesos de vinculación y desvinculación sexuales y afectivas. Biblioteca Nueva.

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