¿Qué tanto me amo a mí misma? Una guía para poner en práctica el amor a nosotros mismos

¿Qué tanto me amo a mí misma? Una guía para poner en práctica el amor a nosotros mismos

Por Lili Hernández Romero 

Por Lili Hernández Romero

En un artículo anterior hablé del amor a los demás (Ver: ¿Qué tanto amamos? Una guía para observar el amor hacia los demás a través de nuestros actos y pensamientos). En esa ocasión mencioné que nuestros actos amorosos hacia los demás tienen que ir precedidos y a la vez acompañados por el amor a uno mismo. Esto no es nada nuevo. Hemos escuchado esta idea muchas veces hasta el punto de convertirse en un cliché. Es pertinente, entonces, revisar en qué consiste el amor a sí mismo.

Tomaremos como punto de partida el mismo autor al que me referí en el artículo anterior. Si el amor, definido por Humberto Maturana, consiste en “el dominio de las acciones que constituyen al otro como un legítimo otro en la convivencia con uno” (Maturana 1991, 239), el amor por sí mismo podría definirse como “el dominio de las acciones que nos constituyen a cada uno como un legítimo yo, en y a través de nuestra relación con nosotros mismos” (Hernández-Romero, 2017,191).

De acuerdo con Bradshaw (2005), tenemos que tomar la decisión de amarnos y aceptarnos incondicionalmente. Esto es posible aun cuando podamos tener sentimientos negativos acerca de nosotros mismos. El autor pone el ejemplo de cuando algo no nos gusta de alguien (nuestra madre, nuestro padre, nuestro hijo o hija, etc.) y menciona que el hecho de que algo no nos guste de esa persona no significa que la dejemos de amar.

Bradshaw sugiere que necesitamos abiertamente tomar la decisión de amarnos incondicionalmente y proclamarlo, decirlo en voz alta, repetirlo: “me amo y me acepto a mí misma incondicionalmente”. Como adultos, nuestras decisiones van generalmente acompañadas de nuestras acciones. Con base en el trabajo de Bradshaw, analizaremos enseguida cuáles son algunas de las acciones amorosas que nos constituyen como un legítimo yo en y a través de nuestra relación con nosotros mismos:

  • Darnos tiempo y atención a nosotros mismos

Es fácil encontrar tiempo para atender a otras personas, especialmente a nuestros seres queridos. Diariamente también hallamos tiempo para hacer una infinidad de cosas. A veces, sin embargo, es difícil que nos demos tiempo y atención a nosotros mismos. El amor por uno mismo comienza por reajustar la balanza y dar prioridad a la atención hacia nosotros mismos, convirtiendo esto en la base de nuestra atención hacia los demás. Aunque esto pudiera parecer egoísta es, de hecho, una de las acciones más generosas que podemos emprender porque la atención hacia nosotros mismos fructificará en calidad de atención hacia los demás.

De acuerdo con Bradshaw, darnos tiempo y atención a nosotros mismos incluye darnos tiempo para descansar, tiempo para ejercitarnos y tiempo para mantenernos sanos. También es importante darnos tiempo para trabajar en nuestra vida sexual, tiempo para brindarnos placer y para disfrutar. Algo muy importante que Bradshaw menciona es darnos tiempo para nutrirnos a través de la soledad, es decir, darnos tiempo para estar solos. Un tiempo en el que no haya nada que hacer ni ningún lugar a donde ir, sólo ser.

Sugiero que una forma de evaluar esta primera acción amorosa hacia nosotros mismos es hacer un inventario de lo que consideramos en que está faltando en nuestra vida actual o lo que consideramos un problema. En relación con cada problema, podemos explorar lo que este problema nos está indicando en relación al tiempo que le estamos dedicando. La reflexión podría ser algo como, “este problema me está indicando que me está faltando dedicar tiempo para…”

Ejemplos:

Problema

Me está faltando dedicar tiempo para…

Me siento irritable gran parte del tiempo 

descansar, tiempo para disfrutar

Estoy muy preocupada por la falta de dinero

nutrirme a través del silencio y escuchar  nuevas soluciones que el universo tiene para mí

Con frecuencia reacciono con ira contra mi pareja

trabajar en mi vida sexual y en mi vida de pareja

trabajar en mí mismo, ir a terapia o a un grupo de apoyo

practicar el silencio

 

Es difícil abarcar todas las opciones. Las respuestas en cuanto al tiempo que está faltando serán diferentes en cada caso. En todas las instancias, algo muy útil es dedicar tiempo para la práctica de la introspección y la meditación. A través de estas técnicas podremos obtener respuestas para saber los aspectos de nuestras vidas a los que nos está faltando dedicar tiempo.

