“LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD”

“LA IMPORTANCIA DEL LENGUAJE EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD”

URDIALES CORTES, JESSICA IRAHÍ

El interés acerca del lenguaje como constructor de identidades surge a partir de haber notado que la diferencia en cuanto a roles de género es cada vez más imperceptible en nuestra sociedad mexicana; sin embargo, en el lenguaje cotidiano se intenta hacer una compensación genérica por las continuas transformaciones sociales que hemos atravesado, por ejemplo, la inclusión del género femenino en ámbitos públicos, como en el campo laboral, en el político, en el educativo…

Esto se debe a que la sociedad demanda un lenguaje acorde a sus transformaciones, es decir, un lenguaje que deje de tener como punto de referencia al varón y deje de utilizar un lenguaje androcéntrico que es parte de una estructura donde la exclusión da poder. De acuerdo a lo anterior, considero que estamos en medio de un desfase entre la evolución social y el lenguaje, ya que todavía el lenguaje que utilizamos tiene restos de un sistema binario que contiene desigualdades y  polarizaciones con determinados significados sociales con los que inevitablemente nos identificamos y nos adjudicamos las cualidades de esas representaciones sociales; y como consecuencia de éste desfase se alteran las identidades preexistentes para adaptarse al contexto sociocultural.

El presente ensayo se aboca a describir primeramente cómo se da la construcción del lenguaje en el ser humano, posteriormente se aborda la importancia del lenguaje en la conformación de la subjetividad y, a su vez, de la identidad. Finalmente se hará una conclusión elucubrando acerca de cómo se han redefinido las identidades de la sociedad contemporánea de acuerdo a sus transformaciones y al uso del lenguaje.

La hipótesis es que la definición de la identidad genérica se hace cada vez más problemática a causa de la utilización de un lenguaje arcaico (androcéntrico con intentos de compensación) que no va de acuerdo a las transformaciones continuas de la sociedad contemporánea.

El lenguaje surgió a raíz de la necesidad de comunicarse con el otro, sirvió como herramienta para el hombre la cual implica un acto de comprensión para referirse a algo que no está presente, para anticiparse al futuro, para evocar una imagen, para pintar, es en síntesis un acto de simbolización exclusivo del ser humano. El lenguaje involucra la captación de signos y de su significado, así como de la mimesis que es la capacidad de recrear un suceso para que sea interpretado. Por lo tanto, el lenguaje funciona con un pensamiento simbólico que utiliza representaciones. Estas representaciones incorporan información sobre el medio para que el sujeto pueda adaptarse.

Las palabras tienen elementos generales, cuando se combinan expresamos lo que queremos, es decir damos una interpretación con nuestras asociaciones de palabras; según Chomsky el lenguaje es un modo de estructurar la experiencia y de percibir e interpretar al mundo. (Eduman)

A nivel social, el lenguaje permitió contar historias esenciales que permitieron a las sociedades establecer una cultura por ejemplo los grandes mitos que llevaban con si diversas prohibiciones.

Con respecto a lo anterior podemos decir que el lenguaje nos permite representar el mundo exterior y darle significado.

En éste sentido no se necesitaría crear un nuevo lenguaje para la integración de cualquier “categoría de sujetos” a la sociedad, ya que cada palabra en su sentido particular evoca una representación, sin embargo la asociación de éstas palabras conduce en un sentido a la expresión por lo que se podría decir que el lenguaje que utilizamos no tiene ningún problema en sí mismo sino en el sentido de la interpretación de la realidad en que se utiliza el lenguaje, es decir, el problema es que sigue anclado a un sistema que impone su interpretación, su verdad, y por lo tanto que sigue imponiendo un lenguaje de estructura binaria que funciona con polaridades que convienen a un sistema de poder. (Foucault, 2005). El mayor problema se presenta cuando la sociedad va sufriendo transformaciones, por ejemplo el hecho de que la mujer se ha estado abriendo camino como “sujeto social”, que chocan con el lenguaje impuesto por el sistema de poder y que a su vez tiene como consecuencia una alteración de la identidad de género ya que ésta dentro del lenguaje todavía corresponde a una oposición femenino-masculino, la cual resulta obsoleta en nuestra sociedad actual. (Bordieu, 2005)

Desde el psicoanálisis se puede suponer que las representaciones de palabra (proceso secundario) como la interpretación de la realidad a un nivel consciente son esas asociaciones que utilizamos en el lenguaje con un sentido determinado; luego entonces, a un nivel macro social podríamos decir que las representaciones palabra que utilizamos se ven, en un modo, determinadas por el imaginario social, ya que la ideología predominante o que ejerce el poder, está imponiendo una forma de interpretación de la realidad, sobre todo mediante los medios de comunicación, que inevitablemente permea al lenguaje.(Foucault, 2005)

La palabra es una representación ya que es una forma acústica en la que se propone el sentido de la cosa con un concepto que la estabiliza, la identifica y la vincula con los conceptos de otras cosas. Las palabras hacen perceptibles nuestros procesos de pensamiento, las relaciones entre las cosas que no tienen expresión visual. Sólo las palabras pueden distinguir y coordinar las impresiones, separar y vincular los cuerpos, los psiquismos, los padres, los sexos, evaluar su identidad y su diferencia, trazando el plano de sus interacciones.

Para concluir cabría hacer una reflexión acerca  de la importancia del lenguaje ya que supone un alejamiento del principio del placer para dar paso al principio de realidad de tal forma que se posterga la satisfacción mediante la abstracción de las palabras, lo cual, en mi opinión, significa que el lenguaje está plagado de excitación que se dirige a una satisfacción, por lo que habría que analizar al lenguaje para conocer las significaciones casi establecidas de representaciones primordiales prototípicas transmitidas generacionalmente, es decir, si logramos dilucidar por qué utilizamos como sociedad ciertas asociaciones verbales a determinadas representaciones podríamos esclarecer acerca de nuestra identidad genérica conflictuada.

En desenlace, la identidad genérica de la sociedad contemporánea se ve afectada por un lenguaje arcaico que es un dispositivo de la estructura de poder que impone una “verdad”, es decir, una forma específica de interpretar al mundo, que contiene ciertas significaciones de las representaciones con una determinada carga social que se nombra en el lenguaje, por lo tanto “no nos queda más” que identificarnos con esas representaciones que al final y al cabo dan cuenta de una desigualdad social.

En éste sentido no creo que sea necesario crear un lenguaje específico para cada sector marginado, como en el caso del movimiento queer; sino ser conscientes de las asociaciones de palabras que hacemos, es decir, aunque las concepciones de las palabras ya están definidas, nosotros le damos el sentido de la oración con nuestras asociaciones, con nuestras representaciones palabra.

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