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Los trastornos de la comunicación: fonético, fonológico y de la comunicación no especificado

Silvia Aldara Flores Hernández

El lenguaje según la lingüística moderna es un sistema de signos convencionales, arbitrarios, resultado de un proceso de doble articulación que utilizan los medios de la comunidad para representar el mundo y para comunicarse. La lingüística moderna desde Saussure divide el signo lingüístico (la palabra) en significado: lo que significa la palabra y significante: la palabra como entidad física ya sea oral, ya sea escrita.

Algunas ramas de la lingüística se avocan al significado como la semántica, la pragmática, la sintaxis, etc. Mientras que otras, al significante como la fonética, la fonología, etc. Ahora bien, existen otras que se ocupan de los dos como la morfosintaxis. Dependiendo de la dificultad del hablante se acude a determinada rama de la lingüística para distinguir el trastorno que se debe diagnosticar. En esta presentación nos avocaremos a los trastornos fonéticos y fonológicos por lo que definiremos a la fonología como aquella rama que estudia los fonemas, los cuales son las unidades mínimas del lenguaje sin significado por sí mismas; pero que modifican el de las palabras cuando se sustituyen unos por otros en el interior de las mismas como peso o beso.

Clasificación de los fonemas:

Las vocales en función del grado de apertura de la boca y en función de la posición de la lengua. Las consonantes se clasifican de acuerdo:

-La acción del velo del paladar

-El modo de articulación

-El lugar de la articulación

Otro conocimiento de la lingüística necesario para nuestro interés es que los niveles de la lengua no son uniformes porque en su uso concreto muestran las variaciones que estudia la sociolingüística como los siguientes:

Dialecto: variedad lingüística debido a la región de origen o de adopción. Por ejemplo, la lengua mixteca presenta diversos dialectos como el dialecto mixteco de la sierra de Puebla o el dialecto mixteco de Oaxaca. En México se tiene, popularmente, la falsa creencia de que las lenguas indígenas son dialectos; pero éstas son lenguas como el español o el francés. Toda lengua tiene dialectos como el dialecto del español de Yucatán o el dialecto del español del Norte de México

Sociolecto: variedad lingüística debida al grupo social de origen o de adopción. Por ejemplo, el español de Tepito o el español de las lomas.

Cronolecto: variedad lingüística debido a la edad o a la generación como el habla de los niños o de los adolescentes.

Idiolecto: el modo peculiar de usar el lenguaje de un individuo. Este es el nivel que interesa para la detección de los trastornos del habla.

La fonética estudia los sonidos que emite la voz humana, su formación y sus variantes dependiendo de la posición de las diferentes partes del sistema del habla que incluyen desde la lengua hasta órganos más internos en la garganta. Ahora bien, los trastornos fonéticos son las alteraciones de producción, básicamente de orden articulatorio, sin que haya confusiones de percepción o discriminación auditiva. Por ejemplo, en déficit de trastorno fonético se dan:

  • Omisiones: falta un sonido, a veces con alargamiento de la vocal previa pa por pán “pan”; Káo por Káro “caro”
  • Sustituciones: se cambia un sonido por otro, normalmente de adquisición anterior o del mismo grupo fonético páda por pála “pala”
  • Distorsiones: se incluye sonidos que no pertenecen al inventario del idioma en cuestión, suelen ser débiles o incompletos como la r gutural francesa, por ejemplo.

A los trastornos fonéticos se les conoce principalmente como las dislalias siguientes:

Dislalia evolutiva o fisiológica: son aquellas alteraciones del habla como consecuencia de la inmadurez del lenguaje a una edad determinada (lo que se llama cronolecto). Se da en la fase en la que el niño no articula o distorsiona los sonidos. Es una fase en el desarrollo del lenguaje que desaparece con el tiempo. No se deben dar intervenciones antes de los 4 años porque aún no se considera retraso fonológico (dificultad en la producción de sonidos debido a un retraso en la adquisición del sistema fonológico). A partir de los 4 años sí se debe intervenir.

Dislalia orgánica o disglosia: es consecuencia de una malformación de una o varias partes de la articulación como boca, lengua, dientes o labios. Pueden ser, por tanto palatales, labiales, dentales, mandibulares, etc. Por ejemplo, una mandíbula prominente (progenie) puede distorsionar el sonido /s/ al rozar la lengua los incisivos superiores; una insuficiencia del velo del paladar puede impedir que se cierre bien el conducto rinofaringeo y teñir con ello las emisiones de un timbre nasal (rinolalia). Las disglosias más frecuentes y que más repercuten en el habla son el labio leporino (fisura labial) y el paladar hendido (fisura palatina).