  • Escucharnos a nosotros mismos

Conectado con lo anterior se encuentra el escucharnos a nosotros mismos. Esto conlleva el aprender a escuchar a nuestras necesidades, nuestros deseos y nuestros sentimientos. Bradshaw sugiere que participemos en algún grupo terapéutico o grupo de apoyo. Por mi parte, considero que recibir psicoterapia es uno de los métodos más efectivos para desarrollar esta importante habilidad. Tres métodos que propongo, con base en mi experiencia personal, son: 1) escribir en un papel todos los sentimientos e ideas que vengan a nosotros en momentos de alta emocionalidad, cuando no podamos dormir o cuando estemos muy tensos. Esta técnica de libre asociación debe hacerse sin censura. No importa lo que escribamos, no lo juzgaremos sino que lo dejaremos que fluya. Al terminar el ejercicio, podemos quemar el papel (o hacerlo pedacitos) y arrojar los residuos en el WC. Al permitir que los sentimientos afloren, nos iremos haciendo más conscientes de nuestras emociones y podremos escucharlas con mayor facilidad; 2) la práctica de Ho’Oponopono. Esta es una técnica muy antigua basada en el perdón y la reconciliación que tiene sus orígenes en Hawái. Cuando practicamos Ho’Oponopono auténticamente, conectándonos desde nuestro corazón, nuestras emociones afloran con facilidad; 3) la práctica de la meditación. La meditación nos ayuda a silenciar nuestra mente lo cual nos permite escuchar a nuestro ser interior y a nuestras emociones.

  • Disciplina

De acuerdo con Bradshaw, amarnos a nosotros mismos requiere disciplina. Es importante que seamos capaces de postergar el placer y la gratificación en aras de nuestro bienestar y crecimiento personal. Por ejemplo, postergar el placer de comprar ropa nueva u otros bienes materiales para invertir, en cambio, en nuestra psicoterapia o en talleres de crecimiento personal. Otro ejemplo es postergar el comer un rico pastel, en beneficio de nuestra salud o bienestar físico. La gratificación que viene de algunas de las cosas que nos cuesta trabajo resistir es efímera comparada con la enorme satisfacción de nuestro bienestar y crecimiento personal. Esto último, sin embargo, no se obtiene de manera instantánea o a corto plazo. Es algo para lo cual se requiere tener disciplina y paciencia.

Para trabajar en este aspecto, sugiero que, en una hoja de papel, en la parte izquierda, hagamos una lista de las cosas placenteras a las que nos cuesta trabajo resistirnos. En una segunda columna escribiremos el impacto negativo que esto tiene para nuestro bienestar general. Finalmente, escribiremos las acciones que podemos tomar para modificar esto de forma disciplinada.

Ejemplos:

El placer que no puedo resistir                      

El impacto negativo que esto tiene en mi vida             

 

Posibles acciones para modificar esto

Comer helado de chocolate todos los días                            

Sigo con sobre peso y no me siento contenta conmigo misma

                                                                        

Gradualmente reduzco la cantidad de helado que consumo diariamente

Solo consumo helado los domingos

 

Salir a tomar la copa con mis amigos en exceso                          

No tengo tiempo para hacer ejercicio y gasto dinero que podría invertir en algún taller de superación personal o para descansar e irme de vacaciones

                                                                           

 

Reduzco las salidas semanales de cinco a tres, luego a dos o una, según me sienta cómodo.

El dinero que iba a gastar en estas salidas, lo pongo en una alcancía. Al final, me recompenso con un viaje en el que me doy tiempo para descansar y disfrutar o un taller de superación personal que me ayude a mejorar en algunas áreas de mi vida.

 

  • Compromiso con nosotros mismos de decir la verdad y de ser responsables

Una manera de incrementar nuestra autoestima es el comprometernos con nosotros mismos a decir la verdad y ser responsables. Bradshaw indica que si a nosotros nos gustan estos comportamientos en los demás, ¿Por qué no habrían de gustarnos en nosotros mismos? Nos demos cuenta o no, mentir genera mucha culpa y, por lo tanto, tiene un efecto negativo en nuestra autoestima. Mi sugerencia en este punto es que cada vez que estemos tentados a mentir, nos detengamos y nos preguntemos: ¿qué otras maneras hay en que yo pueda decir esto cuidándome a mí mismo pero sin mentir? A veces no dar tantas explicaciones y justificaciones es un buen camino para evitar mentir. En lugar de decir, “no puedo salir esta noche porque no me siento bien”, podemos intentar una respuesta corta que conecte con nuestra emoción y decir, “lo lamento, no puedo salir esta noche”. Las respuestas cortas son una alternativa muy viable para no mentir.

