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LA PARTICIPACIÓN DE LOS GRUPOS ESCOLARES PARA FAVORECER

EL LENGUAJE ORAL

OLARRA ACERO NORMA JESSICA

Cuando los alumnos ingresan a preescolar una de las tareas de las educadoras es realizar la evaluación diagnóstica de los alumnos, entrevistan a los padres y aplican instrumentos de evaluación para conocer las características de cada uno de los niños que conforman su matrícula grupal; uno de los aspectos más importantes  que se consideran en esta valoración inicial tiene que ver con el campo de formación de lenguaje y comunicación;  durante las clases, las educadoras observan y aplican estrategias que favorecen el desarrollo del lenguaje y la interacción de los niños con sus pares, no obstante, conforme van transitando su vida escolar, las valoraciones de las competencias comunicativas se van suscribiendo a exámenes y a diversas variables de evaluación que en varios momentos ignoran la observación docente.

La observación como fuente de información y evaluación es un elemento fundamental para analizar los procesos comunicativos y las interacciones que se dan en los grupos escolares.

En la vida escolar es notorio que muchos docentes consideran la importancia de generar espacios de enseñanza-aprendizaje abiertos a la interacción comunicativa en el aula, sin embargo, si no se tiene este entendimiento, se corre el riesgo de que los alumnos que presentan algún déficit comunicativo (ya sea por aspectos fonológicos, semánticos, morfosintácticos o pragmáticos), puedan ver acentuadas sus limitaciones en el desarrollo del lenguaje oral. Debido a lo anterior, se hace necesario considerar la importancia de la expresión oral como factor fundamental para el logro de los aprendizajes.  Y esta expresión oral no se limita a los aspectos académicos, sino a las interacciones humanas que preparan y facilitan la realización de tareas de aprendizaje. El grupo escolar es un grupo social, significativo para el desarrollo formativo de los niños; según Pichón Riviere  un grupo es “ un conjunto restringido de personas, ligadas por constantes espacio-temporales, en el cual, articulados en su mutua representación interna, se proponen en forma implícita y explícita una tarea que conforma su finalidad, interactuando a través de complejos mecanismos de asunción y adjudicación de roles”. En la escuela, están bien definidos los grupos; cada grupo cuenta con cierto número de alumnos y ocupan ciertas aulas. Por su parte, cada grupo está conformado por personas con sus representaciones internas que complejizan las dinámicas de estos y a partir de los cuales se dan diversos roles. Cuando el docente no contempla esta dinámica de grupo, ignora el por qué se dan ciertos comportamientos de los alumnos en el aula; y por ende, determina bajo líneas de acción y reglamentos lo que se espera que los alumnos hagan.

El estar inmersos en grupos definidos no garantiza que todos los alumnos logren de la manera esperada incorporar los aprendizajes del campo de formación de lenguaje y comunicación. En algunas ocasiones para justificar las limitaciones en el logro de los estos aprendizajes, se señala que el problema está en el alumno, cuando en realidad debemos considerar desde la definición de grupo, que el niño trae consigo la internalización de sus relaciones primarias que van a impactar en su acercamiento a los compañeros y al docente.

Es importante considerar la relevancia de los encuentros de los niños; aunque éstos se dan de manera natural, con los alumnos menos seguros, es necesario favorecer la interrelación entre ellos, en un clima de aprendizaje de aceptación y respeto, para posteriormente concretar la tarea, en este caso, la tarea de aprendizaje.

Cuando el grupo no se conoce, se limita que se pase al siguiente nivel de trabajo para el logro de las metas comunes, el docente debe promover que los alumnos interactúen y se conozcan apoyando a los que por diversas causas presentan dificultades de comunicación; el docente debe motivar con diversas estrategias la sociabilización de los aprendizajes; hay mucha riqueza cuando los niños comparten entre sí y se apoyan mutuamente para el logro de la tarea. Para los niños tímidos, inhibidos y con dificultades comunicativas es recomendable trabajar en binas, posteriormente en pequeños grupos, para que finalmente puedan enfrentar las actividades en grupos mayores, se les debe facilitar que gradualmente se vayan integrando en la dinámica de aprendizaje, y vayan adquiriendo seguridad en sus capacidades comunicativas, necesarias para su buen desarrollo escolar.

“El lenguaje humano, con sus miles de palabras, es preciso, pero también puede ser maravillosamente vago.” Garth Stein

REFERENCIA: Slide share. (11 de Febrero de 2018). Obtenido de https://es.slideshare.net/26216812/teora-pichn-riviere

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