Trastorno Antisocial de la Personalidad

Trastorno Antisocial de la Personalidad

Cuando un individuo cuenta con rasgos disfuncionales y presenta alteraciones en su comportamiento, se habla de que puede tener un trastorno de la personalidad. El Trastorno Antisocial de la Personalidad es uno de ellos. Este trastorno en específico ha sido estudiado desde diferentes enfoques, donde la mayoría de ellos concluye en agresión, crimen, etc.

Actualmente en la sociedad en la que vivimos nos damos cuenta de la problemática social existente, cada vez más preocupante, en los últimos años nos damos cuenta del aumento de crímenes, robos y situaciones que en muchas ocasiones nos hacen meditar sobre lo qué deberíamos hacer como sociedad, más aún como psicólogos.

Este trastorno, de acuerdo a diversas investigaciones, se presenta desde la niñez y se detecta por diferentes conductas como: violación en los derechos de las demás personas, hurto, agresiones agravadas, escalamientos, actos lascivos, venta y uso de drogas e intento de asesinato etc. “El TAP es una condición psiquiátrica que causa un patrón en curso de manipular a otras personas y violar sus derechos. Las personas con este trastorno no siguen las normas de la sociedad y con frecuencia incumplen la ley. Es característico que los sujetos con este diagnóstico sean completamente indiferentes a los sentimientos y al dolor ajeno, y que muestren un patrón profundo de falta de remordimientos junto con decisiones irresponsables” (Rosenblum, 2011). Es común que varios factores tengan influencia en la generación de estos trastornos. En este caso en específico hablaré de la genética.

El campo de la genética psiquiátrica, es un campo multidisciplinario con raíces en la genética humana, la psiquiatría, las estadísticas y la epidemiología, donde se han involucrado la genética clínica y conductual con la finalidad de descubrir si los factores genéticos influyen en un rasgo y en qué grado. En este estudio se quería lograr definir si el trastorno antisocial de la personalidad (TAP) es influenciado por la genética, primeramente el trastorno consiste “en una incapacidad para adaptarse a las normas sociales que habitualmente rigen numerosos aspectos de la conducta de las personas en la adolescencia y la edad adulta. Los pacientes con TAP característicamente tienen problemas de irritabilidad y sentimientos agresivos hacia los demás” (Holguin, T & Palacios, J. 2014).

Varios estudios de genética molecular en el TAP se han realizado utilizando la hipótesis basada en los estudios de asociación con genes candidatos, enfocándose en los genes relacionados a vías de neurotransmisión, siendo uno de los más relevantes, hasta el momento, el gen para la monoamino oxidasa (MAOA).  Se descubrió que existen genes que originan una conducta, es similar a otros comportamientos que tienen orígenes evolutivos,

Epidemiología

“En 12 estudios de población general que analizaron la prevalencia de distintos trastornos de personalidad, reportaron prevalencias para el TAP que iban del 0.2 al 4.5, con una media de 1.1. El primer estudio reportado es de 1989 y el último, del 2007. El TAP es menos común en la clínica comparándolo con la población general” (Holguin, T & Palacios, J. 2014).

Se ha descubierto que se presenta más en hombres que en mujeres y por lo regular los que padecen este trastorno es muy difícil que lo reconozcan y busquen tratamiento. Se reveló que algunas características de este trastorno se ven más en personas divorciadas, separadas o que nunca se han casado.

Holguin, T & Palacios, J. (2014) Nos dicen que “los rasgos normales de personalidad han mostrado repetidamente estar influidos por factores genéticos, con estimaciones que van de un 30% a un 60% de heredabilidad aproximadamente. Estimaciones similares de heredabilidad han sido encontradas en clasificaciones dimensionales de los TP basadas en autorregistros”.

También en el estudio se determinó que es muy importante considerar no solo la parte genética, sino también el ambiente, así como los genotipos antisociales. Se habla de que el individuo para ajustarse al ambiente y sus amenazas, genera cierto tipo de conductas. Desde una perspectiva evolutiva, la forma en la cual interactúan los genes y el ambiente hará al individuo más flexible para hacer frente a una serie de posibles amenazas ambientales. Un organismo conductualmente flexible es inherentemente más adaptativo que uno conductualmente rígido.

Algunos datos encontrados

“Múltiples líneas de evidencia sugieren que una disfunción en el sistema de la serotonina (5-HT) está asociada con la impulsividad, la agresión, la labilidad afectiva y el suicidio. Los genes ligados a la función de estos neurotransmisores pueden ser considerados, por lo tanto, genes candidatos para el TAP. Localizado en el cromosoma 17 (17q11.2), el transportador de serotonina (5HTT o SLC6A4) codifica una proteína transportadora que remueve la serotonina del espacio sináptico y la introduce a las neuronas presinápticas. Este sitio es un blanco de acción de los medicamentos antidepresivos. En un estudio de Retz et al. (2004) se encontró una relación entre el gen promotor del transportador de serotonina (5-HTT) y la violencia impulsiva en una muestra forense de 153 hombres. Específicamente, un polimorfismo tipo deleción/ inserción en este gen predijo la conducta violenta impulsiva en esta población. Otros investigadores también han examinado el fenotipo antisocial-conducta disociar encontrando correlaciones con la forma de baja actividad del 5HTTLPR en mujeres con bulimia, y en hombres y mujeres en una variedad de escenarios, pero Monuteaux et al. (2009) no encontraron asociación entre el 5HTTLPR y los trastornos de conducta en una muestra de individuos con TDA“(Holguin, T & Palacios, J. 2014)

El estudio concluyo un significativo componente genético en el TAP que sugiere el origen evolutivo de estas conductas. En todos los estudios es importante considerar las influencias genéticas de la conducta e identificar los factores genéticos de riesgo en los individuos.

No solo esto es importante en este tipo de trastorno, también se debe considerar la parte en donde el individuo se desenvolvió, a lo que estuvo expuesto.etc.

Referencias

Holguin, T & Palacios, J. (2014). La genética del trastorno antisocial de la personalidad: Una revisión de la bibliografía. Salud mental, 37, 1.

Alvarado, I. Rosario, I. & García, N.. (2014). El trastorno antisocial de la personalidad en personas institucionalizadas en Puerto Rico: Estudio de casos. Revista Puertorriqueña de Psicología, 25, 1.

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