Dislalias audiogenas: el problema de no articular correctamente es un problema de audición; este tipo de dislalias es frecuente en niños pequeños con hipoacusias de tipo catarral y adenoideo. Del mismo modo es frecuente que hayan padecido otitis frecuentes en los primeros años de vida, aunque en estos casos la dislalia tiende a desaparecer conforme se van superando las causas audiogenas que la provocaban; pero también se da el caso de la persistencia más allá de lo esperado.

Dislalias funcionales: Se da por alteraciones motrices de origen nervioso. Dichas alteraciones son habituales en los primeros 3 años de vida y pueden prolongarse hasta los 5 años. Se debe a falta de control en la motricidad fina; dificultad en la respiración; estimulación lingüística deficitaria; imposibilidad de imitación de movimientos; otro de los problemas es de tipo psicológico como sobreprotección, traumas, etc. Esta es la dislalia más común. Se tiende a presentar errores estables porque siempre se cometen los mismos errores en determinados sonidos y aparecen tanto en la repetición como en el lenguaje espontáneo.

Tratamiento de las dislalias

  • Estimular la capacidad del niño para producir sonidos, reproduciendo movimientos y posturas experimentando con las vocales y las consonantes. Se le enseñará a comparar y diferenciar los sonidos.
  • Estimulación de la coordinación de los movimientos necesarios para la pronunciación de sonidos: ejercicios labiales y linguales. Se le enseña al niño las posiciones correctas de los sonidos más difíciles.
  • Se realizan ejercicios donde el niño debe producir el sonido dentro de sílabas hasta que automatice el sonido el patrón muscular necesario para la articulación de los sonidos.
  • Llegados a este punto, el niño ya está preparado para comenzar con las palabras completas, a través de juegos se facilitará la producción y la articulación de los sonidos difíciles dentro de las palabras.
  • Una vez que el niño es capaz de pronunciar los sonidos difíciles en cualquier posición de una palabra, se tratará que lo realice fuera de las sesiones, es decir, en su lenguaje espontáneo y no sólo en las sesiones terapéuticas.

A lo largo de toda intervención se ejercitará de forma paralela la musculatura que está interviniendo en la producción de los sonidos. Toda terapia se va a centrar en juegos que faciliten la adquisición de las habilidades necesarias con la participación e implicación del niño, logrando así, que sea el propio niño quien descubra por sí mismo los procesos.

Es conveniente que los padres participen y colaboren en todo el proceso terapéutico siguiendo las instrucciones del terapeuta y realizando las actividades para casa que se consideren necesarias.

La disartria es el otro trastorno fonético por excelencia y es una condición consecuencia de un trastorno neurológico periférico. Específicamente es la alteración de los pares craneales. El trastorno consiste en un habla distorsionada con dificultad para controlar o coordinar los músculos que se usan para hablar. Entre sus síntomas se pueden dar aparte de los del habla. El ritmo lento, incapacidad para hablar más fuerte que un susurro, voz tensa, nasal, áspera; volumen desigual de expresión, discurso monótono, dificultad para mover la lengua y para masticar y tragar. Entre sus causas se encuentran las lesiones cerebrales, enfermedad de Lyme, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson. Para el diagnóstico se debe pedir tomografías computarizadas, electroencefalograma, electromiograma, pruebas de sangre y orina, pruebas neuropsicológicas y punción espinal. Todo ello revisado por el neurólogo y patólogo del lenguaje con los que debe llevar su tratamiento aparte del logopeda.

Cuando el trastorno fonético detectado obedece a problemas de inventario fonológico, no a simples errores de articulación, se tiene trastornos fonológicos porque el niño puede pronunciar todos los sonidos de su lengua; pero le resulta difícil organizarlos en un sistema que le sirva para manejar las diferencias de significado. Según Ingram (1976) afectan las siguientes dificultades:

-A la discriminación auditiva de sonidos (el niño no percibe lo que se le dice)

-Al sistema de contrastes (capacidad para diferenciar fonemas)

-A la producción articulatoria (pronuncia mal)

-A la conciencia metafonológica (reflexionar sobre los fonemas de su lengua)

En los trastornos fonológicos se tienden a cometer los siguientes errores:

