“ENTRE MAESTROS”

        Olivia Rejón Martínez

 

Carlos González, profesor de secundaria en España, escritor y facilitador, decide un día dejar el viejo sistema convencional de enseñanza que ya no era de su credibilidad;     implementando a su vez,  un nuevo método, sobre el cual había estado trabajando.  Compartiendo,  con 11 alumnos durante más de diez días, a  los que  conduce,  pasando por  la noble y loable tarea de la enseñanza, a descubrir el mundo a través de su propio  autoconocimiento. Dejándole  a él, el reto de conducir a la misma enseñanza por un camino de Libre Enseñanza… el propio autoconocimiento.

Uno de los desafíos del profesor es,  aprender a ver al alumno más allá de…,  identificando al  personaje que realmente es. Y hacerlo sentir seguro, sabiendo, que el personaje que caracterice,  sólo es un personaje que representa en la vida y que no debe preocuparse, porque a eso venimos todos, a interpretar un personaje del cual vamos a aprender.

Durante el taller, los alumnos llegan a crear una atmósfera  donde se sienten en confianza, seguros y optan por compartir o hacer algunas confesiones fuertes; así como también, ser provocados entre ellos, para que reaccionen… pero  en realidad lo que el profesor quiere es, que al ser provocados con preguntas incómodas, no sólo reacciones ante el estímulo, sino ante la vida misma.  Como   Pol Pérez, uno de los estudiantes, cuando se enfada con sus compañeros porque no responden ante sus provocaciones. Todos mantienen la calma…por un momento,  él sale del aula muy enojado, pero regresa al círculo de adolescentes, para continuar hasta el final del taller.  En algún momento de las sesiones, logra captar la atención de los compañeros, les propone retos y los hace reflexionar sobre la vida misma. Les hace sentir que la vida está llena de desafíos, que  pueden eliminar lo que no quieren de ella y que no deben vivir con lo que no quieren…

Otra  de las intenciones del profesor,  y  lo logra, es  que los chicos contacten no sólo con él o entre ellos, sino consigo mismos, con sus propias emociones, para que alcancen su propio conocimiento; es decir,  su autoconocimiento a partir de poder identificar sus propias emociones, de vivirlas y sentirlas…

Como producto, el maestro consigue  conectar con sus alumnos,  saber cómo son los chicos, cómo se mueven, cómo piensan, logrando transmitir parte de la inquietud que él mismo tiene por aprender cosas nuevas y descubrir el mundo.

Una parte importante es, alcanzar a  reconocer al personaje que están viviendo para saber qué es lo que están viviendo, qué es lo que no les gusta y poder quitarlo de su vida.

Para alcanzar el reto del autoconocimiento, es necesario empezar por el  despertar de ese sentir de cada uno. De la importancia de sentir las cosas, los colores, el silencio, la noche, etc. Hasta que no lo vea no lo sentirá… Él  menciona, que imaginar es arriesgar…y el desafío es precisamente imaginar, es arriesgar. El sentir, es automático; pensar, es razonamiento que requiere de un tiempo.

El objetivo de este taller era, que los alumnos se auto descubrieran… y lo logran, al irse expresando así mismos; de esta manera, se van construyendo o  autoconstruyendo poco a poco. Esa  es la sabiduría que posee cada uno. Después, como  otro tema, habla de la sabiduría que cada uno posee.

También comenta de la geometría, que es la música del silencio. La  geometría, llamada Sagrada, que se encuentra en muchos lugares como las catedrales, por ejemplo. Del silencio que es como nuestro sentir… hay que ir por él, a partir de reconocer las propias emociones y ser congruentes con ellas, aunque se manifiesten en enojo…

Propone vivir, quitando lo que sobra…

En fin, el maestro logra lo que él quería transmitir, no sólo sus inquietudes por su propio autoconocimiento; sino también,  el contactar con los jóvenes, que a su vez,  logran contactar con su propio YO…

Rejón O., 2016 (201), “Entre maestros”, Artículo, (págs..2)

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