Tratar de controlar a los hijos no es la respuesta

Tratar de controlar a los hijos no es la respuesta

por CRUZ MAGRO, ZINTYA SELHEM

 

por CRUZ MAGRO, ZINTYA SELHEM

He tenido la oportunidad de trabajar con mamás que quisieran poder controlar a sus hijos. De hecho, muchas lo intentan. Diría que ninguna ha logrado lo que quiere con sus hijos, al seguir este enfoque de crianza, ya que a largo plazo, esto tiene efectos no deseados, tanto en la relación madre-hijo como en lo que se desea que el hijo alcance.

Hoy quiero compartir con ustedes, que tratar de controlar a nuestros hijos, está lejos de lo que necesitamos hacer como padres para ayudarles a preparase para el futuro y afrontar los retos que se les presentaran en la vida. Tengo la visión de que nuestros hijos pueden ser nuestros mejores maestros. Podemos crecer junto a ellos, mientras caminamos en un viaje de autodescubrimiento para ellos y para nosotros.

En este post hablaré sobre la importancia de nuestro desarrollo personal al ser padres. Primero, quisiera mostrarte cómo entender el control. Después te hablaré sobre por qué el control no es la respuesta al comportamiento de nuestros hijos y finalmente, explicaré por qué es importante controlarnos.

 Comencemos por entender un poco sobre el control y los sentimientos que este genera en nosotros. Solo podemos controlarnos a nosotros mismos, por lo tanto, cuando tratamos de controlar a otros, digamos a nuestros hijos, enfrentaremos algunos sentimientos desagradables.

El doctor en estudios familiares y terapeuta familiar Dr. Derrel Higgins (2016) nos enseña las cosas que podemos controlar y las cosas que no podemos controlar. El utiliza ejemplos sencillos: “Puedo controlar mis hábitos alimenticios. Puedo controlar mi sueño. Tal vez quiera controlar a mis hijos, pero eso se incluiría en esta categoría: cosas que no puedo controlar “. Luego continúa:” Realmente las cosas relacionadas con otras personas no las puedo controlar. No puedo controlar cómo reacciona mi esposa. No puedo controlar las palabras que dicen mis hijos. Tengo control sobre una sola persona en este mundo en realidad y esa soy yo “. Este es un concepto poderoso. Cuando lo escuché, realmente cambió mi visión de la crianza.

                                                                           
         Ahora, ¿qué pasa cuando queremos controlar a los demás? Empezamos a experimentar frustración. Nos frustramos y comenzamos a mostrar más control y, como eso no funciona, continuamos en una espiral de control y frustración. Por otro lado, cuando no actuamos para controlarnos, nos estamos evitando. Eso tampoco se siente bien.  Entonces, tenemos dos trabajos aquí: 1) Dejar de tratar de controlar lo que está fuera de nosotros, incluidos nuestros hijos, y 2) Comenzar a controlarnos a nosotros mismos

Cuando entendemos que no podemos controlar a nuestros hijos, estamos aceptando un hecho que puede cambiar nuestra opinión sobre la crianza de los hijos. Antes de que esto suceda, nos encontramos en una trampa que la Dra. Shefali (2016) llama “el enfoque de “guardián de prisionero” en la crianza de los hijos, en el que se requiere que el alcaide vigile de cerca las acciones del niño. El niño en el papel de un preso hace algo bien o mal. El padre, actuando como el guardián, se abalanza para repartir una recompensa o un castigo. El prisionero pronto se vuelve dependiente del control del alcaide para regular su comportamiento “.

Hay al menos dos problemas con este enfoque: 1) El niño no está desarrollando sus capacidades para autorregularse y para aprender la autodisciplina. Ambas cosas muy importantes para el éxito en la vida en general. 2) Los padres están perdiendo oportunidades valiosas para conectarse con el niño y crecer juntos en el proceso.

La realidad es que no podemos estar con nuestros hijos 24/7 para ser sus reguladores. Necesitamos proporcionarles las herramientas para poder autocontrolarse. La Dr. Shefali nos enseña que “irónicamente, los niños más disciplinados suelen ser los que menos pueden controlarse”. Creo que ninguno de nosotros quiere eso para sus hijos.

El primer paso para ayudar a nuestros hijos a autorregularse es enseñarles principios correctos. Mostrándoles lo que es importante para nosotros y por qué nos importa que ellos hagan esas cosas. El segundo paso es dejar que se gobiernen ellos mismos. Hacemos esto, permitiéndoles hacer elecciones según su edad y brindándoles oportunidades para que crezcan en confianza. La especialista en crianza Dra. Jane Nelsen (2005), nos enseña que es mejor que nuestros hijos experimenten fallas o errores en el ambiente de apoyo de nuestros hogares ya que nosotros estamos allí para mostrarles cómo superar sus errores y fracasos.

Esto nos lleva a la idea de que es importante conectarnos y crecer junto con nuestros hijos. He aprendido que nuestros hijos estarán más dispuestos a ser enseñados por nosotros si tenemos una buena relación con ellos. Por lo tanto, nuestro trabajo es encontrar intereses mutuos, oportunidades para mostrarles nuestro amor, y luego podremos enseñarles las cosas que son aceptables y valiosas para nosotros.

Una de las mejores cosas que podemos hacer por nuestros hijos y por nosotros mismos, es aprender a controlarnos mejor. Esto creará satisfacción en nosotros y nos permitirá mostrarnos como los padres que queremos ser. La verdad es que “nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras”, no podemos esperar que nuestros hijos se regulen si no les mostramos cómo se hace. Como adultos humanos, se nos es permitido perder el control de vez en cuando, ¿cuánto más los niños humanos tienen ese derecho? La meditación, la concientización, la terapia, la respiración y el sonreír, son algunas de las cosas que pueden ayudar en este aprendizaje de autocontrol. Hay muchas cosas que podemos intentar para mejorar en esta área. Podemos compartir nuestros hallazgos con nuestros hijos y mostrarles por qué es tan importante autorregularse.
 
            Es importante entender que, el camino del control solo nos lleva a la frustración y al bajo autocontrol de nuestros hijos. Lo mejor que podemos hacer es mejorar nuestro autocontrol y conectarnos con nuestros hijos de manera significativa. Caminar y crecer junto a nuestros hijos puede ser una experiencia muy gratificante y también puede ser una herramienta significativa para nuestro desarrollo personal.

 

 

Referencias:

Higgins, Derrel. (2016). Control and Action. Recuperado de https://www.showme.com/sh/?h=lVe8rw0

Nelsen, Jane. (2005). Disciplina Positiva. Ediciones Ruz.

Tsabary, Shefali. (2016). Sin Control: Por qué castigar a tu hijo no funciona. Ediciones B.

 

Diplomado En Terapia De Lenguaje

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