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Estrés Post-traumático infantil

Noemí Santillán Yáñez

 

El ser humano siempre busca llevar una vida segura. Sin embargo, vive rodeado de peligros desde la infancia hasta llegar a la edad adulta. Es por ello que debe reconocer y manejar el peligro.

Cuando una persona se enfrenta a un peligro latente, tiende a pensar en la gravedad del asunto y en una posible solución que logre contrarrestar el impacto del mismo. Ya que el cuerpo, la mente y el cerebro se encuentran alertas.

Según la National Child Traumatic Stress, en una situación peligrosa suceden tres cosas. Primero, tratamos de establecer cuál es el peligro y cuán grave es. Segundo, tenemos fuertes reacciones emocionales y físicas. Estas reacciones nos ayudan a tomar medidas, aunque éstas podrían ser muy perturbadoras y difíciles. Tercero, intentamos buscar la forma de hacer algo que nos ayude a protegernos del peligro. Tratamos de prevenirlo, de protegernos a nosotros mismos y de proteger a otras personas, o hacemos algo para evitar que el peligro empeore.

Experiencias traumáticas

Como ya se ha dicho, a lo largo de nuestra vida experimentamos varios tipos de peligro; como son los desastres naturales, la violencia en la escuela o en el hogar, crimen, accidentes de tránsito, inseguridad, etc.

En la vida adulta nos enfrentamos a situaciones peligrosas o traumántes que creemos o suponemos difíciles de superar.

Ahora pensemos en los niños que son la población más vulnerable. Ya que son un blanco perfecto para accidentes o abusos de cualquier índole.

Desde una quemadura accidental o mordida de algún animal hasta el abuso sexual o maltrato tanto en casa como en la escuela, dejando como consecuencia angustia e impotencia además de desencadenar una serie de conductas irregulares en el niño.

Signos y síntomas

No todos los niños presentan los mismos signos o síntomas después de ser haber tenido una experiencia traumática, aunque haya sido la misma.

Los signos y síntomas de trastorno de estrés postraumático típicos incluyen impulsividad, distracción y problemas de atención (debido a la hipervigilancia), disforia, insensibilidad emocional, evitación social, la disociación, trastornos del sueño, juego agresivo (a menudo re-actuación), el fracaso escolar y el desarrollo retrocedido o retrasado. (Bruce D. Perry, 2014).

Reacciones

Cuando un niño pasa por una situación traumática es posible que experimente miedo tiempo después de que éste haya ocurrido.

Hay tres grupos centrales de estresantes reacciones postraumáticas:

1.- Continuamos percibiendo imágenes inquietantes de lo sucedido. Sería posible que continuásemos pensando en esa vivencia o en el daño que ésta ocasionó. Es posible también que tengamos pesadillas. Estas vivencias hacen que tengamos reacciones físicas y emocionales muy agudas al enfrentarnos a diario con algo que nos recuerde el suceso. Es posible que tengamos dificultad para determinar si una nueva situación es segura y para no confundirla con la situación traumatizante por la que hemos pasado. Podríamos reaccionar de manera exagerada a lo que ha sucedido y actuar como si el peligro estuviese a punto de repetirse.

2.- Podríamos intentar evitar, por todos los medios, ciertas situaciones, ver a alguien o ir a lugares que nos recuerden lo sucedido y luchar continuamente para evitar que retornen los pensamientos, los sentimientos y las imágenes relacionadas con el suceso. Incluso es posible que “olvidemos” algunas de las peores partes de la experiencia, mientras al mismo tiempo seguimos reaccionando a los recuerdos de esos momentos.

3.- Es posible que el cuerpo continúe “en alerta”, que tengamos problemas para dormir, que nos tornemos irritables o que nos enojemos con facilidad. Es posible también que estemos más sobresaltados que antes, que nos asustemos al oír algún ruido, que tengamos dificultad para concentrar o poner atención y que tengamos síntomas físicos recurrentes, tales como dolores de cabeza y de estómago.( National Child Traumatic Stress).

Tratamiento

No existe un tratamiento exacto para el TSPT, ya que cada individuo reacciona de diferente manera ante las situaciones traumáticas a las que se enfrenta.

Lo importante es acudir con un profesional de la salud mental para que, a través de los diversos modelos de intervención, (como son la terapia familiar o de grupo, música o terapias de movimiento, la terapia de “juego”, la terapia de arte, entre otros) disminuya la angustia aguda que presenta el niño. Y que con ayuda de la familia, mediante una explicación sobe los síntomas y signos que presenta la víctima, ayude a disminuir la ansiedad y así se logre aumentar su sentido de fortaleza.

Bibliografía:

  • Perry, Bruce. Estrés, Trauma y Trastornos de Estrés Post-traumático en los niños Una Introducción, 2014. www.ChildTrauma.org
  • National Child Traumatic Stress, entendamos el estrés traumático infantil, 2004. NCTSNet.org

 

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