“TRASTORNO OPOSICIONISTA DESAFIANTE”

Irene García Jurado Lizardi

Todos los días en los espacios educativos se observan alumnos que tienden a la desobediencia, a las rabietas, que molestan continuamente a sus compañeros y que desafían la autoridad del docente

Regularmente lo primero que se piensa cuando un alumno presenta estas conductas es que está mal educado, que no se han puesto límites a su mal comportamiento, etc. Sin embargo este tipo de comportamientos pueden deberse a un trastorno de la conducta que debe ser atendido para controlarlo y evitar consecuencias indeseables.

El trastorno oposicionista desafiante (T.O.D.) se define por un patrón recurrente de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil dirigido a las figuras de autoridad, es un trastorno del comportamiento cuyos síntomas afectan las relaciones sociales, la adaptación al contexto escolar e incluso el aprendizaje provocando serios problemas en la interacción social y un deterioro académico significativo.

El TND es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la infancia, con una prevalencia de entre el 2 y el 16% (APA, 2002), siendo más frecuente y severo en los niños que en las niñas (Álvarez y Ollendick, 2003; Maughan, Rowe, Messer, Goodman y Meltzer, 2004). Del mismo modo que el trastorno por déficit de atención y el trastorno de conducta, el TOD es considerado dentro de la constelación de trastornos de conducta perturbadora. Se presenta con mayor frecuencia en familias en las que por lo menos uno de los padres cuenta con una historia de trastorno del estado de ánimo, trastorno negativista desafiante, trastorno disocial, trastorno por consumo de sustancias adictivas o trastorno por déficit de atención.

Es posible identificar a un niño con TOD a partir de los 2-3 años por presentar conductas disruptivas en el ámbito familiar. La disrupción familiar que generan puede ser importante y crear serios problemas en la convivencia familiar.

De acuerdo con los criterios diagnósticos del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV TR) el TOD está considerado como un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos seis meses y en el que están presentes cuatro o más de los siguientes comportamientos:

  • Se encoleriza e irrumpe en pataletas
  • Discute con adultos
  • Desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus demandas
  • Molesta deliberadamente a otras personas
  • Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
  • Es susceptible o fácilmente molestado por otros
  • Colérico y resentido
  • Rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.

Es muy importante ser cuidadoso en el diagnostico ya que no todos los niños con mala conducta son niños con TOD. Gran parte de las conductas disruptivas son manifestadas habitualmente en niños sin psicopatología.

El primer paso, previo al inicio de cualquier intervención conductual, debe consistir en diferenciar si la conducta de un niño se enmarca en una variante de conducta considerada normal, o bien se debe considerar patológica teniendo en cuenta los parámetros de persistencia, frecuencia e intensidad.

El diagnostico tiene como base principal la evaluación clínica tomando en cuenta los criterios diagnósticos así como la información obtenida de la familia y del profesor, lo que hace necesaria una entrevista con los padres y maestros y una valoración directa al menor. Es importante contar con una historia clínica completa.

Con el tratamiento del TOD, se intenta conseguir que el niño adquiera conductas positivas que le ayuden a alcanzar el éxito escolar y en general en sus relaciones sociales. Las estrategias comúnmente utilizadas, tienen la finalidad de reducir la terquedad, el comportamiento oposicionista y desafiante y aumentar las conductas positivas y de colaboración.

REFERENCIAS

Alvarez, H.K., y Ollendick, T.H. (2003). Individual and psychosocial risk factors. En C.A. Essau (Ed.): Conduct and oppositional defi ant disorders: Epidemiology, risk factors, and treatment (pp. 97-116). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.

Maughan, B., Rowe, R., Messer, J., Goodman, R., y Meltzer, H. (2004). Conduct disorder and oppositional defi ant disorder in a national sample: Developmental epidemiology. Journal of Child Psychology and Psychiatry.

Ramón, M. (2012). Alumnado con trastorno oposicionista desafiante. Recuperado de: https://es.slideshare.net/MarisaRamn/alumnado-con-trastorno-oposicionistadesafiante?qid=1fb6f0bf-fc0b-497f-8fc1-9050f6b9c21e&v=&b=&from_search=1

Rigau, E, García, C y Artigas, J. (2006). Tratamiento del trastorno de oposición desafiante. Revista de Neurología. Recuperado de: http://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/38483433/tratamiento_de_trastorno_negativista.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1497156032&Signature=cLNzHf3psf5k9CJlgjBT1XiFLCY%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DTRASTORNOS_DEL_NEURODESARROLLO_Tratamien.pdf

Angulo, R., Claustre, M., Bonillo, A. Viñas, F., Corcoll-Champredonde., González, G. Zepeda, R., Dos Santos, N., Carbonès, J. (2010). Evaluación de la sintomatología negativita desafiante en niños de seis a ocho años: concordancia entre padres y maestros. España: Universidad Autónoma de Barcelona.

 

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