  • Ser asertivos

Muchas veces decimos “sí” cuando quisiéramos decir “no”. Muchas veces callamos cuando necesitamos algo, ya sea porque no creemos que tenemos derecho a pedirlo o porque esperamos que el otro adivine nuestras necesidades. De acuerdo con Bradshaw, la asertividad está basada en el amor a sí mismo y la auto-valoración. La asertividad es la cualidad que nos permite decir no, cuando así se requiere o cuando ese es nuestro deseo, y también pedir de acuerdo con nuestras necesidades. Al no ser asertivos vamos perdiendo nuestra capacidad para saber lo que necesitamos. También se genera la sensación de que no podemos contar con los demás. Nuestra falta de asertividad hace que vayamos guardando, silenciosamente, mucho enojo. Ese enojo es auto-destructivo, se voltea contra nosotros mismos por no amarnos y auto-valorarnos lo suficiente para poder decir no o para pedir lo que necesitamos. Mi recomendación en este punto es usar la psicología positiva. En algún momento de nuestra vida aprendimos que decir no y pedir lo que necesitábamos era malo, que no teníamos derecho. Podemos contribuir a cambiar esta conducta, cambiando el patrón de pensamiento. En este caso, podemos repetirnos el mayor número de veces posible: “No hay nada de malo en decir NO. No hay nada de malo en necesitar. Pido y expreso lo que necesito con facilidad, todo está bien”.

  • Darnos el permiso para cometer errores

Bradshaw habla de dos formas tóxicas en las que comúnmente hacemos frente al error y que representan la falta de amor hacia nosotros mismos. Una es el considerar que el cometer un error me convierte en un error. En lugar de aceptar el error como algo específico que concierne a un acto, lo generalizamos a todo lo que hacemos y, peor aún,  lo extendemos a lo que somos. Esta es una manera de ir en contra de nosotros, devaluándonos y atacando a nuestra estima personal. El otro lado de la moneda es la posición por la cual consideramos que nosotros no cometemos errores. Esta actitud está basada en la arrogancia y el perfeccionismo. Esto nos lleva a perder la oportunidad de aprender de nuestros errores. Ambos extremos son ilusorios. Nos separan de la realidad y nos impiden amarnos a nosotros mismos tal y como somos. Mi sugerencia en este punto es que cuando cometamos un error escribamos en la parte izquierda de una hoja nuestro error. Enseguida, escribiremos qué me digo a mi mismo por haber cometido este error. En una tercera columna, trabajaremos con lo que el error puede enseñarme y, finalmente, escribiremos una afirmación positiva que me ayude a implementar cambios a nivel de pensamiento.

Ejemplo:                                              

Error que cometí                                   

Lo que me digo a mi misma                   

Este error puede enseñarme a…

                                                                                                                                    

 

Afirmaciones positivas

Lo que le dije a X

fue muy hiriente                                      

Soy muy mala, ¿cómo pude decir eso? Perdí la cabeza. Seguramente X no querrá saber nada más de mí. Me siento fatal

Siempre hago lo mismo

 

…expresar lo que pienso de una manera más suave y diplomática

* Tengo derecho a cometer errores

* Este no es el fin del mundo

* Esto tiene una solución

* A veces sí digo las cosas suave y diplomáticamente

* Todo está bien

 

Algo valioso en este ejercicio es lo que escribimos en la columna dos pues allí estamos aceptando nuestras emociones, validando lo que sentimos y pensamos. El cambio entonces se produce desde la emocionalidad y va más allá de la repetición de la afirmación positiva. Amarnos a nosotros mismos conlleva la necesidad de aceptarnos con nuestros errores, darles un nuevo significado y aprender de ellos.

Es probable que experimentemos pereza para hacer los ejercicios sugeridos en relación con cada acto amoroso analizado en este artículo. Esto es entendible pues precisamente no estamos acostumbrados a darnos tiempo y atención a nosotros mismos, ni a tener la disciplina que el amor a sí mismo requiere (actos amorosos uno y tres mencionados antes). Aprender una nueva habilidad – a bailar tango, a cocinar, a nadar o, aprender un nuevo idioma – requiere de la práctica. De la misma forma, aprender a amarnos a nosotros mismos implica la práctica de ciertos actos. Llevamos muchos años haciendo lo contrario y cambiarlo requiere experiencia. Amarnos es una decisión que debe ir acompañada de los actos amorosos que nos constituyen a cada uno como un legítimo yo, en y a través de la relación con nosotros mismos. El amor a sí mismo consiste precisamente en intentar mejorar la relación que tenemos con nosotros mismos, convirtiéndola en una relación sana, positiva y amorosa.

Referencias:

Bradshaw, J. (2005) Healing the Shame that Binds you. Deerfield Beach: Health Communications, Inc.

Hernández-Romero, L. (2017). Re-evaluating Creativity: the Individual, Society and Education. New York: Palgrave.

Maturana, Humberto R. (1991). El Sentido de lo Humano. Santiago de Chile: Dolmen Ediciones.

 

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