  • Del lugar de articulación: frontalizaciones (una consonante posterior es sustituida por una anterior: bwántes por gwantes “guantes” o el caso inverso una posterior por una anterior: gufánda por bufanda
  • El modo de articulación: oclusivaciones káta por Kása “casa”; fúmbol por futbol “futbol”; semiconsonatización de líquidas /l/ y /r/ se sustituyen por /w/ y /j/ pjáya por playa. Ausencia de vibrantes por ejemplo en niños con rotacismo káta en lugar de kára o gódo en lugar de góro “gorro”, o ausencia de lateralización cuando sustituye /l/ por /r/ o /d/: dápiz por lápiz “lápiz”
  • De la serie que, en nuestro caso, afecta sólo a la distinción sorda/ sonora como: bufánta por bufanda
  • Asimilaciones: cierto sonido se ve influido por rasgos articulatorios o acústicos de un sonido próximo:
  1. a) Progresivas: un sonido influye en otro anterior pápo por páto
  2. b) Regresivas: un sonido influye en otro anterior táto por páto
  • Cambios en la estructura silábica:
  1. a) Omisiones de consonante inicial o final, de sílaba átona, de consonante intervocálica, reducción de grupo vocálico o consonántico.
  2. b) Adiciones que amplían la estructura de la palabra mediante la intrusión de otros sonidos.
  3. c) Metátesis: afecta a la secuencia de los elementos porque no están en el sitio esperado
  4. d) Tendencia a la reduplicaciones
  5. e) Varias de las anteriores a la vez.

Entre los trastornos fonológicos específicos tenemos los siguientes:

Dislalia funcional: Se diferencia de la del trastorno fonético porque la alteración se produce a nivel perceptivo y organizativo por procesos de discriminación auditiva. Pueden afectar tanto a los mecanismos de conceptualización de los sonidos como a la relación entre significado y significante (los componentes del signo lingüístico o palabra según la lingüística moderna). En este trastorno la expresión oral es deficiente, incluso a veces ininteligible. Sus errores suelen fluctuar y aunque pueden producir bien los sonidos aislados, la pronunciación de la palabra suele estar alterada en el contexto de la conversación. (Aquí se manifiesta la pragmática).

Disfemias: Son las variantes de la tartamudez. Se definen como un defecto de elocución caracterizado por la repetición de sílabas, palabras enteras o paros espasmódicos que interrumpen la fluidez normal del habla. Se encuentran los siguientes tipos de disfemias:

Tónica: Se caracteriza por las múltiples interrupciones ocasionadas por espasmos. Durante las interrupciones el paciente muestra rigidez y tensión faciales. Es la que presenta el peor diagnóstico.

Clónica: Se caracteriza por las repeticiones de sílabas y palabras enteras más frecuentes en consonantes que en vocales; más todavía en oclusivas y que se dan mayoritariamente al principio que en medio de la palabra.

Mixta: Es la combinación de las dos anteriores y es la más común porque es difícil encontrar un disfémico puro tónico o clónico, la mayoría combinan los 2 síntomas.

Entre las características generales se encuentran las repeticiones de sonidos, prolongaciones de los mismos, repetición de sílabas, interjecciones, palabras fragmentadas por pausas, bloqueos silenciosos, circunloquios para evitar palabras problemáticas, palabras producidas por un exceso de tensión física y repeticiones de palabras monosilábicas.

Entre las causas se encuentran las hereditarias, el sexo (más frecuente en varones), los trastornos de lateralización (lateralización forzada o zurdos); trastornos neurológicos provocados por las emociones o los estados afectivos violentos, trastornos en la estructuración temporoespacial porque cualquier disfunción en la adquisición de la motricidad y de la organización del espacio podría generar una alteración del ritmo.

En cuanto al tratamiento se pide logoterapia con elementos de psicoterapia. Se pueden utilizar diversos procedimientos como: enseñanza sobre la mecánica del habla; técnicas de fluidez; observación de la conducta al hablar; técnicas de relajación de músculos y control vocal; entrenamiento en habilidades sociales; psicoterapia de modificación cognitiva conductual y de actividades y de reducción de la ansiedad relacionada con el habla y de las reacciones de defensa y, por último, modificación del entorno del paciente para eliminar los condicionamientos que agravan o mantienen las disfemias.

El último trastorno fonológico es la parafasia que trata de la alteración en el proceso de producción de palabras. Hay diferentes tipos como las siguientes:

Parafasia morfológica: Corresponde a la sustitución de una palabra por otra que se le parece en forma; pero no tiene referente en la lengua del hablante; por ejemplo, taña por maña.

