DE LA CODEPENDEDENCIA A LA INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD

EDITH CATALINA RODRÍGUEZ SILVA

(Luis Valdez Castellanos, 2016) dice, si maduramos emocionalmente y espiritualmente llegamos a ver que cada quien es responsable de su propio apoyo y protección. Todos hombres y mujeres, tenemos la invitación a ser nuestros protectores y contar con nosotros mismos en los momentos de crisis y dificultades.

Según las estadísticas, la codependencia es una conducta que principalmente sufren las mujeres. Esto se debe principalmente, no a su naturaleza, sino a la educación recibida, a los mensajes en la infancia, a su proceso de identidad sexual y a experiencias que no han sido bien elaboradas. No se nace codependiente si no que se hace codependientes a las personas.

Si esto es verdad, entonces hay esperanza pues la misma manera en que una persona se vuelve codependiete, también así puede dejar de serlo. No es un destino fatal hasta la muerte sino algo que puede revertirse.

Robert Subby, experto en la recuperación de la codependencia, habla acerca de ella como una conducta emocional, psicológica y conductual que se desarrolla como resultado de una exposición prolongada del individuo a la práctica de una serie de reglas opresivas.

Estas reglas no se hablan, que no se dicen, se sobreentienden. Algunas de estas reglas que esclavizan. son:

-No seas quien eres; se buena, correcta, fuerte y perfecta.

-No seas egoísta, cuida a los demás y no te cuides a ti misma

-No te diviertas, no seas simple, ni disfrutes la vida.

-No confíes en los demás, ni en ti misma.

-No seas franca ni directa.

-No tengas cercanía con la gente.

-Adivina que es lo que se quiere de ti.

-Eres codependiente si…

-Has permitido que la conducta de otra persona te afecte, y estas obsesionada con controlar la conducta de esa persona.

-Crees que tu bienestar depende de lo que haga o deje de hacer otra persona

Sabes y tienes claridad de cómo se sienta otra persona, que hace, que piensas, que necesita para vivir mejor, pero gran dificultad para poner atención en lo que tú necesitas hacer por ti dices que no toleras determinad conducta y cuando aparece, la toleras.

Cuando hay codependencia, creemos que alguien/algo es vital en nuestra vida, pero lo único vital es el contacto con nosotros mismos.

Otra cosa muy grave con la codependencia es que se piensa que es amor cuando en realidad lo que hay es una cadena que esclaviza y ata. Es alarmante la cantidad de mujeres jóvenes que se sienten atraídas por personalidades conflictivas o enfermizas, y pesar de las dificultades y sufrimientos se mantienen ahí por la íntima creencia de que “mi amor lo va a cambiar” o nadie lo ha querido como yo. Decidir vivir en pareja así es optar por el sufrimiento y la autodestrucción.

Algunas mujeres tienen metida hasta la medula otros dos tipos de creencias que son típica en una relación codependiete.

-Creer que cuando más se sufre por amor, significa que se ama más.

-Creer que mi felicidad depende de lo que los demás hagan.

-Al cambiar estas ideas puede cambiar el curso de la vida.

El camino es pasar de la codependencia a lo que llaman la independencia.  (s. Covey, 1991) maneja muy claramente en su libro en donde habla que en la infancia somos totalmente independientes de los demás. Luego, en la adolescencia con la rebeldía y el coraje pasamos la independencia, a afirmamos ante los padres y los demás, pero todavía no es el final del camino. En la adultez pasamos a la interdependencia, que es tomarme en cuenta a mí mismo y a los demás. “Tu idea con mi idea hacen nuestras ideas”.

Es bueno saber que no se puede ser adulto o adulta, independiente, solamente a partir de la dependencia, sino que es necesaria la autoafirmación valiente de la independencia.

Referencias

Luis Valdez Castellanos. (2016). Tejer la propia vida. La mujer que ama. México: Buena Prensa.

  1. Covey. (1991). Los siete hábitos de la gente altamente eficaz. México: Paidós.

Asociación Méxicana de Psicoterapia y Educación A.C 

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