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La Culpa. Un sentimiento que nos quita el sueño.

Yolanda Romero Anaya

Quizá en distintas ocasiones o tal vez en muchas, nos hemos llegado a sentir culpables por grandes cosas, errores graves, pero también en muchas otras por pequeñeces, todos hemos vivido la experiencia de sentir culpa.

La culpa existe en lo más profundo de nosotros y se presenta con frecuencia, como cuando despertamos y nos sentimos culpables por lo que dejé de hacer ayer.  Esta sensación de culpa es altamente desgastante que se nos manifiesta físicamente; podemos sentir desde punzadas en el pecho, en el corazón; presión en el estómago o una gran ansiedad que nos causa escasez de aire.

Esta espontánea reacción que todos tenemos en el momento de que percibimos o sentimos que algo ha fallado.    ¿Y has notado que surge de manera espontánea?  y que nos debe preocupar cuando eso nos sucede; como también seguramente, nos hemos llegado a cuestionar ¿Cómo es posible que esa persona no tome ni medianamente consciencia de lo que ha hecho?

Existen diversas causas para sentirnos culpables, desde no estudiar para el examen, llegar tarde a la cita, irnos a trabajar y dejar a los hijos encargados, no poder asistir a los festivales de la escuela, imponer a mi hija estudiar una licenciatura cuando ella deseaba ser profesional en el baile, no dar monedas al anciano de la calle e ir subiendo el nivel de lo que sabemos no es correcto, como   robar,  engañar,  mentir,  matar,  abandonar,  etc.

¿Para qué sirve la culpa?

La culpa no siempre es negativa, también nos hace reflexionar para que podamos poner mejor atención, acción y corregir.   Sin embargo, cuando la falta es muy grave permitimos flagelarnos, el remordimiento nos invade, nos preguntamos ¿cómo puede haber hecho esto?, nos quita la paz interior, la inseguridad se apodera de nosotros y en automático nos lleva a la parálisis y a la depresión.

El proceso de la culpa tiene cuatro importantes funciones, comprenderlas nos ayudará a transformar esa reacción que tenemos ante los errores y a darle vuelta a la página para seguir adelante con la vida como debe de ser.

PRIMERA FUNCIÓN:  CONSCIENCIA

Gracias a la culpa me doy cuenta que he cometido un error; pues hasta lo hemos vivido, por ejemplo: Mi hermana me pisó sin querer, no me dolía, pero lloré tanto que la acusé y mi papá le pegó, eso me hizo sentir muy culpable.

¿Qué fue lo que me llevó a hacer lo que hice?

Cuando una persona toma consciencia de lo que ha hecho; en la culpa sana, esta primera función, nos debe llevar a la reflexión, enfrentarse,  no mantener el silencio porque nos puede llevar a  adicciones y conductas dañinas.

SEGUNDA FUNCIÓN:   SENSIBILIDAD

El valor de la sensibilidad es la capacidad que tenemos los seres humanos para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza, las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás.

Sensibilizarnos para lograr empatía con el dolor provocado en otra persona.

TERCERA FUNCIÓN:    REPARAR EL DAÑO.

Hay cosas que se pueden reparar…   “Se me quebró el Vaso.  Seguramente con facilidad puedo conseguir otro”.   Pero hay situaciones que no se pueden comprar y vender.

Cuando ofendo, cuando humillo, cuando falto a la lealtad, a la fidelidad, como pareja, como amiga, esto no se repara comprando algo en una tienda.  Y la única manera de reparar, precisamente el daño causado, es pidiendo perdón.

Porque si lo has vivido, cuando alguien te ofende, lo mínimo que esperas es que pida perdón.

Hacerse responsable del daño lo más pronto posible; pregunta.  ¿Qué puedo hacer para reparar tu corazón? Con ello también demuestras tu arrepentimiento además de manifestar tu consideración, amabilidad, sensibilidad y generosidad.

CUARTA FUNCIÓN:   COMPROMISO

Me comprometo a no volver a hacer lo mismo, gracias a la conciencia, a la sensibilidad y la reparación del daño.

Me estoy comprometiendo con evitar volver a caer en la misma situación.   Te darás cuenta entonces, que la Culpa Sana, sirve y sirve de mucho.

Hay que cuidar de pasar por este proceso de ser conscientes, sensibles, justos con la reparación del daño y comprometernos para ser mejores.

Si no pasamos por el proceso de estas cuatro funciones, caeremos rápidamente en la culpabilidad y es entonces cuando la culpa se prolonga y  vivimos atormentándonos, generando un estado obsesivo y bajando nuestra autoestima.

Que importante es saber perdonarnos a nosotros mismos, por el perdón es la única puerta que tenemos para liberarnos de ese peso que muchas veces boicotea nuestra vida y nos impide el verdadero éxito.

Porque una persona que se siente culpable, indirectamente, pedirá castigo aunque no sea de una manera consciente, y empezamos a ponernos nosotros mismos el traspié.

La culpabilidad prolongada es también un anzuelo extraordinario para las personas que desean chantajearnos o manipularnos, no permitas que un error te deje atrapado.   Aprende a perdonarte siempre a ti mismo, habiendo pasado por todas las funciones y recuperando tu propia libertad.

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