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Eduquemos con ejemplo

Karina Moreno Angel

En semanas pasadas viendo las noticias por televisión me llamo la atención la siguiente nota:

Niño chileno imita a sus padres y “vende” cocaína en su guardería.

“El niño, al que se le encontraron 17 papelillos de cocaína, empezó a vocear inocentemente su “mercancía” a sus compañeros que correteaban en el jardín de la guardería; los padres fueron detenidos.” (El universal, 2018)

Esta nota me llevo a la siguiente pregunta, como padres, ¿nos preocupamos por el ejemplo que les damos a nuestros hijos? A mi punto de vista si se hiciera una encuesta seguramente muchos contestarían que sí, pero en la realidad ¿es un sí consciente?

Según Arturo Archila psicólogo clínico en su página web menciona que “Todos mostramos una máscara de nosotros mismos.  Esta máscara forma parte de los contenidos psicológicos que componen los aspectos ideales que de acuerdo a nuestro condicionamiento facilitan la aceptación social. Es la “buena impresión” que todos queremos dar.” (Archila, 2016)

Un ejemplo es en lo laboral. Cuando llegamos a un trabajo nuevo los primeros días son de adaptación y nuestro objetivo a corto plazo es la aceptación; el sentirnos parte de un grupo que ya está conformado, empezamos a mostrar la mejor cara de nosotros. Este comportamiento no quiere decir que sea falso, sin embargo nos esmeramos para pertenecer y sentirnos miembros de ese grupo.

Otro ejemplo es el cómo nos comportamos con nuestra pareja. Al tener algún interés sentimental con alguien la mayor parte del tiempo tratamos de agradarle de alguna manera. Recordemos las citas con esa persona especial, cuando nos esforzamos en el cuidado de nuestro aspecto físico, en la forma de hablar y en ocasiones hasta la manera en la que comemos.

Si en estos ejemplos cuidamos tanto nuestra imagen ¿Por qué no lo hacemos con la imagen que proyectamos a nuestros hijos?

Tomemos en cuenta que para un niño vale más el ejemplo que mil palabras, y aunque sé que esta frase la hemos escuchado en varias ocasiones analicemos que el comportamiento que nuestros hijos ven de nosotros es el mismo que ellos tendrán, sin la preocupación de si es lo correcto o no.

La mayoría de las veces no nos percatamos de que somos observados por nuestros hijos todo el tiempo.

El cómo tratamos a  nuestra pareja diario, el cómo hablamos de nuestros jefes, al solicitar un servicio, la manera de conducir, la manera de hablar (entre otras), son solo algunos ejemplos de comportamientos que  tenemos de forma natural sin mascaras ya que no intentamos agradar a nadie, simplemente es nuestra forma de ser incluyendo nuestros valores. Así de natural como lo menciono es como nuestros hijos van adoptando esas ideas y actúan como nuestro reflejo.

Recordemos la etapa pre-operacional según Piaget (2-7 años).

“Esta etapa es considerada como la etapa de la imitación y los juegos, en la cual los niños quieren imitar todo y a todos los que ven a su alrededor, a pesar de no comprender realmente que es lo que se encuentran imitando.”  (Eroles, 2002)

Considero que debemos asumir la responsabilidad que como padres tenemos en la educación y desarrollo tanto emocional como físico de nuestros hijos; no debemos descuidar la forma en la que nos expresamos y actuamos de manera natural, no solo es enfocarnos en querer agradar en algunos ámbitos, considero que debería de ser en general cuidar nuestro comportamiento pues bien esto nos llevará a tener una mejor interacción social y al mismo tiempo nuestros hijos estarán recibiendo el mensaje adecuado, ya que al ser congruentes con lo que pensamos y hacemos nos sentiremos tranquilos y felices.

También considero que esto se puede lograr de una forma sencilla, realizando pequeños cambios que generan una diferencia enorme tales como no insultar a otros automovilistas mientras se conduce, cuidar la forma en la que nos dirigimos con las personas de nuestro alrededor, el tener buenos hábitos y en la manera emocional enfocarnos a ser felices siempre, ser más positivos y plantearnos metas para nuestro desarrollo personal.

El objetivo de este texto es concientizar a los padres acerca del impacto que tiene nuestras acciones en el comportamiento de nuestros hijos, aunque ya se mencionó que muchos de estos comportamientos son inconscientes debemos estar al pendiente y más que preocupados, ocupados en enseñar con el ejemplo así como decía Albert Einstein “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”.  

Trabajos citados

El universal. (30 de Mayo de 2018). Recuperado el 12 de Junio de 2018, de El universal: http://www.eluniversal.com.mx/mundo/nino-chileno-imita-sus-padres-y-vende-cocaina-en-su-guarderia

Archila, A. (07 de Septiembre de 2016). Arturo Archila. Recuperado el 12 de Junio de 2018, de Arturo Archila: http://www.arturoarchila.info/la-mascara-psicologica/

Eroles, A. (2002). Desarrollo Cognitivo. Recuperado el 12 de Junio de 2018, de Desarrollo Cognitivo: https://eldesarrollocognitivo.com/

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