Parafasia semántica Se sustituye una palabra por otra que tiene relación conceptual como pan por panadero. Este tipo de disfunción atiende al significado de la palabra.

Entre las causas se encuentra el daño a una región cortical del cerebro, la cual pudo ser causada por mal funcionamiento de los vasos sanguíneos o por lesiones en la cabeza, demencia, enfermedades degenerativas, etc. Es un tipo de afasia porque tiene dificultad para comprender el habla y no suelen ser conscientes de sus errores. En el tratamiento se dice que, a veces, desaparece espontáneamente en lapsos cortos de tiempo cuando se debe a un accidente cerebrovascular. Tanto si desaparece como si permanece se debe dar actividades que incluya letras con su sonido, palabra con su imagen, coincidencia de palabras y buscar que complete oraciones, etc. También se debe incluir la resonancia magnética para mirar la activación de determinadas zonas del cerebro mientras se hacen los anteriores ejercicios.

Los trastornos de la comunicación no especificados más comunes son las afonías y las disfonías. En cuanto al primero se le caracteriza por una pérdida completa o parcial de la voz producida por un uso excesivo de las cuerdas vocales, alteraciones de la laringe o por causas psicológicas. Entre las causas se encuentran las enfermedades del aparato respiratorio (laringitis, faringitis, amigdalitis, tos persistente, alergias, nódulos, tumores, etc.), ingestión de productos tóxicos o irritantes (alcohol, tabaco, pimienta, vinagre, productos químicos abrasivos, etc.), manipulaciones de la laringe (operaciones o procedimientos médicos), e incluso el frío excesivo debido al clima o al tomar bebidas heladas o comer alimentos muy fríos.

En cuanto a la disfonía es la alteración de una o varias cualidades de la voz (volumen, tono, timbre, etc.) Generalmente se debe por un uso inadecuado de la voz y/o un abuso de la misma. Entre sus síntomas está el esfuerzo al emitir un sonido, dificultades para mantener la voz, cansancio al hablar, variaciones de la frecuencia fundamental habitual como los llamados “gallos”, carraspeo o falta de volumen.

Los tipos de disfonía son:

  1. A) Funcionales: las cuales no hay lesión en las cuerdas vocales y estas se subdividen en:

1.- Hipertónicas: exceso de tensión en la musculatura laríngea.

2.- Hipotónica: falta de tono de la musculatura laríngea

  1. B) Orgánicas: por una lesión en el aparato fonador: nódulos vocales (la lesión más común que generalmente afecta a las 2 cuerdas); por pólipo laríngeo, pseudoquisteseroso, edema fusiforme, edema de Reinke, laringitis crónica y aguda; parálisis cordal; úlcera del artenoides, etc.

Entre las causas de las anteriores disfonías se encuentra no sólo el mal uso y abuso de la voz, sino también el fumar, exposición a gases irritantes, inhalar polvo o abuso de alcohol.

Hay otros tipos de disfonías:

Disfonía psicogénica: alteración de la voz por trastorno psicológico.

Disfonía traumática: Provocada por un traumatismo externo como accidente de tráfico, etc. O interno por tubos nasogastricos.

Disfonía audiogena: alteración de la voz como consecuencia de un déficit auditivo.

 

Para el diagnóstico se pide laringoscopia indirecta, nasofibroscopía, videoestroscopía y endoscopía rígida.

Para el tratamiento se sugiere acudir al otorrinolaringólogo para diagnosticar infecciones, inflamaciones, alergias, tumorales que pueden causar la disfonía. Después con el foníatra para conocer el funcionamiento de la laringe y corregir malos hábitos vocales. Después con el logopeda para enseñar técnicas respiratorias, de relajación y control muscular, de intensidad, tono, timbre y volumen. Después con profesionales de la voz para ejercitar técnicas de dicción, articulación, ritmo y velocidad, entonación, etc. Por último, si el problema es psicológico acudir a terapia.

Bibliografía:

  1. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM-IV.
  2. Clasificación Multiaxial de los trastornos psiquiátricos en niños CIE-10.
  3. Neuropsicología de los trastornos del aprendizaje. Ardila, Roselli, Matute.
  4. Trastorno fonológico Medline Plus Enciclopedia Médica
  5. http://www.centro-ide.com/dislalias/dislalias_tipos.asp
  6. http://www.fonoaudiologo.cl/trastornos-del-voz.html

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